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Lunes, 17 Diciembre 2012 01:00

Cuestión de fe

Escrito por  J. Aguinaga
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El Muro de los lamentos  o Kotel es uno de los lugares más sagrados del judaísmo. Se trata de la sección de muralla del Templo de Salomón  más cercana al Sancto Sanctorum o lugar de reposo de Dios, donde solo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año. Esta sección permaneció en pie tras la conquista de Jerusalén por Tito, hijo del emperador Vespasiano y futuro emperador, en el 70 d. C. Cuentan las crónicas que dejó en pie la muralla de 488 metros para que los judíos recordaran lo que habían perdido por su osadía al rebelarse contra el poder del emperador, siguiendo los designios de un supuesto mesías libertador.

Su nombre en hebreo significa “muro occidental” y no es el único vestigio del templo que sobrevivió. La mayor parte del muro se encuentra en el Barrio Musulmán de la ciudad, oculto a los creyentes del judaísmo. Tampoco se trataba este del templo original. La primigenia construcción efectuada en nombre del famoso rey Salomón fue destruida tras la conquista persa de palestina y reconstruido posteriormente tras la repoblación de la ciudad de Jerusalén. Históricamente se ha creído que esta sección superviviente del templo fue construida por el no menos famoso rey Herodes el Grande, aunque recientes investigaciones apuestan por que fuera edificado por el nieto de este, Agripa II.

No fue la primera rebelión que el pueblo hebreo realizó contra sus dominadores siguiendo a un supuesto mesías. Hay que reconocer que la presencia de autodenominados mesías entre el pueblo de Israel es una constante durante este periodo y no una exclusiva del mesías que originó el cristianismo. Falsos mesías no sirven para las guerras. No obstante aún siguen esperando la venida del mesías y no pierden la esperanza.

De entre las varias acciones que los creyentes realizan junto al muro, resalta aquella en la cual envían mensajes y oran al ser supremo esperando que tenga a bien contestarles. Quizás parezcan súplicas miserables, mezquinas o carentes de razón, pero solo nacen de la adoración más sincera. De momento no se conocen respuestas, pero ellos no pierden la fe. 



J.Aguinaga

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