Error
  • Error de carga de datos de alimentación
  • Error de carga de datos de alimentación
Domingo, 26 Abril 2015 16:35

¡Viva la República!

Escrito por  J. Aguinaga
Valora este artículo
(0 votos)

De las muchas victorias de las que puede vanagloriarse esa pérfida ocurrencia sin otra ideología que la de mantener los privilegios de unos pocos (siempre por la gracia del dios católico, no lo olvidemos) a toda costa llamada franquismo, quizás la más llamativa sea el sectarismo con el que se equipara República a comunismo.

Quizás no sea esta la victoria más vergonzosa (ideológicamente hablando) de ese criminal llamado Francisco Franco. Que al rememorar hechos históricos como las gestas de Cortés, o las del Gran Capitán, o recordar la Hispania Romana, o que España fue un Imperio (tan pérfido como Gran Bretaña, pero a todos nos gusta la película de “El último Mohicano” por ejemplo)... que ante estos recuerdos uno piense enseguida en “facherios” y visiones sesgadas de la historia, autocomplacientes con una historia inventada y manipulada para erigirse como salvadores de una patria inexistentes en el mejor de los casos, solo avergüenza a los más doctos, y pasa inadvertida para el común de los ciudadanos. Felices ellos en su ignorancia que la historia seguramente no pague i-phones (si se la cuelan doblada tampoco).

El Estado Republicano no expresa, bajo ninguna acepción, un predominio de las izquierdas, ni del comunismo, ni de ninguna facción política. Simplemente presenta una forma de gobierno en la cual, con sus diferentes variantes (más o menos presidencialista) gobierna la mayoría representativa de la población. En esta forma de gobierno, ningún “hijo de su padre” sea Borbón u otra dinastía endogámica obtiene privilegios por su cuna. Si bien existe como tal un Presidente de la República (con más o menos poder) y hasta se puede extender su influencia hasta su esposa (caso de Estados Unidos por ejemplo), esta influencia no va más allá. Los conceptos de corte, familia real o allegados son simplemente inconcebibles. Ningún corrupto, ni aspirante a lo mismo, ni siquiera un político de pocas luces, beneficiaria a un familiar del presidente esperando un rédito a largo plazo, porque el largo plazo no existe: el cargo tiene fecha de finalización.

La República es pues una forma de organizar un estado más justo, equitativo y directo. En ella, el hijo de un panadero, de un jornalero o de un banquero puede aspirar a la jefatura del estado por elección de sus iguales: los ciudadanos. Que esta elección dependa de sus méritos o de su cara bonita es más problema del criterio de la ciudadanía que del sistema: todo se soluciona con educación. Un sistema en definitiva más justo, en el cual, nos ahorraríamos gran parte de los gastos que acarrea la obsoleta “Casa Real”.

Para los que aún prefieran creer las mentiras vertidas por la propaganda católico-fascista de “Paquito”, les recordaré que durante la II República Española, la segunda elección democrática la ganó la CEDA. Infórmense un poco, no eran precisamente rojos.

¡Salud y república!

Deja un comentario

Noticias económicas

Noticias Conciertos