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Viernes, 26 Mayo 2017 20:13

LA BASSA DEL POBLE Y LA COMUNIDAD DE REGANTES DE BETXÍ (II)

Escrito por  José Francisco Cobeño
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Creación del Sindicato de Riegos y la construcción del Pantano

En 1887 la Acequia Mayor necesitaba una reforma para proteger el agua procedente de la fuente de Fontanars, para hacerla el Ayuntamiento de Betxí adjudicó la obra a una empresa de Castellón que dirigía Antonio Barrachina Fabra (BADENES-NEBOT, 2002, 147). Esta obra consistió en la construcción de una galería impermeable que protegiera la Acequia Mayor a su paso por el lecho del río Seco, para que las aguas potables proveniente de la fuente de Fontanars no se mezclasen con las de las avenidas del río Seco (NEBOT, 2000, 127).

Durante el siglo XIX, los canales de riego eran considerados como el remedio tecnológico para ampliar los perímetros de riego. No obstante, habían personas que señalaban las grandes ventajas de los pequeños pantanos de regulación anual, para atenuar la época estival, por lo que estos debían preceder a los canales de riego. En los años finales del siglo XIX, los hermanos Antonio y Carlos Barrachina, al amparo de la ley de auxilio y subvención a los canales y pantanos de riego de 27 de julio de 1883, solicitaron concesiones para construir varios pantanos en la Plana uno en la Rambla de la Viuda y el otro en el río Seco de Betxi (CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL JUCAR).

En los últimos meses de 1896, el ingeniero de Castellón Victoriano Burgaleta Vigné presentó una oferta ante unos cuantos propietarios de Betxí, que aparecerán ocupando cargos al año siguiente, en la recién constituida Comunidad de Regantes. Este señor conocía las infraestructuras de riego de Betxí, por su relación con su socio Antonio Barrachina Fabra, constructor de Castellón y dedicado a obras hidráulicas. La oferta del señor Burgaleta consistió en construir un Pantano pequeño en el río Seco, en el lugar donde hacía mucho tiempo existía un azud árabe, que aprovecharía el agua de las avenidas y posibilitaría el aumento de la superficie de regadío, dicha oferta pareció interesante, ya que podía por fin solucionar la escasez de agua en verano que siempre había padecido el término de Betxí. En la mente de los dirigentes de la Comunidad de Regantes estaba la mejora de la disponibilidad de agua para la Huerta y la conversión en regadío del Bovalar, y el 26 de febrero de 1897 firmaron un documento privado, los propietarios de Betxí: Juan Bautista Mollar Manzana, José Piquer Personat, Vicente Ferrandis Doñate, Pascual Torres Doñate y Enrique Meneu Gaya, que acudieron en representación de otros propietarios y Victoriano Burgaleta Vigné representante de la sociedad Empresa de Canales de Riego y Pantanos.

No se comprende como cinco personas que estaban gestionando la creación de una Comunidad de Regantes, el primer paso que dieron fue ceder la gestión de un hipotético aumento de la disponibilidad de agua a un tercero, además la forma en que se realizaron los trámites legales fue poco acertada, ya que los cinco representantes no dejaron que la nueva creada Comunidad de Regantes de Betxí cumpliera de forma estricta todos los requisitos legales para formalizar un trato de la envergadura del que se proyectaba y tampoco comprobaron la existencia real de la empresa constructora a la que cedían la concesión de las aguas.

La sociedad Empresa de Canales de Riego y Pantanos, respetando los derechos de los regantes, se obligaba a aumentar el caudal de las aguas y asumía la limpieza, reparación y conservación de las acequias existentes para el riego. Además se comprometía de adelante el Ayuntamiento a llevar el agua potable por tuberías para abastecer a la población. Esto lo tenía que realizar en un plazo máximo de tres años, y los propietarios se obligaban a pagar el 63% del importe de las obras hasta la cantidad de treinta pesetas por hanegada.

