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Jueves, 04 Abril 2019 18:58

Y EL ASCENSO DE LA ULTRADERECHA Y LA DEMOCRACIA

Escrito por  Javier Méndez-Vigo Hernández
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“El desmantelamiento de la intelectualidad y la derrota política de la izquierda abren la puerta a la ultraderecha”

¡La sorpresa estalló en las elecciones Andaluzas! Este análisis simplista de una imagen electoral no explica nada, si acaso la ignorancia o la manipulación de las cifras. Pero ni siquiera esta imagen es real o simplemente expresa un sentimiento. La elecciones andaluzas expresan entre otras cosas el “hastío” de políticas que sólo se diferencia en un grado mínimo. Ni siquiera la “nueva izquierda” ha sabido arrimar dicho hastío. Y el voto de izquierda, reformista o nueva se ha quedado en casa, lo que ha supuesto la aparición de la ultraderecha con fuerza en el Parlamento Andaluz.

De verdad, pensaba la izquierda que era imposible la vuelta de la utraderecha? Ilusos. Lo sucedido no es más que la consecuencia de lo que sucedió hace ya 40 años. España no fue el Portugal de 1974. Un Portugal que nos amamantó en el VI Congreso de las JJSS. Unas JJSS que asumiero un programa anticapitalista y rupturista defensoras del único régimen constitucional hasta la fecha (La República). Unas JJSS que asumieron la lucha de clases en Vitoria (1976). Mientras el PCE hablaba de reconciliación nacional y la “derecha franquista” firmaba las últimas penas de muerte (entre dichas firma se encontraba la de D. Manuel Fraga). En España no hubo ruptura y el PSOE (después de quedarse sólo en la Comisión por la República) terminó por aceptar la monarquia. Y al final la derecha (Fraga) consigue introducir en nuestra Constitución el art. VIII. Pero al final el partido de Fraga (AP) se dividió entre la abstención y el No a la Constitución. Asi fue la corta vida de los “padres” del actual PP.

Mientras tanto, hasta el 23F de 1981, la extrema derecha (principalmente FN y los Guerrilleros de Cristo Rey, junto a la AAA, que más tarde devendría el BVE- que con el primer gobierno de Felipe Gonzalez se transformarían en el GAL) camparían a sus anchas. Es la época de “plomo” en los que asesinarían a Germán Rodriguez o Yolanda González entre otros muchos. No hubo ruptura, sino más bien un Pacto bajo el “ruido de sables”. Un intento de golpe de Estado a principios de 1978 y un Golpe de Estado en 1981; en ambos intervino la extrema derecha.

¿Que sucedió después del 23F? Vino la LOAPPA, con todo lo que supuso con respecto al problema nacional. Pero al mismo tiempo el PP de Fraga supo unificar a toda la derecha (incluida la extrema derecha)

Durante 40 años esto ha sido el stutos quo en el que se ha mantenido el bipartidismo en el Estado español, sin olvidar el papel de los nacionalismos (en particular el del PNV y el de CiU). Ese consenso se ha roto. La deriva del problema catalán desde Artur Más ha caminado hacia el independentismo, que hoy día todavía se encuentra hegemonizado por la derecha catalana. Una deriva que polariza la sociedad y hace aparecer el fenómeno de Albert Rivera.

Pero el ascenso de la ultraderecha también hay que buscarlo en la otra trinchera. Las soluciones de las necesidades de las clases populares no se dan o se dan a medias. Y aquí entramos en el problema de una izquierda que no ha sido valiente y en otra izquierda que no ha sabido recoger el descontento y el hastío.

Una izquierda clásica (socialdemócrata, que se convierte en social- liberal) que acepta las tesis del neoliberalismo tanto a nivel político como económico. Por eso el programa de Pedro Sanchez fue una “bocanada de aire fresco” en primer lugar para ganar las primarias dentro del Partido. Unas primarias donde Pedro Sanchez recogió el apoyo de la mayoría de las bases del Partido. Luego vendrían las presiones de ciertos barones.

La ultraderecha nunca se fue. Con las elecciones Andaluzas se han vuelto a visibilizar con un programa retrógrado y postfascista. La ultraderecha española envuelta en la bandera vuelve con un neolenguaje agresivo basado en la intolerancia. No quieren terminar con la violencia de género, no, pero quieren vaciarla de contenido al asimilar hombre y mujer, olvidándose que a una mujer se la mata (a ella o a sus hijos) por el mero hecho de “ser mujer”.

Hablan de Reconquista (maravillosa palabra). Reconsquista de que. De los valores del fundamentalismo cristiano. Yo prefiero el cristianismo de la “Epistola de Santiago” (que por cierto pocas veces se lee en el púlpito), donde Santiago arremete contra los ricos y la propiedad pripada. Prefiero el cristianismo que defiende una opción por los pobres. Aquel que defendieron I. Ellacuría, E. Dussell o el que asumieron Ateos como W. Benjamin o E. Bloch (en su Principio de Esperanza)
Ya que la Reconquista supone aniquilación y/ o exterminio.

La ultraderecha es una vuelta al pasado, es romanticismo reaccionario que defiende una recentralización. Diría más lo que realmente pretende es volver a una España sin autonomía. Es decir una España franquista.

La ultraderecha cambia incluso el lenguaje ante la migración. Lo que quiere es una migración que tenga los mismo valores (cristiano funendamentalistas) que nosotros. En el fondo la ultraderecha, siguiendo los pasos de sus homónimos europeos defienden la islamofobia. Es el enemigo a batir. Pero detrás de sus posturas hacia la migración hay todavía algo más: la ultraderecha defiende la aporofobia- el odio al pobre-. Lo dicho se concreta en su programa hacia las clases populares. Junto a la derecha de siempre o a la derecha naranja pretenden llevar a cabo un nuevo ataque a las clases populares (ya comienza a verse en Andalucia). El proletariado deja de existir, de ahí su defensa de la armonía y de la no existencia de izquierda o derecha. Han asumido el lenguaje neoliberal y lo llevan hasta sus últimas consecuencias. El neoliberalismo nos habla de capital social y si aceptamos esa terminología consideraremos que aquél que no se arriesga es peligroso y un vago que prefiere vivir del papá Estado. Hay que terminar con lo público y con los vago. ¡Viva Malthus! Que es la antropología darwinista que sustenta el ataque a las clases populares desde hace 40 años. Yo prefiero continuar leyendo al “hereje” de Marx, que se encuentra desaparecido (que casualidad) de los currículos de Enseñanza Secundaria.

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