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Martes, 31 Julio 2018 19:30

CENTENARIO DEL SINDICATO AGRÍCOLA DE BETXÍ

Escrito por  José Francisco Blasco Cobeño
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     (30 de julio 1918 – 30 de julio 2018)

                                                         

                A finales del siglo XIX y principios del XX, Betxí se abocó en el cultivo de la naranja, adquiriendo un auge económico importante debido a las exportaciones. Los pequeños agricultores de Betxí vivían en unas condiciones pésimas, para salir de la pobreza en que se encontraban, la mejor solución que tenían era comprar tierras para plantar naranjos ya que era el cultivo más rentable en ese momento. Estos agricultores pasaban muchas dificultades económicas, ya que no podían pagar las tasas exigidas a sus pequeños huertos para el registro local, por este motivo no tenían legalizados los títulos de sus propiedades y al no tener propiedad alguna que sirviese de garantía, lo solucionaban pidiendo préstamos a los usureros, que a menudo eran los caciques del pueblo. Recurrían a los usureros porque había escasez de crédito oficial para cultivar los campos, además las bancas privadas eran geográficamente inaccesibles, y también indiferentes a las necesidades del pequeño agricultor.

Para solucionar estos problemas empezaron los movimientos para la creación de los Sindicatos Agrícolas Católicos, que partieron de las orientaciones que inició el 15 de mayo de 1891 la encíclica “Rerum Novarum” del papa León XIII. Esta carta versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras, en que el Papa apoyaba el derecho laboral de formar uniones o sindicatos.

En la creación de los Sindicatos Agrícolas Católicos, desempeñó un papel fundamental el trabajo del clero rural, como el padre jesuita castellonense Antonio Vicent¹, que fueron despertando el entusiasmo de los campesinos mediante la propaganda y la orientación. Para esta labor se necesitaba mucho dinero por ello en 1902 se fundó el Banco León XIII con el objetivo de facilitar préstamos a bajo interés a los campesinos.

Los agricultores de Betxí no tenían ninguna institución oficial que atendiese a sus necesidades, sólo existían iniciativas privadas que actuaban como prestamistas. La Iglesia Católica se aprovechó de esta situación y con la promulgación de la Ley de Sindicatos Agrícolas de 1906, expandió su influencia en el medio rural e instituyó los denominados Sindicatos Agrícolas Católicos y las Cajas Rurales, como secciones de crédito del mismo Sindicato. A través de estas dos instituciones, la Iglesia Católica preconizó la defensa de los pequeños campesinos contra los usureros, la eliminación de los conflictos agrarios y la lucha contra la influencia del socialismo y del anarco-sindicalismo.

El gran movimiento cooperativo de la provincia de Castellón se inició al amparo de la Ley de Sindicatos Agrícolas de 28 de enero de 1906, el acierto de esta ley fue la rapidez de trámite para la aprobación de los Sindicatos (sólo bastaban diez personas), presentar copia de los estatutos y registrarse en el Gobierno Civil de la provincia.

Desde finales de 1909 hasta al menos 1915, la Ley de Sindicatos Agrícolas, casi dejó de tener vigencia práctica. Entre 1909 y 1910 el movimiento cooperativo experimentó una fuerte crisis, disminuyó el número de fundaciones y se disolvieron muchas de las primeras cooperativas. La Ley de 1906, en apariencia inocua desde un punto de vista político y social, fueron vistas por las clases propietarias, como un ataque contra sus intereses y como un atentado contra las bases del sistema político de la Restauración.

Los Sindicatos Agrícolas Católicos y sus secciones de crédito que eran las Cajas Rurales, fueron fundadas con la misión de mejorar las condiciones de los agricultores, ofrecerles asesoramiento y ventajas en la explotación de las fincas y en la elaboración de productos. Los Sindicatos Agrícolas para fortalecer su independencia y aumentar el volumen de compras, se unieron en Federaciones. La experiencia demostró que los Sindicatos y las Cajas Rurales aislados, no tenían medios económicos suficientes, ni potencia para competir en el mercado, la solución fue la unión de la Federación² de Sindicatos Agrícolas con sus Cajas Rurales y en 1917 las Federaciones se reunieron en una Confederación Católico-Agraria.

