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Jueves, 04 Abril 2019 18:47

NOVALIS-TIECK: VIAJE REAL Y FICCIONAL EN LA LITERATURA (APUNTES PREVIOS PARA UN ESTUDIO) (II)

Escrito por  Vicente José Nebot Nebot, La Taberna, nº LXIV, ISSN: 2255-0828.
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Novalis y Ludwig Tieck, dos escritores en los umbrales del Romanticismo alemán, y dos de sus obras, Los discípulos de Saïsy El Runenberg. Un viaje hacia el misterio sublime de la Naturaleza, pero también hacia la locura y la conciencia más oculta del reino interior.

  • El Runenberg, de Tieck.

Unir lo bello con lo terrorífico, lo extraño con lo ingenuo.

1 - El mundo interior y el mundo exterior:

Desde el inicio del relato aparecen ambos, superponiéndose de forma que el exterior informa del interior: el joven cazador contempla el paisaje donde “...el rumor del agua y del bosque resonaba en la soledad. Meditaba en su destino, era muy joven y había abandonado a sus padres”. El mundo exterior se ve reflejado en la descripción del paisaje. La aparición de un desconocido va a influir en el mundo interior. El camino hacia el Runenberg constituye un viaje interior, como se pude observar en el fragmento “El joven cazador (...)convirtiéndose en temor...”, a pesar de que el autor describe el mundo exterior, que a su vez refleja su interior: el protagonista llega a un lugar donde “las peñas eran muy escarpadas...”. Con su peculiar visión fantástica,nos informa de su estado espiritual, que va a sufrir un cambio: “Percibía un mundo doloroso y esperanzado que nacía en su interior...”. Sin embargo, el narrador nos anuncia un final desesperanzador, puesto que el joven puede llegar a una excesiva locura: “quizá una súbita locura le había sorprendido”. A continuación, describe el mundo exterior: “Aún medio dormido descendió...” y llega a un pueblo donde observa en la gente y su ambiente paz y tranquilidad que quiere para sí. Después de casarse, cuando va en busca de su familia, reaparece el mundo interior, otra vez con la naturaleza como espejo: “Un temor se apoderó de él...”. Después, el narrador fija el tiempo real, manifestación del mundo exterior: “Habían transcurrido ya cinco años”, momento en el que aparece un forastero que hará que aflore el interior ya preso en la locura desde la visión fantástica del protagonista. Percibimos su mundo interior lleno de ambición en expresiones como “se refleja en mi corazón el brillo rojo de las monedas”, o la pérdida de la razón en el fragmento “¡Qué asombrado quedó cuando una noche...” hasta el diálogo que mantienen su esposa y su padre. Más tarde, padre e hijomantienen un diálogoy el primero fusiona ambos mudos en una de sus intervenciones: “...los precipicios cortantes...”. A continuación, Christian nos informa de su estado con un monólogo interior: “¡Cómo he perdido mi vida en pos de una perecedera y efímera”, afirmando que ya no es el mismo, circunstancia emocional que le mueve a abandonar el pueblo y su familia. En este viaje se nos ofrece más información de su mundo interior y cómo va a acabar: tiene la visión de una “vieja mujer de aspecto horrible” que le recuerda el pasado y recoge la arquita mágica para volver al pueblo y enseñársela a su padre, reafirmándose en su dominio de la razón cuando ya le ha capturado la locura desde hacía tiempo. Vuelve una vez más al pueblo, donde ve a su mujer (que ha rehecho su vida casándose de nuevo y administrando las propiedades de la casa en continua decadencia) y asistimos a la escena final en la que apreciamos cómo el protagonista no va a recuperar la cordura. Christian se sume en la locura y el narrador con ironía le hace pensar que es feliz: “en el bosque me espera mi amada, la bella...”.

 

2 - Superposición entre el pasado y el presente:

El relato está narrado desde un presente (“Un joven cazador hallábase...”) que vuelve continuamente al pasado. Cuando Christian, al principio de la historia, medita a solas en el bosque, recuerda su pasado (“De pronto sintió añoranza...”), percatándonos de su importancia en el devenir presente y futuro. A continuación, cuando se encuentra con un desconocido, le cuenta su historia, y le narra su vida anterior. Después de la boda, decide volver a sus orígenes en busca de su familia, que representa otra incursión en el pasado. Finalmente, encuentra la arquita mágica que le dio aquella fantástica figura femenina y que le hace recordar las secretas sensaciones producidas que cambiaron su vida. Así es como la biografía del protagonista evolucionó drásticamente a partir de la visión fantástica. El relato termina evocando aquel preciso momento de inflexión con el hallazgo de esta arquita, no tan mágica, sino llena de guijarros, manifestación de la absoluta locura de Christian.

3 - Fases:

La primera fase aparece evocada por Christian cuando, al inicio del relato, hallándose solo en el bosque, medita sobre su pasado, esa etapa de inocencia de su niñez: “viniéronle a la mente escenas de su infancia”, en armonía consigo mismo. Pero desde el principio vemos cómo el protagonista se halla en la segunda fase: ya ha abandonado a sus padres “en busca de un destino desconocido”. En esta etapa un desconocido le incita a que vaya a el Runenberg y emprende otro viaje con el mismo objetivo. La tercera fase empieza cuando Christian tiene la visión fantástica de la figura femenina, pero aunque parece que se va a establecer el orden lógico de las cosas (se casa y va a vivir en un pueblo pacífico), no va a ocurrir así y el final, como ya hemos avanzado, no es feliz: “Al desgraciado [Christian], no volvió a vérsele nunca más”. Vemos cómo la visión fantástica yla arquita mágica que ha tenido siempre en su mente, 3ª fase, cambiaría el rumbo de su vida.

 

4 - Novalis-Tieck: comparación entre ambos relatos:

La narración de Tieck es más compleja, juega con la ironía para lanzar su mensaje: hay que armonizar realidad y fantasía, porque un desequilibrio puede ser fatal. En su relato, el protagonista sufre un exceso de fantasía, un desorden de los sentidos, y esta confusión conlleva un final desolador. El undo interior del cuento de Tieckreluce de más diversas formas: a través del narrador, como en Novalis, de la boca de otros personajes que explican el comportamiento y transformaciones de Christian, y del protagonista mismo, bien en monólogos interiores o bien por él mismo en conversación con otros personajes. En los dos autores, el mundo exteriorse resuelve como un espejo del interior. En Novalis el pasado se invoca como destino futuro al final del viaje del protagonista; en Tieck hay un ir y venir del pasado que siempre está presente: primero se rememora la infancia del protagonista, después este decide volver a su pasado, a su patria y su familia, y cuando vuelve, al cabo del tiempo se marcha con la locura por compañera, encontrándose, a su vez, con otro hecho pasado que le cambió su alma: la arquita mágica, manifestación de su visión fantástica. Por último, en el cuento de Novalis las tres fases se reconocen fácilmente: una primera de armonía, otra de desavenencia y la posterior de reconocimiento y final feliz. En Tieck, el protagonista ya se encuentra desde el inicio en la fase de desavenencia y recuerda con nostalgia su época de alegría durante la niñez (primera fase). La tercera fase es una sucesión larga de acontecimientos en la que no logra restablecer el orden de las cosas y mucho menos su trastornado espíritu.

Modificado por última vez en Jueves, 04 Abril 2019 18:54

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