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Viernes, 12 Septiembre 2014 15:13

Nuevas misiones.

Escrito por  J. Aguinaga
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Con el advenimiento de la II República en España una ingente labor se presentó ante los intelectuales que apoyaban esta nueva iniciativa de gobierno, republicana, democrática e igualitaria: no podía existir una auténtica igualdad ni un régimen democrático funcional sin una población educada. En la década de los años treinta del pasado siglo la mayoría de la población del estado español era iletrada, y la educación recaía en la mayoría de los casos en la Iglesia Católica, que mantenía de esta forma su preeminencia en la sociedad.

La respuesta a esta situación llegó de mano de las conocidas como misiones pedagógicas. Esta iniciativa, respaldada con ilustres apellidos que pasarían al imaginario colectivo como luchadores por la igualdad como Casano, Zambrano, Val de Omar, Cernuda… entre muchos otros se encargó de llevar la cultura y la enseñanza a no menos de siete mil pueblos, antes de ser desmantelada por el gobierno golpista tras el final de la Guerra Civil. El cine, un servicio de biblioteca, el teatro…la cultura en general se hacía así accesible a una gran parte de la población, dentro del proyecto revolucionario que se gestaba con la II República. Hay muy buena información sobre esta iniciativa a disposición de quien quiera informarse.

Mucho ha llovido desde entonces, y en la actual sociedad española nos jactamos, al igual que en todo occidente, de que el acceso a la cultura y a la información es universal, no obstante, desde esta columna ponemos en duda esta afirmación. De igual forma que la carestía de elementos provoca un individuo fácil de controlar e inoperante para la toma de decisiones para el bien del grupo, al carecer por falta de estímulo del ejercicio del análisis crítico y por ello de la capacidad más elemental de raciocinio, el exceso de estos mismos estímulos produce el mismo efecto pernicioso sobre el individuo, coartando su libertad y privándole de las herramientas necesarias para el objetivo final (o al menos el que entendemos que debería ser desde nuestros principios) de todo régimen democrático en su concepción moderna: un ciudadano crítico y activo.

Hoy más que nunca, cuando falsos elementos culturales de provecho se visten con el traje nuevo de la permisividad para aleccionar a las masas de manera equivocada. Cuando se promueve antes que la reflexión individual la sumisión a la aceptación del colectivo. Cuando estamos llegando a puntos esnobistas y deleznablemente pasivos que eximen del esfuerzo y el sacrificio en post de la rapidez y la frugalidad. Cuando la sociedad camina hacia los mismos puntos que generaron tantas decadencias antiguas, como nos enseña la denostada historia y las denostadas humanidades. Cuando todos estos elementos confluyen en un sistema educativo minado y controlado por los intereses económicos, por una sociedad de la desinformación que eleva a mito al vago irresponsable y castiga bajo el cartel de anodino al reflexivo y a la inteligencia, a la par que al espíritu crítico, que tildan de asociar. Hoy que se producen todas la situaciones anteriores y algunas mucho más graves que no tendríamos tiempo de explicar en este reducido espacio, se hace más evidente la necesidad de unas nuevas misiones educativas que realicen la función que maestros y profesores, más pendientes de asegurar un sueldo que de la vocación, son incapaces de realizar.

Tiempo hay para discutir el cómo y el cuándo. No cabe discusión alguna sobre el quien, pues solo aquel con vocación puede afrontar semejante reto. Solo un miserable esclavo de la sociedad actual, aquella que debemos destruir, preguntaría como financiar esto. Él es el primero al que hay que educar que hay cosas que no tienen precio, como aquello que realmente te hace libre: la educación.

"No comprendo por qué odian de esa manera a las Misiones. Las Misiones no hacen más que educar. Y a España la salvación ha de venirle por la educación."

Manuel Bartolomé Cossío. (Publicado en el diario Heraldo de Madrid del 3 de septiembre, a raíz de su fallecimiento en la madrugada del día anterior).

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