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Viernes, 26 Mayo 2017 19:59

¡SALIR DEL SOCIAL-LIBERALISMO!

Escrito por  Javier Méndez de Vigo
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En la década de los 1980, mientras en España se construía un Estado del Bienestar débil y con rémoras franquistas, en Europa comenzaban los gobiernos neoliberales. La socialdemocracia europea en vez de buscar una alternativa de izquierdas se quedaba sin discurso político. Ante la ruptura unilateral, por parte de la burguesía europea, del pacto keynesiano, le desaparecía el discurso en las narices. Tampoco ayudó muchísimo la debacle del eurocomunismo, que fue el primero en aceptar la noción de austeridad. La izquierda tradicional abrazaba el vacío. Sin embargo “la naturaleza aborrece el vacío”. El eurocomunismo al desaparecer dejó el camino abierto a una nueva izquierda, representada en un principio por Izquierda Unida. Sin embargo, ¿en qué quedó la socialdemocracia? ¿qué relación tuvo con la clase obrera? Todos sabemos lo que sucedió después. El felipismo rompió su relación con el sindicato hermano y comenzó a cambiar la terminología. Primero abandonó del marxismo, defensa del mercado, como si fuera algo natural. Lo que llevó a apoyar a los empresarios liberándolos de impuestos. Pero si libero a aquellos, tengo que penalizar a la parte contraria (los trabajadores). Sintomática han sido las distintas [contra]reformas laborales, hasta acabar con el salario diferido.

Pero en la década de los 1990 en la socialdemocracia europea se inicia un debate entre Jospin y T. Blair un debate entre la política de las 35 horas y la política sobre la flexibilidad y la libertad de mercado. Acabaría triunfando esta última, apoyada por Tony Blair y el canciller alemán G. Schroeder (este último sería el encargo de llevar a buen puerto en el 2000, la Agenda 2010). Estrategia que se basa en la “Estrategia de Lisboa” de la UE decidida en el 2000 y que podemos sintetizar en lo siguiente: a) rebajar las tasas a las empresas y a los ricos; b) reducir los gastos del Estado; c) dar más libertad a los actores financieros y las empresas privadas; d) reformar las leyes del trabajo. En resumen, la socialdemocracia asumía las tesis neoliberales.

Tony Blair hablaba de la Tercera Vía, buenas palabras para abrazar la ideología neoliberal, no solo en economía, sino también en política social e internacional hasta inmiscuirse a un lado del imperialismo y apoyar el “choque de civilizaciones” propugnado por la administración norteamericana. A. García Santesmases definía certeramente que era la Tercera Vía: “Se parte de la tesis de que el modelo de las grandes empresas, los sindicatos fuertes, la capacidad de regular la economía desde estado y de proporcionar servicios públicos universales de calidad no se puede mantener. Hay varias razones que explican esa imposibilidad. En primer lugar, las grandes empresas no son ya empresas fordistas. El fordismo y el obrero- masa han dado paso a grandes conglomerados financieros- mediáticos que operan en la nueva sociedad de la información” 

La Tercera Víasignificó que la socialdemocracia abrazará la nueva ideología neoliberal, la dirección devino social- liberal. Algo que ya comenzara los gobiernos de Felipe González aceptando los presupuestos del neoliberalismo, lo que llevó a sufrir la primera Huelga General por parte de la UGT, que supondría la ruptura de relaciones. Baste recordar al ministro Solchaga y su política de “industrialización”. El papel de la Tercera Vía en el escoramiento de la socialdemocracia es reconocido en el Programa de Pedro Sánchez cuando se dice: “La Tercera Vía cometió el gran error histórico de adoptar en la práctica una agenda neoliberal. La excesiva moderación de los gobiernos socialdemócratas en Europa, sus grandes Coaliciones con los conservadores, el limitado margen de maniobra de los socialistas en las instituciones europeas fueron erosionando el proyecto socialdemócrata, hasta el estallido final de la crisis de 2008, ante la que no fueron capaces tampoco de articular una alternativa a las políticas de austeridad y rescate. Como resultado, los socialdemócratas en bastantes casos fuimos perdiendo nuestro perfil ideológico y programático, y el apoyo de una parte de nuestra base social

Queda claro el reconocimiento de la crisis de la socialdemocracia. Crisis que conlleva a que en el resto de Europa (como en Grecia) lleve a hacerla desaparecer. Está claro que el culpable de la pérdida de electorado se debe, no a líderes, sino al abandono de políticas progresistas y al aceptamiento de la ideología neoliberal y sus prácticas. Es sobre todo a partir de la recesión económica que en el Estado Español el PSOE va a bajar al 20% e incluso más. Pero esto se debe a la crisis y al papel de las élites del Partido que aceptan el estatus quo y no ven alternativa a la crisis del capital. Y es en este contexto que Pedro Sánchez gana sus primeras primarias apoyado por el aparato frente al ala izquierda representada por Pérez Tapias. ¡Cómo cambian las situaciones! NO. Es la lucha de clases lo que lleva la crisis al socialismo español. La aparición de lo que supuso el 15M y del partido de PODEMOS abre el abanico de la izquierda española. Pero las élites del PSOE tuvieron miedo a aceptar dicha realidad. Pusieron las célebres líneas rojas a Pedro Sánchez para evitar un gobierno. Líneas rojas que ataron las manos del candidato. Hasta llegar al golpe palaciego del 1de Octubre (casualidades de la vida, dicho día se celebraba la “exaltación del Caudillo”). Se cobraban la cabeza del SG elegido por primarias como hace años se cobraron la cabeza de Borrell (candidato al Gobierno, también elegido por primarias).