Por regla general los impulsores del cooperativismo eran propietarios acomodados, pero tenían muy poca representación entre los socios de las cooperativas, que en su gran mayoría eran pequeños y medianos agricultores. Los Sindicatos Agrícolas seguían el principio de un socio un voto, esto no impedía que la opinión de los socios no se tuviera en cuenta y que las juntas directivas siempre imponían su voluntad. Era frecuente que los más acaudalados no utilizaran los servicios de las cooperativas, porque al comprar en cantidad regular, obtenían iguales o mayores ventajas, sin el compromiso de la responsabilidad solidaria (GARRIDO, 1995, 123-124).

La fidelidad de los socios solía ser muy débil, seguían perteneciendo al Sindicato mientras obtenían unos beneficios inmediatos, pero al primer síntoma de mal funcionamiento abandonaban el Sindicato. La falta de control facilitó que proliferasen los fraudes. Si eran objetos de una estafa, o simplemente si las decisiones inadecuadas de directivas honradas producían pérdidas económicas, los socios, que no se consideraban responsables, huían en desbandada. Y cuando por este motivo desaparecía un sindicato agrícola era muy difícil que a corto plazo volviera a surgir otro en la localidad, porque los que habían salido perjudicados mostraban poca disposición a dejarse embarcar en una aventura parecida.

Las exportaciones de naranjas sufrieron una fuerte crisis motivada por la I Guerra Mundial (1914-1918). Fueron tiempos de hambre, de emigración y de revueltas. En febrero de 1917, los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría) decretaron el bloqueo de sus costas y el de los puertos neutrales del Mediterráneo. Se tenían dificultades para exportar a Inglaterra y se perdió el mercado alemán. A partir del 9 de febrero de 1917, se suspendieron todos los embarques, así como la recolección de la naranja, la confección de cajas y el trabajo en los almacenes, empezaron los despidos y el paro. El bloqueo dificultó la importación de abonos, insecticidas y carbón para el funcionamiento de los pozos de riego. Los agricultores de Betxí sufrieron una fuerte recesión económica, se endeudaron y cayeron de nuevo en manos de los usureros, de este modo muchas fincas fueron hipotecadas y otras vendidas a mitad de precio .

En medio de la fuerte crisis económica, provocada por la I Guerra Mundial, el 30 de julio de 1918 se fundó el Sindicato Agrícola Bechinense y la Caja Rural, formado por 200 socios. Aunque no he encontrado los nombres de la directiva fundacional, es de suponer como ocurría en otros lugares, estaría formada por el clero y por la oligarquía católica local. Al no disponer de documentación, respecto donde se ubicaba el Sindicato Agrícola y la Caja Rural, he hablado con personas mayores del pueblo, con José Personat Meneu y con Pascual Monzonís Franch y me comentaron que ellos siempre han conocido el local del Sindicato Agrícola en la Avenida 1º de mayo, donde hoy está el Salón 1964. Existían dentro de la organización agraria católica, muchos Sindicatos Agrícolas en cuya razón social no estaba incorporado el vocablo católico, como era el caso de Betxí.

Los Sindicatos Agrícolas eran conscientes de que sólo podían aspirar a conseguir la fidelidad de los socios haciéndoles préstamos baratos, vendiéndoles abonos de calidad garantizada o facilitándoles el acceso a maquinaria.

