Error
  • Error de carga de datos de alimentación
  • Error de carga de datos de alimentación
Martes, 31 Julio 2018 19:19

EL FUNCIONARIO EJEMPLAR

Escrito por  El jubilado soñador
Valora este artículo
(0 votos)

La oficina de información del ayuntamiento, en esta ocasión nos facilita unas peticiones a la alcaldía de uno de sus funcionarios más carismáticos. Expondremos sus insólitos anhelos y analizaremos, de manera informal, el especial personaje, pero cuando se escribe desde el corazón el relato puede resultar altamente apasionado.

El más popular de los trabajadores -sin lugar a ninguna duda razonable de la historia escrita del pueblo de Betxí-, XimoGumbau, pide encarecidamente al alcalde A. Remolar, que no le incremente el sueldo, pues su amor por el trabajo no tiene precio. Sin embargo, sí desea realizar acciones motivadoras a los laboriosos y sufridos empleados de la acreditada brigada de obras, parques y jardines. Asesorar en las tareas jardineras y botánicas del coqueto y florido cementerio, aliviar a los estresados -por desbordados- agentes municipales en el desempeño de sus muchas funciones, sustituir al “Payo” en la conducción de la cuerda del toro al “piló”-sus problemas rotulianos así lo aconsejan-, colgar los campanillos, colocar las bolas, encenderlas, cortar la cuerda y retener al toro por el rabo. Ningún alcalde en su sano juicio podría jubilar a este productivo ejemplar que enamora con su animosidad, simpatía y exquisitas artes de servicio.

De pequeño ya vino al mundo tutelado por los cielos, ya que al nacer exhibía alegremente en su diminuta manita una bonita estampita del Cristo de la Piedad. El simpático cura mosén Eugenio Messeguer, al contemplar aquel milagroso niño que parecía un rosal entreabierto de suaves olores, con la carita tan graciosamente redondeada y agraciada, que recordaba a un angelito salido de una de las preciosas pinturas del gran maestro renacentista Rafael de Urbino, decidió bautizarle con la aromática agua de la manzanilla, traída expresamente desde lo más recóndito de la bella Sierra de Espadán, acompañado de un majestuoso repique de campanas de una inusitada alegría musical, inundando de luz y vida todas las históricas calles de la Villa. Tras el reparador bautizo “Joaquinito” -así le llamaba su amantísima madre-, habilitado para la plena vida cristiana, iba creciendo en gracia, educación y sabiduría. Su padre, un veloz extremo del C.D. Betxí de los años 50 que trataba bien la pelota, al ver que el niño volvía gozoso de la escuela jugando con un pequeño balón como un alegre y juguetón gorrión, alegrando con sus gritos su generoso y bondadoso corazón, le inculcó su afición favorita. Pronto empezó a jugar en los infantiles de la cantera de fútbol. Un niño que no era un artista del balón, ni un atleta avasallador -como su jefe Rius- pero era el ojito derecho de su entrenador por ser un jugador de mente limpia, atento y educado, sus veraces labios jamás conocían capciosas palabras para sus adversarios. Además contaba con el cariño incondicional de la hinchada por su lucha bravía, solidaridad en su esfuerzo titánico y su enorme ilusión contagiaba a todos en pos de la victoria. Terminado el partido, los aficionados invadían el campo para besar su motivadora frente, pero sus amorosos padres -que lo querían con locura- se lo llevaban raudos como un tesoro a proteger a los vestuarios, no sin antes convertir sus graciosas mejillas en dos apetitosos melocotones rosados.

Muy joven cumplió su ilusión dorada, la hermosura de la paz sonriente y segura, la pertenencia al deseado cuerpo de la administración pública local y en su particular busca de la luz sublime del ideal del funcionario: conseguir la suprema delicia del cumplimiento de sus obligaciones.A tenor de sus 33 años de servicio, este inmaculado trabajador de andares briosos, firmes e ilusionantes, se podría escribir una tesis doctoral de las bondades de este personaje. Su exposición diaria a los problemas cotidianos, en lugar de cuestionarlo, lo agiganta.Del amor compartido de su familia con el Ayuntamiento, de su tenacidad asombrosa para el trabajo, de sus ansias omnipresentes de superación. Actualmente, este jovial funcionario no conoce el asueto ni la quietud en sus quehaceres cotidianos. Su corazón encendido y su mente siempre abierta solo descansan en sus fecundas y deleitosas jornadas de caza,su deporte favorito, en donde también pone en valor su gran honestidad y deportividad, al conceder a las aves en su formidable vuelo, movidas por sus misteriosas alas, unos segundos extra para darles una oportunidad antes de ser abatidas por sus certeros escopetazos. Todos los días se levanta al canto del gallo -junto a sus amigos los madrugadores gorriones-, se viste presto, camina con un refrescante dulce abandono, sin envidias ni ambiciones. Se siente todo un galán enamorado con el corazón ardoroso y palpitante que no entiende de embelesos engaños, falsas dulzuras, ni colores, que se dirige a su amada casa consistorial como si fuera una flor dulzona y embriagadora a pasar una eterna noche de bodas.

Allí en su hábitat, comienza su jornada con ese amor profundo, con ese temple varonil tan gracioso y educado que lo convierte en un mago de la diplomacia municipal, todo un atento mayordomo que calma y aplaca con sus fervorosos dones a los pesarosos y quejosos vecinos, que demandan en la casa de todos más caridad ante las pesadas cargas y arbitrios municipales. Recientemente, la numerosa clientela de la carnicería “Ca la tía Rosa” fue testigo de su encendido amor y leal neutralidad con la casa del pueblo. En la puerta colgaba un hacendoso cartel de un fondo gris plata de caligrafía gótica, fina y elegante, de tinta china azul, escrita con una antigua y preciosa pluma de ganso, se podía leer: en aras de la concordia y del buen gobierno, este humilde funcionario, XimoGumbau, aboga por colocar dos luces llameantes a la entrada del ayuntamiento, la de la fe y la esperanza, para desterrar el acerado desamor cruzado de los políticos, y se compromete a obsequiar con dos docenas de sabrosas longanizas a cada uno si los regidores son capaces de elegir a su alcalde por unanimidad para que el consistorio sea lo más parecido posible al prometido cielo cristiano: que lobos y corderos puedan vivir juntos.

Modificado por última vez en Martes, 31 Julio 2018 19:21

Deja un comentario

Noticias económicas

Noticias Conciertos