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Sábado, 05 Enero 2019 21:54

NOVALIS-TIECK: VIAJE REAL Y FICCIONAL EN LA LITERATURA (APUNTES PREVIOS PARA UN ESTUDIO) (I)

Escrito por  Vicente José Nebot Nebot, La Taberna, nº LXIII, ISSN: 2255-0828.
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Novalis y Ludwig Tieck, dos escritores en los umbrales del Romanticismo alemán, y dos de sus obras, Los discípulos de Saïs y El Runenberg. Un viaje hacia el misterio sublime de la Naturaleza, pero también hacia la locura y la conciencia más oculta del reino interior.

  • ·Los discípulos de Saïs, de Novalis.

Los seres humanos recorren diferentes caminos. Aquel que emprenda la ruta y los compare, descubrirá formas que pertenecen a una gran escritura cifrada que se encuentra en todas partes: en las alas de las aves, en la cáscara del huevo, en las nubes, en la nieve, en los cristales...

           

           1.- El mundo interior y el mundo exterior:

El estado inicial, crisis y orden final del protagonista se sitúa en su mundo interior, a pesar de que hay un viaje real, físico, que corresponde al mundo exterior, pero es el primero en el cual se fundamenta el interés de la historia. El relato empieza describiendo el interior de Hyacinthe, no obstante el mundo exterior se superpone: el autor sitúa su cuento, aunque de forma muy vaga,“en dirección al Poniente”; y describe los lugares por donde a Hyacinthe le gusta pasear y comunicarse, “predilección por los bosques y las grutas” y toda una serie de animales y árboles, arroyos y rocas forman un mundo donde la realidad se confunde con la fantasía.

El mundo exterior hace su presencia cuando recibe en su casa la visita de un hombre, y finaliza cuando el protagonista anuncia su partida a sus padres y Rosenblüchen queda llorando. Pero el mundo interior se superpone: Hyacinthe ha cambiado debido a su relación con el recién llegado: “Hyacinthe, inmóvil, no se cansa de escuchar”, bajó con él a “pozos muy profundos”, y el día de la partida del anciano, después de acompañarlo “durante largo trecho. Regresó, pensativo, iniciando luego una vida completamente nueva.”, necesitando “recobrar la salud”, recuperar la paz interior, como explica a sus padres en su despedida. Inicia su viaje y los dos mundos se superponen: aparece la descripción del paisaje (“a través de valles y desiertos...”), y su estado anímico relacionado con el exterior: “A medida que avanzaba, su alma se transformaba también... consumía lentamente su alma”. Sigue el mundo exterior, “Pronto, volviéronse los paisajes...”, hasta que llega al fin de su viaje (después de preguntar a las flores) confundiéndose el mundo exterior con el interior (“...llegó a la morada... de un deseo infinito”), donde sólo el sueño podía conducirlo. Ya restablecido el interior del protagonista con el encuentro entre los dos amantes, se cierra el relato con el estado exterior de los personajes y los acontecimientos.

 

2.- Superposición entre el pasado y el presente:

El relato se sitúa en una acción pasada, empieza con “Hace tiempo vivía...” y termina “pues en aquel tiempo, los hombres tenían, aún, tantos hijos como querían...”. La superposición entre pasado y presente acontece al final de la historia, cuando el protagonista, buscando su armonía interior a través del viaje (interior y exterior) la halla en el pasado que él mismo había renunciado: la virgen celestial que le devuelve la paz interior es Rosenblütchen.

 

3.- Fases:

Desde el principio del relato hasta la llegada de un hombre a su casa se situaría la 1ª fase, puesto que Hyacinthe se encuentra en plena armonía con la naturaleza (“tenía predilección por los bosques...conversaba sin cesar con los cuadrúpedos y los pájaros, los árboles y las rocas”), aunque ya se anuncia el estado de desavenencia de la 2ª fase: “no eran palabras sensatas sino términos absurdos para los mortales”, “permanecía siempre grave y melancólico” y sus padres “estaban muy afligidos” por esta causa.

La 2ª fase comprendería desde que aparece un hombre a su casa, que le suscitará toda una serie de misterios que le hará definitivamente irse de su casa; es la etapa de desavenencia consigo mismo y con su entorno: “no sé lo que me pasa; algo me empuja, me arrastra... la paz ha huido, y con ella, el corazón y el amor. Es preciso que vaya en su busca”. El protagonista abandona la etapa de la inocencia con este viaje. Esta fase termina con el fin del viaje de Hyacinthe, donde llega el reconocimiento interior y el restablecimiento del orden de las cosas, un orden que volverá a ser como al principio, con los dos amantes juntos.

Al inicio de la tercera fase, Hyacinthe encuentra la paz interior cuando en medio de sueños tiene la visión de Rosenblütchen, compartiendo en el reencuentro “un lugar de éxtasis” y después viviendo felices hasta el fin de sus días.

Modificado por última vez en Jueves, 10 Enero 2019 19:31

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