Las Cajas Rurales fueron el principal instrumento de crédito utilizado por los campesinos afiliados a los Sindicatos Agrícolas Católicos. La naturaleza de las Cajas Rurales era la de cooperativas de crédito, de carácter confesional, aprobada por un consejo diocesano, dirigidas y administradas por un párroco. Desde la Ley de Sindicatos de 1906, la mayoría de las cajas pasaron de ser simples centros de préstamos y ahorros a transformarse en sindicatos-cajas. Casi todas pertenecían al sistema Raiffensein³, de ahorros y préstamos personales, con responsabilidad solidaria e ilimitada de todos sus socios. Los recursos de que disponían las cajas rurales centrales y sus federadas procedían de grandes propietarios, de las contribuciones de los asociados, del Banco de España y del Banco León XIII.

En 1919 diez cooperativas de la provincia de Castellón pertenecían a la Confederación Nacional Católico Agrária (CNCA), estas eran: Sant Jordi (SA Católico), Borriol (SA San Jaime), Castellón (Sindicato Católico Obrero), Almassora (SA San José), Betxí (SA Bechinense), La Vall d´Uixó (SA Católico), Vila-real (SA Católico), Altura (SA del Sagrado Corazón de Jesús), Segorbe (SA San Isidro) y Xèrica (SA Divina Pastora)(SENENT-GARRIDO, 2006).

El 16 de agosto de 1919 el Sindicato Agrícola ya disfrutaba de los locales del Palau, como un casino cultural, pagando 910 pesetas por un semestre de alquiler                (N. MESADO, 2007, X, 822). En este año hicieron socio de honor al catedrático de árabe y hebreo D. Pascual Meneu Meneu (N. MESADO, 2007, X, 801), que era el propietario del Palau. Se tienen noticias de que entre 1922 a 1929, la Sociedad Agrícola Bechinense alquiló el primer piso del Palau, para hacer cine, con una capacidad de 300 personas, en el que sólo podían asistir los que eran socios.

Es muy probable que el Sindicato Agrícola de Betxí tuviese una escuela nocturna, donde se proporcionaba enseñanza gratuita a los hijos de los socios, como sucedía con el Sindicato Católico Agrícola de Vila-real.

 

El edificio de la derecha corresponde al antiguo almacén del Sindicato

       Agrícola Betxinense, donde hoy se encuentra el salón 1964.

En la asamblea anual de marzo de 1923 con el fin de revitalizar la Federación, se decidió la creación de secciones comarcales. Pero lo que hicieron las entidades federadas de Castellón (a iniciativa de los sindicatos de Castellón, Vila-real y Almassora, que anticiparon fondos para los primeros gastos) fue crear una federación autónoma: La Federación Castellonense de Sindicatos Agrícolas. En la sesión constitutiva de julio de 1923 asistieron representantes de 10 sindicatos: SA Obrero de Castelló, SA San José de Almassora, SA Católico de Vila-real, SA Obrero de Borriana, SA Católico de La Vall d´Uixó, SA San Jaime de Les Alqueries, SA Nuestra Señora de la Esperanza de Onda, SA San Jaime de Borriol, SA San Mateo de Sant Mateu y SA Católico de Sant Jordi.

En 1925 los sindicatos federados ya eran 16 y ascendía a 32 en 1933. La federación adquirió en 1926 el Diario de Castellón, que lo utilizó como órgano de prensa y de propaganda. La Federación Castellonense tuvo poco éxito al tratar de conseguir que las cooperativas locales, se abastecieran exclusivamente por medio de ellos (SENENT-GARRIDO, 2006). Ese mismo año, José Franch Gumbau pidió licencia de obras en nombre de La Bechinense para construir un edificio en la avenida 1º de Mayo, donde hoy está el salón 1964 (NEBOT, 2016, 197).

En junio de 1928 el Sindicato Agrícola Bechinense contaba con 224 socios (EL PROGRESO AGRÍCOLA Y PECUARIO, 30-6-1929, 9).