A Pedro Sánchez lo dieron por muerto (y la verdad que eso hubiera podido pasar en otras circunstancias). Pero la lucha de clases sigue ahí. Las circunstancias actuales no son las de hace cuarenta años. Y las bases también tienen un límite. El SG dimitido abandonó el Parlamento camino que no tenía vuelta atrás. Apoyándose en las bases y construyendo un Programa político desde la base (con aportaciones de miles de militantes) construyó un relato creíble. Algunos podrán decir que más de lo mismo. Pero quisiera recordar algo. Largo Caballero también era un hombre del aparato, ocupó cargos en gobiernos republicanos- socialistas. Pero a raíz del “Bienio Negro”, a raíz de la radicalización de las bases socialistas Largo Caballero pegó un giró y se reencontró con una política socialista consecuente. ¿Estamos en la misma situación? Sólo la radicalización de las bases y la lucha de clases pueden darnos la contestación. Quizás sea esto lo que temen la gente del IBEX y la burguesía.

Pedro Sánchez acaba de recuperar la SG del PSOE apoyándose en lo que debería apoyarse cualquier dirigente: en las bases. Pero apoyarse no significa más que “escuchar” y acercarse a la militancia, no verlas desde la atalaya, ni en criticarla cuando note apoyan. No es un camino de rosas, sino de zancadillas. Pedro Sánchez ha ganado en toda España y  saca 15000 a la segunda candidata…

Pedro Sánchez tendrá éxito si aplica un programa socialista, que lo tiene y aceptado por todos aquellos que formamos parte de las Plataformas. Vuelvo a repetir que no es un camino de rosas, pero la lucha de clases nunca lo fue. Y la prueba la tenemos en el indignante editorial de El País del 22 de Mayo cuando dice: “Finalmente España ha sufrido también su momento populista. Y lo ha sufrido en el corazón de un partido esencial para la gobernabilidad de nuestro país, un partido que desde la moderación ha protagonizado alguno de los años más prósperos y renovadores de nuestra historia reciente. Lo mismo le ocurrió en los meses pasados al socialismo francés, que se encuentra al borde de la desaparición de la mano del radical Benoit Hamon. Y un desastre parecido se avecina en el laborismo británico, dirigido por el populista Jeremy Corbyn. Sería ilusorio pensar que el PSOE no está en este momento ante un riesgo de la misma naturaleza. En todos los caso, la demagogia- conocida en Podemos o Trump- de los de abajo contra los de arriba se ha impuesto a la evidencia de la verdad, los méritos y la razón”.

Indignante, confusionista y tergiversador. Y al mismo tiempo falsea la realidad. Tanto J. Corbyn como Benoit Hamon fueron elegidos por las bases en contra de sus aparatos con programas de “recuperación de derechos” (esos que ya no defiende este periódico tan democrático). Si tanto uno como el otro hablar de revertir las privatizaciones, hablan de recuperar derechos sociales que quitaron anteriores gobiernos. Pero por lo visto esto es populismo. Por lo visto lo “modernos” es la generalización de los trabajadores pobres sin derechos (a este periódico lesrecomendaría “Lloviendo piedras”, la gran película de Ken Loach). Pero lo que no cuentan es que al aparato al que se enfrentaba J. Corbyn era el de los “blairistas” que desde el primer momento de su elección han creado una oposición férrea a dicha política socialdemócrata defiendo los privilegios del Aparato. Lo que no cuentan es que Benoit Hamon derrotó al candidato del Aparato (M. Valls) y que como respuesta el Aparato del PSF apoyó totalmente al social-liberal Macro.

La victoria de Pedro Sánchez ha sido bien vista por las clases populares. Por supuesto que hay contradicciones. Pero no hay que olvidar que la victoria de dirigentes elegidos en primarias no es lo que debilita a los socialistas. Sino más bien el haber aceptado en sus distintos gobiernos las políticas de ajustes y austeridad; políticas que han llevado al retroceso de las conquistas sociales y al retroceso de derechos que han permitido el empobrecimiento de la clase media y de la clase obrera.

Hoy la derecha se ha encontrado ante una conmoción. Todo dependerá como se desarrolle la lucha de clases en el Estado español y del papel que hagan en el interior del partido las distintas élites. En última instancia, esta victoria (como decía anoche Pedro Sánchez) tan sólo es el punto cero desde donde hay que “refundar” el PSOE.

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