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Jueves, 13 Abril 2017 17:32

LA BASSA DEL POBLE Y LA COMUNIDAD DE REGANTES DE BETXÍ (I)

Escrito por  José Francisco Blasco Cobeño
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Hoy voy a escribir sobre la construcción más antigua, después de la Acequia Mayor, que existe en Betxí, la Bassa del Poble, situada en la calle Colón enfrente del Centro de la 3ª edad “Joaquín Dualde” y de la Comunidad de Regantes de Betxí.

Carecemos de información acerca de los orígenes de los primeros pobladores musulmanes de Betxí, pero cabe suponer que al igual que el resto del litoral levantino, la mayoría de sus habitantes fuesen beréberes del Magreb, poco numeroso, militarizado y que no generaría confrontación con el poco poblamiento preexistente. Tampoco sabemos con certeza en que momento Betxí se convirtió en un asentamiento musulmán permanente.En mi opinión cuando los musulmanes hacia el siglo XI llegaron a las tierras de Betxí, el primer lugar que ocuparon fue la muntanyeta de Sant Antoni, donde unos pocos monjes soldados edificaron una pequeña torre, existente hoy en día detrás del altar de la ermita. Esta rábida al estar cerca de la frontera cristiana, actuaba de fortaleza y de puesto de vigilancia por estar situado en un lugar estratégico, además de ser un lugar de oración. 

Foto 1: Restos de la antigua pared de la torre musulmana en la ermita de Sant Antoni (a día de hoy esta tapada por un olivo (José Fco. Blasco Cobeño).

Al cabo de unos años llegaron a nuestras tierras, musulmanes provenientes del norte de África y ocuparon la antigua villa romana de la Torrassa (en la raya de los términos de Betxí-Vila-real y el camino Palmeral), que bien estaría desierta o bien estaría habitada por unos pocos hispanorromanos. No se sabe el motivo de porqué abandonaron la Torrassa, este podría ser por la falta de abastecimiento de agua o de filtraciones de la Bassa Seca o porque los musulmanes que llegaron a nuestras tierras, como eran eminentemente agricultores, vieron que las tierras de la Huerta eran mejores que las de la Torrassa.

 

Los musulmanes abandonaron la Torrassa, y crearon una nueva alquería a unos 3 km más al norte. Construyeron en la parte alta de la Acequia Mayor, una torre defensiva con su albacar y su pozo de agua (placeta de Sant Joan), y a su alrededor construyeron casas, que estarían esparcidas de forma dispersa. Los nuevos pobladores de la primitiva alquería, supieron aprovechar el agua de la fuente de Fontanars,1 que brotaba río arriba a dos kilómetros al norte de la alquería, y construyeron las canalizaciones para el riego, con la Acequia Mayor de origen romano ya reformada, como divisoria entre la huerta y el núcleo de la alquería. También construyeron una nueva balsa, conocida como la Bassa del Poble, situada al norte de la nueva alquería, que según Meneu tenía un perímetro similar al de la Bassa Seca2 (HERALDO DE CASTELLÓN, 2-4-1901), donde recoger el agua procedente de la fuente de Fontanars. El trazado de esta Acequia Mayor iba desde el azud situado en el actual pantano, paralelamente a la margen derecha del río Seco hasta el Pontarró, y desde allí se dirigía hacia el Rajolar y la Bassa del Poble.

 

A lo largo de la historia, Betxí siempre ha sido un pueblo que ha padecido escasez de agua, podemos decir que la principal causa de la fundación de Betxí fue la construcción de la Acequia Mayor y de la Bassa del Poble, para poder regar la poca huerta que tenía el término de Betxí, solo se regaban 910 hanegadas, que suponían la Huerta de la población, y que estaban situadas en las antiguas partidas de la Huerta y del Carrascal, hasta la partida del Bovalar, que sería su límite. Esto representaba el 4´2% del total de la superficie de regadío que tiene en la actualidad el término de Betxí.

Foto 2: Un tramo de la Acequia Mayor (Betxí revista cultural nº 42, Març 2015, pag 4).

En 1730 se construyó adosado a la Bassa del Poble un nuevo molino de harina, después de que Leonardo Franch iniciara los trámites para conseguir el permiso de Joaquín Antonio Ximénez de Palafox Centurión de Córdoba, VI Marqués de Ariza. Esto implicó la elevación de las paredes de la Bassa del Poble en más de un metro, para que tuviese una mayor capacidad de agua y se trazase un nuevo tramo de la Acequia Mayor, que arrancaba desde el Puntarró y llevaba el agua a la Bassa del Poble por la parte más alta (BADENES, 2009, 170). 

 

 Foto 3: En esta fotografía se ve la Bassa del Poble seca y la entrada de agua al molino harinero (José Fco. Blasco Cobeño). 

