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Sábado, 08 Julio 2017 16:52

LA BASSA DEL POBLE Y LA COMUNIDAD DE REGANTES DE BETXÍ (III)

Escrito por  José Francisco Cobeño
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Los conflictos de los vecinos de Betxí con el propietario del concesionario del Pantano

En el año 1897 la Comunidad de Regantes recaudó 17.103 pesetas para las obras del Pantano, las cuales se pagaron a Victoriano Burgaleta. Esta cantidad suponía el 63% de las 27.300 pesetas, que era la cantidad total a pagar. Los propietarios cumplieron con lo pactado, pero el ritmo de las obras no era el proyectado y el 28 de febrero de 1898 el Pleno del Ayuntamiento en vista de los incumplimientos, decidió no autorizar la canalización de las aguas potables, debido a que las obras iban retrasadas con lo previsto para el primer año, debemos añadir que la sociedad constructora Empresa de Canales de Riego y Pantanos, no permitía que la Comunidad de Regantes pudiese comprobar las características técnicas del proyecto. Estos sucesos llegaron a su límite cuando el 26 de agosto de 1900, el Gobierno Civil de Castellón decretó la paralización definitiva de las obras.

Hacia 1899 el constructor de Castellón, Antonio Barrachina Fabra, que también estaba interesado en la construcción del Pantano, planteó una polémica oferta de canalizar el agua de la fuente de Fontanar para su distribución por el pueblo, dicho proyecto no se llevó a buen término (BADENES-NEBOT, 2002, 140).

El proyecto del Pantano se hizo sin ningún informe de permeabilidad del lecho del río y poco después se comprobó que el agua no aguantaba más de ocho días, los vecinos de Betxí lo apodaron la cistella. El señor Burgaleta pensó que la única forma de rentabilizar el proyecto era la colocación de una compuerta, en el punto donde la Acequia Mayor atravesaba por la pared del Pantano, para poder regular el agua que venía de la fuente de Fontanars. En 1900 el Sr. Burgaleta colocó una compuerta de madera en la Acequia Mayor, por lo que los regantes y el Ayuntamiento de Betxí, al quedarse sin agua para beber y regar, protestaron al Ministro de Agricultura D. Rafael Gasset Chinchilla, y este ordenó que se retirase.

Desde hacía tiempo el pueblo y el concesionario se disputaban la propiedad de las aguas y parece ser que el ministro resolvió el asunto en favor del pueblo, primero y después del concesionario Burgaleta, el cual podía usar de ellas cediéndoselas al regante que quisiera mediante canon, que estos rechazaron.

En 1903 el señor Burgaleta consiguió la declaración de utilidad pública de las obras del Pantano y se salió con la suya colocando y cerrando la compuerta el 21 de marzo de 1904. A mitad de noviembre de 1903 se colocaron las compuertas de hierro del Pantano, hecho que fue muy alabado y difundido por la prensa de Castellón. También colocó una compuerta de hierro en la Acequia Mayor, por lo que el Gobernador Civil de Castellón dispuso que fuese de nuevo retirada. Dicha orden la revocó el ministro de Agricultura, Sr. D. Manuel Allendesalazar y Muñoz de Salazar, en contra del informe de la Jefatura de Obras Públicas de Castellón y de la Hidrológica del Júcar y Segura.

El Ayuntamiento y el Gobierno Civil paralizaron las obras, pero fueron revocadas por una orden ministerial del 9 de abril de 1904 y por otra del 6 de julio de 1904. Burgaleta decidió el 30 de mayo de 1904 cerrar la compuerta y erigirse en propietario absoluto de las aguas de Betxí.

Los vecinos de Betxí estaban hartos de que las disposiciones del Gobierno Civil que les eran favorables, después eran revocadas por ordenes ministeriales que le daban la vuelta a todos los informes técnicos. En la noche del 31 de mayo de 1904 se organizó una manifestación de unos 200 vecinos, esta tenía por objeto protestar por haberse quitado el agua de la Acequia Mayor que había para suministro del pueblo y riego del término. Los manifestantes recorrieron las calles dando mueras al concesionario del pantano, yendo después al punto donde estaba emplazado. Allí quemaron la caseta de los trabajadores y la compuerta que impedía el paso de las aguas. Los manifestantes se retiraron después tranquilamente. El agua era del pueblo desde tiempos de los romanos, cuando iban canalizadas hasta la Bassa Seca. El pueblo permitió el Pantano, pero no el taponar el curso de la fuente, ya que era un privilegio histórico de los vecinos de Betxí.