Según el Censo Estadístico de Sindicatos Agrícolas que mandó elaborar el Ministerio de Agricultura hasta diciembre de 1933 sabemos que el Sindicato Agrícola Bechinense, pertenecía a la Federación Castellonense de Sindicatos Agrícolas y que en ese año contaba con 152 socios, y que tenían una responsabilidad solidaria y mancomunada (R, S y M), su domicilio estaba en la avenida Don Guillermo Brocknnan, con un capital efectivo de 42.459´54 pesetas, además tenía una Caja Rural con un movimiento de 4.269´32 pesetas en imposiciones y de 9.797´50 pesetas en préstamos. La labor que realizaba el Sindicato Agrícola era la compra de abonos y de maquinaria (MINISTERIO DE AGRICULTURA, 1933, 82-83).

Denominación de

     la entidad

       Pueblo

Ayuntamiento

     Domicilio

   Fecha de su

Reconocimiento

     Sindicato

       Agrícola

   “Bechinense”

         Bechí

       Bechí  

Avenida de Don

     Guillermo

     Brocknnan

     30 – 7- 1918

MINISTERIO DE AGRICULTURA (1934): Dirección General de Agricultura. Sección 6. Cámaras, Sindicatos y Asociaciones Agrícolas, Madrid, Censo Estadístico de Sindicatos Agrícolas y Comunidades de Labradores. Publicaciones de Economía y Técnica Agrícola, pag 82.

     Número de

         Socios

     CAPITAL            

     EFECTIVO

       Pesetas

                 CAJA

     Imposiciones

         Pesetas

RURAL

   Préstamos

       Pesetas

     Labor que

         Realiza

        

        

         152

  

     42.459´54

    

       4.269´32

     9.797´50

C en C Abonos y

Maquinaria-R.S y

M- Filial Federa-

ción Castellonen-

se de S.A.C.

MINISTERIO DE AGRICULTURA (1934): Dirección General de Agricultura. Sección 6. Cámaras, Sindicatos y Asociaciones Agrícolas, Madrid, Censo Estadístico de Sindicatos Agrícolas y Comunidades de Labradores. Publicaciones de Economía y Técnica Agrícola, pag 83.

                Durante la Guerra Civil la actividad del Sindicato Agrícola se paralizó, reanudándose de nuevo entre los años 1939 y 1940. El periodo comprendido entre 1939 a 1945, se caracterizó por un descenso del movimiento económico motivado por la II Guerra Mundial, que impidió la importación de abonos nitrogenados, que hubo necesidad de someter a racionamiento, no hay que olvidar que los nitrogenados han sido una de las principales fuente de ingresos de la Cooperativa.

            La puesta en vigor de la Ley de Unidad Sindical del mes de enero de 1940 y la posterior de fecha 2 de septiembre de 1941 derogando la Ley de Sindicatos Agrícolas de 28 de enero de 1906, fue la causa que el Sindicato Agrícola comenzase a vivir un periodo de incertidumbre, supuesto que el Reglamento de la Ley de Cooperativas de 1942, no se publicó en el BOE hasta el 24 de febrero de 1944.

            A partir del 1 de mayo de 1942, previa adaptación de sus estatutos por los Sindicatos Agrícolas, se fueron incorporando a las Uniones Territoriales de Cooperativas del Campo y las Federaciones transformadas ya en UTECOS (Unión Nacional de Cooperativas del Campo).

            El 3 de agosto de 1943 se constituyó la nueva Cooperativa, formada por 359 socios, denominándose Cooperativa de Crédito Agrícola Bechinense S.Coop., y el 31 de diciembre de 1943 se creó con un capital de 10.000 pesetas y como una sección de crédito de la Cooperativa, la Caja Rural, que estaba al servicio exclusivo de su Cooperativa y de sus socios. Se nombró gerente a Cayetano Martínez. Su Junta Rectora estaba formada por Presidente: Cristóbal Mesado Capella; Secretario: José Franch Gumbau; Tesorero: Vicente Ramón Casino Martínez; Vocal 1º: Vicente Meneu Doñate; Vocal 2º: Avelino Franch Franch; Vocal 3º: José Miró Doñate y Vocal 4º: Juan José Franch Franch (AYUNTAMIENTO DE BECHI, 1963, 126). La Cooperativa y la Caja Rural, al principio estaban en el mismo local de la avenida 1º de Mayo.