La Bassa del Poble por desgracia no siempre ha estado llena, como ocurrió en los años 1816, 1817, 1824 y 1825 que fueron años de gran sequía en la provincia de Castellón. Betxí no tenía derecho al agua del Mijares, por lo que su infraestructura de riego tenía carácter local. Por tanto, la organización del riego de sus huertas no dependía de ninguna instancia supralocal y fue el Ayuntamiento el encargado de la gestión del agua desde 1837 en que se abolieron los derechos señoriales (NEBOT, 2000, 116).

En 1840 la Bassa del Poble regaba las escasas zonas de regadío donde cultivaban moreras, cáñamo y pequeñas plantaciones de cereales, hortalizas y legumbres para autoconsumo (BADENES, 2015, 15-17). La huerta salvo en invierno nunca se podía regar en el mismo turno y los sobrantes de agua iban a las huertas del Bovalar.

En la segunda mitad del siglo XIX los habitantes de Betxí cogían el agua para beber de la fuente de Fontanar, antes de llegar a la Bassa del Poble, también la cogían de dos pozos públicos situados en la plaçeta de Sant Joan y en la plaçeta de San Pedro, además habían cinco pozos particulares.

Desde hace siglos el suministro de agua potable a Betxí, continuó siendo el mismo y no variará hasta el siglo XX, a pesar de varios intentos fallidos. En 1870 se planteó la conducción de agua potable hasta la plaza Mayor por parte de Luis Alfonso, técnico de la Diputación, que redactó el proyecto de mejora de la Acequia Mayor, esta propuesta se desestimó debido al alto coste que suponía su reconstrucción (BADENES-NEBOT, 2002, 140 y 147). El agua potable siguió siendo uno de los problemas más acuciantes de la población. Los vecinos bebían frecuentemente agua de la Acequia Mayor, la cual en muchas ocasiones, y sobre todo en época de temporales se ensuciaba. Por otra parte los pozos eran de poca profundidad y se podían contaminar con las aguas de los pozos ciegos que habían en todas las casas.

En 1871 la Acequia Mayor se encontraba en mal estado, el Ayuntamiento convocó a la Junta General de Regantes, para tratar de arreglarla se hizo un proyecto, que proponía una reconstrucción a fondo del tramo desde la fuente de Fontanars hasta la Bassa del Poble, con un presupuesto de 39.511 pesetas; dicho proyecto constaba de dos fases: la primera comprendía el tramo cubierto que iba desde la fuente hasta el Toll de la Figuereta3 y el segundo desde el Toll de la Figuereta hasta la Bassa del Poble, parece ser que el director de la obra fue el técnico de la Diputación Luis Alfonso (BADENES-NEBOT, 2002, 146).

En 1874 para el mantenimiento de las infraestructuras de la Acequia Mayor, el Ayuntamiento de Betxí utilizaba además del porcentaje sobre el precio del agua, para obtener más ingresos subastaba unas determinadas cantidades de agua para quien quisiera regar más allá de la tanda que le correspondía cuando había restricciones, sobre todo en los meses de verano. Con este especial método se vendieron dieciséis hanegadas de agua con el fin de arreglar la acequia (BADENES-NEBOT, 2002, 146).

El final de siglo vio, como el resto de la Plana, la introducción del cultivo de la naranja y la sustitución progresiva de los cultivos de huerta. La explotación de las aguas subterráneas y el auge de las sociedades de riego favorecieron el proceso de ampliación de los cultivos de regadío orientados al comercio.

En julio de 1876 se proyectó en Betxí la reparación de la Acequia Mayor que conduce las aguas de riego. El presupuesto de la obra ascendía a diez mil duros (LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, 28-7-1876, 2).

En 1887 el Ayuntamiento de Betxí para la reforma de la Acequia Mayor adjudicó la obra a una empresa de Castellón que dirigía Antonio Barrachina Fabra (BADENES-NEBOT, 2002, 147). Esta obra consistió en la construcción de una galería impermeable que protegiera la Acequia Mayor a su paso por el lecho del río Seco, para que las aguas potables proveniente de la fuente de Fontanars no se mezclasen con las de las avenidas (NEBOT, 2000, 127). 

 

BIBLIOGRAFÍA

BADENES MARTÍN, Miquel Àngel i NEBOT GARCÍA, Ferran (2002): Un municipi de la Plana durant el Sexenni Revolucionari (1868-1874), II Vila de Betxí, Betxí, Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

BADENES MARTÍN, Miquel Àngel (2009): La politica forestal il-lustrada. De la normativa general a la pràctica municipal. Betxí 1748-1801, Betxí, IX Vila de Betxí, Brosquil Ediciones.

BADENES MARTÍN, Miquel Àngel (2015): Manuel Ferrandis i (1865-1920). Un betxinenc de rostre desconegut, XIII Vila de Betxí, Betxí, Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

NEBOT GARCÍA, Ferran (2000): Apunts sobre la gestió del reg a Betxí durant la restauració, Betxí, I Vila de Betxí. Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

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