El Alcalde y el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Betxí se reunieron el 2 de junio, para evitar la repetición de los hechos ocurridos en la noche del día 31, y ordenaron la concentración de fuerzas de la Guardia Civil, al mando de un teniente. Sin embargo, se temía que se repitiese a tan pronto se colocase otra nueva compuerta, impidiendo que las aguas fuesen de dominio público (LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, 2-6-1904, 3).

El Imparcial del 3 de junio de 1904 en su página 2 informaba que con motivo de un telegrama de nuestro corresponsal en Castellón, nos visitó en el periódico El Imparcial el propietario del pantano, Sr. Burgaleta, que accidentalmente se encontraba en esta corte, para rogarnos que hiciesemos públicas las aclaraciones siguientes: Todo el daño (dice el Sr. Burgaleta) que causé al pueblo de Betxí fue conducirles las aguas potables y construir un pantano, con el cual se mejoraron los riegos y se podían fertilizar todos los terrenos de secano de aquel término. Los riegos continuaron sin interrupción de un solo día, teniendo derecho de disfrutarlos siempre gratis los terrenos de la huerta antigua. La huerta nueva era la obligada por contrato a satisfacer un canon anual, si se la convirtiese de secano en terreno de regadío. Así ocurrió ya con más de mil hanegadas y al querer yo implantar la administración de mis intereses, fue cuando surgieron protestas y reclamaciones, todas improcedentes. E1 ministerio de Agricultura resolvió esta cuestión a favor mío y no por sorpresa, sino por pleno convencimiento de lo justo y equitativo. E1 motín del lunes estaba preparado desde hacía tiempo. Oficiosamente lo tenía yo advertido a las autoridades, y supongo que a estas horas hubiesen detenidos a los principales culpables y sometidos al correspondiente proceso. No existía pleito alguno sobre la propiedad de las aguas de Betxí. Lo único que había era un sindicato de riegos, que legalmente no debía existir y que, para sostener su preponderancia política y administrativa, pretendía arruinarme, atropellando mis derechos por todos medios.

El periódico El Imparcial del 12 de junio de 1904 en su página 3 informaba que había sido visitada esta redacción por una comisión del pueblo de Betxí, la cual, en nombre de aquel vecindario, nos había interesado la publicación de estas manifestaciones:

1º.- El pueblo de Betxí venía disfrutando y administrando desde inmemorial las aguas que regaban sus huertas.

2º.- En 1900 el concesionario del pantano colocó una compuerta en la Acequia Mayor, por la que dichas aguas discurrían, y al protestar el pueblo de este hecho, el entonces ministro de Agricultura, Sr. Gasset. ordenó telegráficamente con unánime aplauso, que fuese retirada aquella.

3º.- Hace unos meses el concesionario insistió en su pretensión y colocó de nuevo la compuerta, por lo que el Gobernador Civil de Castellón dispuso que fuese de nuevo retirada, fundándose en que la Administración debía limitarse a mantener el estado posesorio, doctrina nunca contrariada hasta la actualidad.

4º.- El actual ministro de Agricultura, señor Allendesalazar, revocó la disposición del gobernador, a pesar de lo informado, en contrario, por la jefatura de Obras Públicas de Castellón é Hidrológica del Júcar y Segura.

5º.- El pueblo protestó de la disposición ministerial y su queja fue desatendida, y vejado y desamparado su indiscutible derecho.

Conocidos estos hechos, lo sucedido en Betxí podía parecer censurable, pero no podía menos de reconocerse que era lógico. El pueblo que tenía la razón, estuvo pacífico y resignado mientras esperaba justicia de aquellos que debían administrarla, pero viendo que tal esperanza era un error, tomó la justicia por su mano. Son muy serios los asuntos de aguas para un pueblo eminentemente agrícola.

El Imparcial del 15 de junio de 1904 en su página 2 informaba que a consecuencia de las manifestaciones de una comisión del pueblo de Betxí, que ayer publicanos, el dueño del pantano del mismo pueblo nos rogó que hiciesemos constar:

1º.- Que en la historia referida por los llamados comisionados de Betxí, se omitió todo lo más sustancial, como fue e1 contrato efectuado por la comunidad de regantes, mediante el cual me cedieron las aguas y sus cauces, a condición de cumplir yo ciertas obligaciones, que estaba cumpliendo con toda exactitud.

