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Lunes, 17 Marzo 2014 19:08

Tarde, mal y a destiempo.

Escrito por  El editor
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Parece que estamos empecinados en confirmar aquello de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Si no hemos tenido suficientes ejemplos en el pasado reciente sobre gastos fastuosos e innecesarios, tanto a nivel estatal (¿recuerdan los cheques regalo para recién nacidos?, como autonómico (¿recuerdan la Copa América o la Formula 1?) y por supuesto a nivel local (toriles, Centro de día, instalación de patinaje…la lista puede hacerse larga y eso que falta la piscina cubierta)  ahora queremos añadir una muesca más al despropósito.

Por qué solo como un despropósito puede presentarse el que un ayuntamiento endeudado (renegociar una deuda no evita el tenerla contraída), con un grave déficit en sus infraestructuras (vean el Centro de día cerrado), carencia de organizaciones sociales (no existe la sociedad civil), con una mala organización administrativa (¿existe realmente un servicio de deportes municipal?) entre otras cosas, vaya destinar una parte importante de su presupuesto a rehabilitar una ruina. Solo un despropósito puede explicar que pudiéndose dar por ejemplo las tan necesarias ayudas a la dependencia, o rebajar las tasas por acceder a la guardería rural, o dar gratis los libros de texto a todos los alumnos, o luchar contra la exclusión social de ciertos colectivos de vecinos…con todo esto necesitando fondos y dedicación, solo un despropósito explica que se decida ante el populista aplauso general, destinar esos fondos a rehabilitar una ruina.

Pero vayamos más allá, ¿es realmente el “Palau” una ruina? Su estado es ruinoso…eso solo hay que verlo. Y ¿a qué se debe esta situación? A un abandono continuado tanto por parte de sus legítimos propietarios como de los vecinos de la localidad, que no han dudado en expoliar y violar la integridad física del edificio y en permitir que continúe esta misma violación en nuestros días. Todo ello con el beneplácito y la permisividad de unas autoridades generalmente más preocupadas en buscar el aplauso (y el voto) vecinal que en cumplir la ley.

Por qué, siendo escrupulosos, dudo que la administración pública otorgue subvención alguna a un proyecto que, para empezar, no respeta la integridad física del edificio (ahí están esos pisos que todos conocemos…). Y aunque la dieran, esta no sería por la totalidad del importe de la factura (por que las subvenciones nunca aportan el 100% del presupuesto, no sé si lo sabían). Y para rematarresulta al menos para mi persona un echo obsceno, inmoral y sobre todo fuera de toda lógica destinar fondos a tal actuación, después de tantos años de abandono y sufriendo una crisiseconómica tan preocupante, que en el fondo nos afecta a todos de una u otra manera.

Si han tardado cincuenta años en intentar evitar lo que ya es inevitable, una ruina evidente, puede esperar cincuenta años más a que sea una ruina un poco más vieja. Mientras, las personas pueden actuar sobre las personas, destinando ese dinero a causas sociales mucho más importantes en cualquier sociedad.

Es la política social, tan castigada por la crisis y los recortes mucho más importante que hacer una obra tarde ya que la ruina es evidente; mal porque al no respeta la integridad física del edificio; y a destiempo, habiendo actuaciones más necesarias. Antes que rehabilitar “el Palau”,haypor ejemploque rehabilitar la calidad de vida de TODOS los vecinos, y no solo la de los de la plaza por ejemplo.

Y para los políticos más profesionales que solo buscan la palmadita en la espalda, la fotografía en prensa o el aplauso, les recuerdo que las piedras no votan, las personas sí. Dedíquenles su tiempo.

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