            En 1950 la Caja Rural ya estaba en la calle Cervantes, cuando un socio necesitaba un producto de la Cooperativa iba con un vale a la Caja Rural a pagarlo y una vez pagado se iba con el vale a la Cooperativa para recoger el producto. Hasta principios de la década de los 50 los abonos agrícolas iban racionalizados. A partir de 1950 el día 15 de mayo, festividad de San Isidro Labrador, los socios pasaban por el local de la Caja Rural, donde en una mesa se les obsequiaba con galletas, turrones y mistela.      

                En enero de 2008 la Cooperativa Agrícola se trasladó al polígono Industrial El Canyaret nº3, el local además de almacén de productos agrícolas, poseen una tienda de comestibles, además de un bar y de una estación de servicios.

1 Al jesuita Antonio Vicent la llamada revolución industrial y el primer movimiento obrero le impulsaron a trasladarse a Francia, Bélgica y Alemania en 1876 y allí conoció los Círculos Obreros Católicos, en los que participó en Munich y Colonia en Alemania, y después en Lucerna y Ginebra en Suiza, regresando a España para implantar aquí lo que había visto y estudiado. Se convirtió en el iniciador y patriarca de la Acción Social Católica en España. En 1893 consiguió impulsar el nacimiento del Consejo Nacional de las Corporaciones Católico Obreras y todo el movimiento corporativo gremial de la Comunidad valenciana, que propició la creación de las cajas y cooperativas de Castellón (BELLÉS, 2004, 261).

2 La Federación estuvo centrada en la constitución de Sindicatos Agrícolas Católicos y en la defensa continua de los intereses de los agricultores, con reivindicación constante y reiterada de precios justos para sus productos.

3 La idea era la autogestión, la autoayuda y la independencia para administrarse de pequeños agrícolas, ganaderos y comerciantes de zonas deprimidas o que no podían acudir a los grandes financieros, con la ayuda del ahorro de otras personas de la zona. Estas sociedades cooperativas de crédito tenían una baja capitalización, ya que estaba formada por excedentes financieros (ahorro sobrante) de los socios, y se abonaba un pequeño interés a aquellos que aportaran capital. De la otra parte, los socios que acudían al crédito pagaban un bajo interés que fuera asumible y sostenible en el tiempo, y todos los socios, tanto deudores como acreedores debían ser cercanos, ya fuera una provincia, condado o región.

                                               BIBLIOGRAFÍA

AYUNTAMIENTO DE BETXÍ (1963): XXV años de paz en Bechí, Bechí, Ayuntamiento de Bechí.

BELLÉS, Salvador (2004): Seres humanos de Castellón, Ayuntamiento de Castellón, pags 259-262.

GARRIDO HERRERO, Samuel (1995): El cooperativismo agrario español del primer tercio del siglo XX, Castelló, Universitat Jaume I.

MESADO i OLIVER, Norberto (2007): Tras la saga de los Meneu. D. Pascual Meneu i Meneu. Un betxinenc ilustre, Castelló, Estudis Castellonencs nº X, 2003-2005, Servei de Publicacions de la Diputació de Castelló, pags 749-880.

MINISTERIO DE AGRICULTURA (1934): Dirección General de Agricultura. Sección 6. Cámaras, Sindicatos y Asociaciones Agrícolas, Madrid, Censo Estadístico de Sindicatos Agrícolas y Comunidades de Labradores. Publicaciones de Economía y Técnica Agrícola.

NEBOT GARCÍA, Ferran (2016): La Segona República i la Guerra Civil a Betxí. De l´esperança a la derrota, Castelló, Història Memòria, Universitat Jaume I.

SENENT VIDAL, Mª José - GARRIDO HERRERO, Samuel (2006): El cooperativisme fins avui, Castelló, Publicacions de la Universitat Jaume I.

           

                                            

Modificado por última vez en Miércoles, 01 Agosto 2018 23:20

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