2º.- Que antes de ese contrato tenían riego muy inseguro las 910 hanegadas de la huerta antigua; que luego hice las obras para mejorar los riegos y en los siete años que han trascurridos, se han convertido en terrenos de regadío unas 1.300 hanegadas de secano; y cuando el pantano funcione con toda regularidad, alcanzará el riego a una totalidad que excederá de 7.000 hanegadas, equivalentes a más de 500 hectáreas.

3º.- Que el telegrama del ministro de Agricultura suspendiendo la autorización que el mismo dio para sustituir una compuerta de madera por otra de hierro, fue circunstancial y expedido antes de terminar un pleito administrativo sobre mejor derecho para construir el pantano. Recayó resolución en favor mío y el mismo ministro a que aludían los comisionados dictó una real orden en noviembre del año próximo pasado, declarando el pantano obra de utilidad pública. Así quedó completo el expediente.

4º.- Que el actual gobernador de Castellón, a quien Dios no llamó por el camino de la administración, no se cuidó de que la resolución de tal expediente fuese definitiva y lo intentó retraer al año 1901, haciendo arrancar la compuerta de distribución y cometiendo un verdadero atropello en un pantano de aguas privadas. Así hubo de reconocerlo el ministro de Agricultura, revocando la providencia del gobernador y reponiendo las cosas al ser y estado en que antes se encontraban.

5º.- No se tenía noticia de que se hubiese intentado siquiera recurso contencioso ni reclamación ante los tribunales de justicia, como medio de rebatir la disposición ministerial. Lo único que se supo es que grupos de betxinenses se dirigieron al pantano y causaron daños considerables, que motivaron la instrucción de un proceso. El procedimiento de la violencia, empleado en cuestiones legales, podía emplearse alguna vez en Marruecos; pero en las naciones cultas sirvió sólo para evidenciar la falta de razón. A pesar de esto, los comisionados de Betxí estimaron el suceso como explicable y lógico. Sería sensible que este criterio viniera a confirmar el rumor público de que las instrucciones para cometer el atropello salieron de Madrid y que el propósito fue el de ejercer presión en el ministerio de Agricultura.

6.- Que firme, firmísimo en mis derechos, me prestaba a someter esta cuestión legal a un arbitraje imparcial, como pudo ser el de tres ex ministros de Agricultura o de tres abogados de Madrid que pagasen primera cuota. ¿A que no aceptaban el fallo arbitral mis contrarios?. Indicose alguna vez la discusión en terreno amistoso, y la idea fue rechazada. Por lo visto, lo que se perseguía era seguir disfrutando de aguas sin pagarlas. Yo creo que estimulando a los pueblos a la violencia, sin razón ni verdadero motivo, no se marchaba hacia la vindicación, sino al envilecimiento.

El miércoles día 20 de julio de 1904 ocurrió un motín en Betxí. Desde hacía algún tiempo venía disgustado este vecindario por creer que el estancamiento de las aguas del pantano que había en las inmediaciones de la localidad perjudicaba a la salud pública.

El citado miércoles día 20 cerca de la una de la tarde se presentó en la plaza del pueblo el administrador del concesionario del pantano, escoltado por la Guardia Civil, con objeto de reconocer el estado de las aguas, inmediatamente acudió la mayoría del vecindario, predominando mujeres y niños, quienes silbaron y dieron voces, hasta que la benemérita, ocupando las calles afluyentes a la plaza, disolvió los grupos. Cuatro hombres y una mujer fueron denunciados al juzgado por la Guardia Civil, como promovedores del motín.

Se restableció la calma, pero se temía que se produjese otro alboroto a la llegada del doctor Clará, inspector de sanidad provincial que vino a Betxí para determinar acerca de las condiciones de potabilidad que reúnen las aguas del citado pantano, pero nada ocurrió. El doctor Clará en su informe, reconocía en conclusión que con motivo del actual emplazamiento del pantano, las aguas de referencia perdían algo de potabilidad y para evitarlo ordenó ciertas obras en dicho pantano, con lo que estaba conforme el concesionario Sr. Burgaleta (EL IMPARCIAL, 22-7-1904, 2 y EL CORREO IBÉRICO, 26-7-1904, 2).