Según la Ley de Aguas del 13 de junio de 1879 en su articulo 228, disponía que todas aquellas huertas con una extensión mínima de 200 hectáreas se podían constituir en Comunidad de Regantes, en virtud de este artículo, el 31 de enero de 1897 se creó la Comunidad de Regantes de Betxí (NEBOT, 2000, 117), tenía su sede en el Ayuntamiento de Betxí, contaba con 500 socios (SORRIBES, 2007, 34), y agrupaba a los propietarios, regantes y demás usuarios que tenían derecho al aprovechamiento de las aguas de la fuente de Fontanars.

Para el buen funcionamiento de la Comunidad de Regantes se dictaron unas Ordenanzas y Reglamentos, en los cuales se documentaba que tenían derecho en primer lugar los propietarios de la Huerta, con una extensión de 910 hanegadas; en segundo lugar los propietarios de la partida del Bovalar, de 2.809 hanegadas, cuando hubiese agua sobrante de la Huerta; también tenían derecho el molino de la Bassa del Poble, que le correspondía la parte alícuota de 12 hanegadas, y para dos fábricas de barro, una denominada del Barranquet (la Fábrica) y otra la del Rajolar que les correspondía la parte alícuota de 6 hanegadas. En el Artículo 2º se hacía constar que pertenecían a la Comunidad de Regantes, la Acequia Mayor, de pequeña cabida y que se encontraba en mal estado, que conducía el agua desde la fuente de Fontanars a los diversos puntos de riego, y el azud (en ese año se empezó a construir encima de él el Pantano) que retenía el agua de la fuente de Fontanars y la del río Seco cuando llevaba agua, que alimentaba a la Acequia Mayor.

Foto 1: Pantano de Betx

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La Comunidad de Regantes se regía por una estructura de tres organismos: la Junta General, que agrupaba todos los propietarios que hacían uso del agua, el voto estaba regulado por lo que disponía la Ley de Aguas, no era un voto por propietario sino que era un voto ponderado, venía a ser un voto por cada tres hanegadas, excepto el Bovalar, que era solo un voto por propietario; el Sindicato que tenía las funciones de una junta de gobierno; y el Jurado que era el encargado de hacer cumplir las ordenanzas (BETXÍ, 2015, XLII, 9).

Durante los primeros años de funcionamiento de la Comunidad de Regantes, muchas de sus actuaciones se hicieron de forma conjunta entre dicha Comunidad y el Ayuntamiento. Después del proceso de desamortización de mitad del siglo XIX, en Betxí adquirieron mucho poder los terratenientes foráneos e hicieron que se desvinculase el control del agua en poder municipal y pasase a ser gestionada por los propios regantes. A partir de los primeros años del siglo XX empezaron a surgir problemas y a evidenciarse tensiones. La gestión del Sindicato fue cuestionada por el Ayuntamiento, a quien le preocupaba que se metiera en peligro la salud pública si no se tenía el adecuado cuidado en la limpieza de la Acequia Mayor y la potabilidad del agua del pueblo (BETXÍ, 2015, XLII, 9).

BIBLIOGRAFÍA

BADENES MARTÍN, Miquel Àngel i NEBOT GARCÍA, Ferran (2002): Un municipi de la Plana durant el Sexenni Revolucionari (1868-1874), II Vila de Betxí, Betxí, Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

BETXÍ, revista d´informació local, nº 42, març 2015, Resenya històrica de la sèquia, Ajuntament de Betxí, pags 4-11.

CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL JUCAR. Los trabajos hidráulicos.

Internet: chj.es › ... › Organismo › Historia

NEBOT GARCÍA, Ferran (2000): Apunts sobre la gestió del reg a Betxí durant la restauració, Betxí, I Vila de Betxí. Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

SORRIBES ROIG, Vicent Enric (2007): A proposit d´una fotografía d´un acte del somaten en 1926, Betxí, VII Vila de Betxí. Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

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