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Jueves, 13 Abril 2017 17:18

Editorial 04.17

Escrito por  El editor
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Asistimos impávidos al desmantelamiento de los valores mínimos de la democracia occidental, atacados por varios frentes.

Los mandamases europeos, que nunca fueron europeístas, han llevado al colapso no tan solo a la Unión Europea como tal, sino el espíritu europeo, que ha fallecido en pos del auge de los neonacionalismos, con tan oscuro pasado de guerras mundiales. El racismo y la xenofobia son quizás las muestras más evidentes de un conflicto ahora latente, pero que las recientes declaraciones de parte de la clase dirigente británica hace resurgir peligrosamente: el conflicto armado europeo.

Además, la dejación de funciones de los gobiernos, más pendientes del balance de cuentas de sus grandes compañías que de los servicios sociales, ha alimentado por ambos extremos la problemática de los refugiados: los nacionalismos xenófobos atacan por un lado, animando el peligro de la invasión, y los radicalismos de carácter religioso, de todas las confesiones, atacan al diferente bajo la amenaza del conflicto religioso. Otra semilla de incertidumbre para el futuro, las guerras de religión.

Pero el conflicto nunca resuelto, el más importante, la guerra de clases, se hace más evidente en España, donde las castas del poder, la oligarquía económica, industrial y banquera junto con sus aliados de los medios de comunicación masivos son capaces de amenazar de muerte a los miembros de un partido político contrario. Por su parte, la justicia, sorda a los gritos del pueblo a la par que ciega, como debe ser, condena a una twittera por hacer chistes con una muerte acontecida hace más de cuarenta años. Chistes de mal gusto, pero chistes. La muerte de un dictador además, o mejor dicho el presidente del gobierno de una dictadura… ¿alguien condenaría la muerte violenta de Pinochet en el Chile de los años 80? La trinchera está cada vez más cerca, y el miedo a la risa es solo una señal

Pero que ocurrirá si por culpa de este libro, los hombres doctos declaran que es permisible reírnos de todas las cosas. ¿Podemos reírnos de Dios?  !El mundo desembocaría en el caos!

Umberto Eco, en la voz de Jorge de Burgos.

El nombre de la Rosa.

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