El Heraldo de Madrid del 18 de junio de 1906 en su página 2 informaba que una Comisión del Ayuntamiento, representando al Sindicato de Riegos y las fuerzas vivas de Betxí, pidieron el apoyo del Heraldo de Madrid en las justas demandas del pueblo contra el concesionario del pantano. El gobernador ordenó que se encargase de la administración de las aguas, la Sociedad del pantano. La población estaba muy excitada. Decían los vecinos del pueblo que se encontraban dispuestos al sacrificio antes que dejarse arrebatar sus aguas. Se temía un grave conflicto y hasta derramamiento de sangre, si un acto de reparadora justicia, no garantizaba los derechos del pueblo.

El ministro de la Gobernación ha dirigido hoy un despacho telegráfico al Gobernador Civil de Castellón ordenándole que a toda costa procurase mantener el orden público en Betxí, a la vez que cuidase de que no faltase a aquel vecindario el agua potable que necesitaba. Al mismo tiempo se indicaba en el referido despacho a la autoridad civil la remisión a Madrid del expediente de concesión del pantano, para que por el Centro respectivo fuese examinado y demostrase si se cumplieron todos los trámites legales en el mismo, teniendo en cuenta que el concesionario del pantano fue autorizado para su construcción después de haber cumplido con todos los requisitos que prescribía la ley de aprovechamiento de aguas, previa la información del Ayuntamiento favorable del pueblo de referencia (EL HERALDO DE MADRID, 19-6-1906, 2).

A mitad de junio de 1906 el ministerio de la Gobernación telegrafió al Gobernador Civil de Castellón para que, en tanto se resuelva en Madrid la cuestión relativa al pantano de Betxí permitiese a los vecinos de este pueblo el uso de las aguas potables (LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, 20-6-1906, 3). El periódico La Correspondencia militar del 21 de junio de 1906 en su página 3 informaba, que el Gobernador de Castellón ha dado cuenta al ministro de la Gobernación de haberse restablecido la normalidad en Betxí. Sabiendo que el gobernador con el ingeniero y un oficial de Fomento habían estado ayer día 8 de agosto en Betxí para estudiar el asunto del pantano del pueblo, que tantos disturbios ocasionaron. El gobernador dio orden a la Guardia Civil para que se retirase a sus puestos, pues el alcalde le garantizó la tranquilidad. Respecto a la solución del pleito entre el pueblo y el concesionario del pantano, estaba pendiente de informe del ingeniero (EL IMPARCIAL, 20-8-1906, 2).

En 1906 había una Comisión del Ayuntamiento, representado por el Sindicato de Riegos y las fuerzas vivas de Betxí, que pedía el apoyo a la prensa. En este año los vecinos estaban muy revueltos por lo que el ministro de la Gobernación, ordenó al Gobernador Civil de Castellón, que procurase mantener el orden público, a la vez que cuidase que no faltase el agua potable que necesitaba la población. Finalmente, los graves disturbios y la nula rentabilidad de la obra, hicieron que se abandonase definitivamente el proyecto.

Era tal el odio que tenían los vecinos de Betxí al señor Victoriano Burgaleta que le dedicaron la siguiente canción1:

“ Fue una niña a comprar que cuando por polvos fui

polvos de arroz me dio otros diferentes

y el maldito del droguero de los que yo pedí

no se lo que le dio allá va Burgaleta

se fue la niña a su casa director de la farmacia muy triste y afligida para que le de otros

y le preguntó su madre de los que tiene en su casa

que te pasa hija mía para que le de otros

el maldito del droguero de los que tiene en su casa.

BIBLIOGRAFÍA

BADENES MARTÍN, Miquel Àngel i NEBOT GARCÍA, Ferran (2002): Un municipi de la Plana durant el Sexenni Revolucionari (1868-1874), II Vila de Betxí, Betxí, Publicacions de l´Ajuntament de Betxí.

BETXÍ, revista d´informació local, nº 42, març 2015, Resenya històrica de la sèquia, Ajuntament de Betxí, pags 4-11.

1 Juan Vicente Blasco Doñate, vecino de Betxí, me ha entregado escrita esta canción, que hace tiempo la cantaban los vecinos de Betxí, y que estaba dedicada al señor Burgaleta.

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