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Martes, 29 Mayo 2018 21:39

POSTDEMOCRACIA Y CUESTIÓN CATALANA

Escrito por  Javier Méndez-Vigo Hernández
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“Lo que ocurra con la democracia en Cataluña tendrá enormes repercusiones en el resto del Estado”

Pasan ya más de dos meses desde las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña. Elecciones que gana el C’s pero que no puede formar gobierno. Por su parte, los partidos nacionalistas consiguieron la mayoría a falta de la posible abstención de la CUP, con lo que conseguirían formar de nuevo un gobierno “independentista” ¿Dónde reside el problema por tanto? Por un lado, en el mantenimiento del 155 que permite al poder judicial mantener en “prisión preventiva” a los líderes del nacionalismo. Hecho que ha sido recriminado por la ONU. Y por otra parte, nos encontramos con el empecinamiento personal de Puigdemont que continúa queriendo ser investido Presidente desde el exilio. Pero tal egoísmo puede arrastrar a Cataluña a unas nuevas elecciones. Y mientras tanto, El Estado continúa aplicando una política represiva no dando soluciones políticas.

¿Qué es lo que está en juego? ¿De verdad no existe solución “política” al problema catalán? ¿A qué se debe este choque de trenes camino de un caos? O realmente lo que se quiere por parte del Estado y del españolismo es la derrota y sumisión de Cataluña. Desde nuestra perspectiva lo que hay en juego con el problema catalán no es otra cosa que la democracia, pero no me refiero a la democracia en Cataluña; sino que pienso que en Cataluña se está jugando la democracia en todo el Estado.

Ya desde hace tiempo nos encontramos, no sólo en España, adentrándonos en lo que los sociólogos denominan la postdemocracia. Postdemocracia significa vaciamiento de los contenidos democráticos. Para aplicar políticas austericidas no es necesario que exista la crítica, no son necesarios los partidos. Pero lo verdaderamente importante es la negación de los derechos. Hoy estas políticas (provengan de la Troika o del FMI) basadas en el bajo coste de salarios, en un mundo precarizado y una vida precarizada, basadas por consiguiente en el retroceso de los “derechos sociales”, para lo cual hay que desprestigian y a ser posible “ridiculizar/desligitimar” a los sindicatos de clase y conseguir individualizar las relaciones entre capital/trabajo. Lo cierto es que parece que les va bien y ha permitido una “redistribución neoliberal” de la riqueza, o como dice David Harvey, una “acumulación por desposesión

Cataluña está intervenida por el Estado. Se puede vender como se quiera, pero el 155 tal como ha sido aplicado por la burguesía y por sus representantes en Estado no es más que una Intervención en toda regla, pero además saltándose la democracia. El 155, según se dijo, se implementó sólo con un objetivo: el de convocar elecciones. El problema es que el resultado de dichas elecciones ha dejado el tablero de ajedrez de la política catalana igual que antes.

La sociedad catalana se ha polarizado y lo que surge con fuerza es una “derechización” con el auge del populismo de derechas y con la Sociedad Civil Catalana hegemonizando el españolismo. Pero lo que los medias no dicen y esconden es que la hegemonía de la política de dicha Sociedad Civil Catalana la dominan gente y organizaciones provenientes de la extrema derecha.

El problema Catalán ha puesto en crisis una “democracia parlamentaria” que se basa exclusivamente en la representatividad y a la vez ha puesto en crisis el modelo constitucional español. Aunque realmente la crisis viene de antes. Desde cuando el PP en la oposición tomó la calle en contra de una Estatuto aprobado mayoritariamente por el Parlamento Catalán y poco después (gracias a un gobierno socialista) por el Parlamento del Estado. Pero cuando el TC lo declaró anticonstitucional se cortó el hilo que unía al Estado con Cataluña. Durante estas dos legislaturas de gobiernos de derechas el PP se ha negado a hablar, dialogar o pactar con los gobiernos de Cataluña. Y el gobierno y el pueblo catalán ha buscado (pacíficamente) su camino.

Pero es que, además, se quiera o no, dicho camino además de pacíficamente lo ha realizado democráticamente. Lo que sucede es que se ha movilizado al pueblo, se ha buscado una democracia participativa para dar efectividad a la etimología del término “democracia”.

Nos encontramos con una contradicción, por un lado, el parlamentarismo cuando deviene neoliberal y austericida no tiene más remedio que transformarse en autoritarismo y eso pasa por “negar derechos” sean sociales o sean referentes a la libertad de los pueblos. ¿Cómo lo hace? Con excusas. El Estado, sus representantes pueden sacarse de la manga leyes. La última, fue con la excusa del terrorismo yijadhista.se legisla una ley contra el mismo- La Ley Mordaza. Pero realmente dicha ley ha servido para reprimir al movimiento obrero y sus organizaciones, o para recortar derechos como la libertad de expresión.

Lo que está en crisis es la democracia en el Estado, lo que está en crisis es modelo constitucional. Ya no es posible continuar con el Estado de las Autonomía tal y como lo hemos conocido. Ya no es posible una representatividad pura y dura. El Problema Catalá demuestra que ya no es posible un tipo de democracia; hay que dar un salto cualitativo ya que la alternativa a dicho salto cualitativo es una postdemocracia autoritaria. Ya no estamos en el siglo XX, ya no existe el pacto de postguerra, por eso mismo las “decisiones colectivas” puede quedar fuera de la democracia (en el sentido primigenio de gobierno del pueblo), cosa que quiere evitar a toda costa un Estado cada vez más centralista. Por esto mismo termino este artículo como lo empecé: la democracia del Estado se está jugando en Cataluña.

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