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Jueves, 26 Marzo 2015 18:28

EL AMOR DEGRADADO. LA INVENCIÓN BUSLESCA DE UN MITO CLÁSICO POR FRANCISCO DE QUEVEDO

Escrito por  Vicente José Nebot Nebot. La taberna nº 36. ISSN: 2255-0828.
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Leandro cruzaba el estrecho a nado para reunirse con su amada, la sacerdotisa Hero. Una terrible tempestad extinguió la lumbre que Hero encendía cada noche para guiar a su amante desde el extremo opuesto de la orilla. Las olas salvajes ofrendaron a Neptuno el cuerpo de Leandro. No pudiendo reprimir el dolor, la sacerdotisa abrazó el suicidio lanzándose desde lo alto de su torre. La conocida fábula mitológica, venerada a lo largo de los siglos y correlato del deseo pasional frustrado -también prohibido e imposible-, inspiró en el Barroco algunas versiones burlescas. La renovación de los mitos hacia el ámbito de la parodia y lo grotesco alcanzó una de sus cumbres con don Francisco de Quevedo.

La degradación de los mitos en Quevedo se adscribe a su afamada producción satírico-burlesca, sumo ejemplo de imaginación expresiva y dominio del lenguaje. Los mitos clásicos, idealizados durante el periodo renacentista, representaron en Quevedo una gran fuente de inspiración para la composición tanto de poemas graves donde aflora el respeto artístico y, a su vez, para fraguar parodias sumamente degradadoras del mito.     

            La historia de Hero y Leandro suscitó dos versionesquevedianas. “Hero y Leandro” está narrada como un amor desdichado y se trata de una versión seria, aunque sin el citado culto renacentista (compárese con el soneto de Hernando de Acuña, “De la alta torre al mar Hero miraba”, o con el de Garcilaso “Pasando el mar Leandro el animoso”), secundada por otros poetas barrocos. Probablemente, Góngora escribió la primera parodia del mito en “Arrojóse el mancebito”, en cuyo poema Quevedo copió la imagen de Leandro como huevo pasado por agua y de Hero como huevo estrellado, chistes que se hicieron muy populares y fueron muy imitados. En la versión sumamente burlesca de don Francisco “Hero y Leandro en paños menores”, la descripción y la narración grotescas llegan a innovadores extremos caricaturescos.  

El romancillo “Hero y Leandro en paños menores” es una parodia mordaz en la que el autor se burla abiertamente de la historia de Hero y Leandro y, por extensión, del hecho amoroso. La forma métrica, el uso de versos hexasílabos, también se corresponde con los poemas de carácter satírico o festivo (baste citar algún ejemplo de Quevedo, “La vida poltrona”, o de Góngora, “Hermana Marica”). Leandro es aquí “aprendiz de rana”, frente a la “caravana de fuego” del otro poema quevediano dedicado al mito, y Hero es “moza de una venta”, con toda la denostación que ello implica, pues las mozas de las ventas tenían fama de echarse con sus huéspedes. La descripción de Hero es la de una figura grotesca, lejos de la idealización renacentista, con numerosas alusiones sexuales en que los amantes quieren encontrarse por apaciguar su deseo lujurioso. Algunas referencias, comentadas por James O. Crosby: “...por ver la muchacha, / una perla toda / que a menudo ensartan” (la perla se ensarta metiendo el hilo por el agujero de ésta); “las uñas con cejas / de rascar la caspa” (además del sentido literal, alude a rascar el pelo del pubis). Hero es tratada como una ramera (“daifa”) que no cobra por sus favores, dado que Leandro va hacia su torre en cueros y sin “blanca”. Cuando éste se ahoga, es descrito de esta manera: “Pero ¿qué le ha dado? / sin duda es, que traga / a la engendradora / de las cucarachas”, ya que, explica Cobarrubias, “las cucarachas se criaban debajo de las tinajas de agua y de las piedras, donde hay humedad”. Mientras, Hero se desespera viendo a Leandro: “y por él se arranca / todos los cabellos / y se mete a calva”; sus lloros no son nada “ordinarios”, pues van mezclados de “moquitas” y “lagañas”. Seguidamente, el discurso que declama Hero es impropio de su imagen tradicional, insertado en una parodia donde se reúnen elementos burlescos hasta su término. Cuando Hero se lanza desde lo alto de la torre, el mar se aparta “por no sustentarla, / y porque la arena / era menos blanda”. Hero anuncia su caída al grito de “¡agua va!”, expresión de la época que anunciaba a la gente de la calle que se iba a tirar el agua sucia de la casa.

Como manifestó James O. Crosby, “los mitos clásicos, tan imitados a lo largo del Renacimiento, inspiraban en Quevedo unas veces el respeto artístico y otras veces unas parodias tan cínicas como profundamente humanas”. Actitud genuina del mundo barroco, representada en la genialidad del maestro satírico, la cultura clásica ofrecía nuevos horizontes de renovación literaria que, nos aventuramos a sugerir, tanto favorecía la osadía cómico-poética como el rechazo de los estamentos tradicionales de la cultura.

Modificado por última vez en Domingo, 25 Octubre 2015 18:07

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