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Jueves, 04 Abril 2019 19:13

Nueva derecha

Escrito por  Javier Méndez-Vigo Hernández
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¿Se puede hablar de fascismo? El giro a la derecha de todos los partidos se puede considerar que vamos caminos de años negros que nos recuerden la década de los 30-40 del siglo XX. Tampoco podemos negar que la política va por caminos muy peligrosos. Y el libro de entrevistas a Enzo Traverso clarifica un poco la cuestión. Es más, coincide con otros autores como, por ejemplo, Slavoj Zizek  en que el periodo que se nos abre en la etapa del capitalismo senil abre las puertas a  un nuevo monstruo: la del odio al pobre. Donde se sustituye el sionismo por la islamofobia. Cosa normal ya que cuando dicho capitalismo senil derrotó al stalinismo, se encontró en la necesidad de buscar un nuevo enemigo.

Sobre esta cuestiones trata este libro de Enzo Traverso. ¿Por qué Europa vuelve a los antiguos monstruos? ¿Por qué la democracia se vacía de contenido? ¿Por qué el ascenso de una nueva ultraderecha?

En espacio de un año lo que parecía antinatural se normaliza, como la alianza entre el populismo y los herederos del fascismo en Italia. Donde se cierran las fronteras y convierte un Mar multicultural en el cementerio de miles de personas que huyen de las guerras provocadas por Occidente.

Lo que triunfa es la “antipolítica” o lo “impolítico ya que la “democracia representativa paralizada y finalmente “vampirizada” por la contrademocracia ha vaciado nuestra realidad de derechos sociales.Ya no se hace política, diríamos que lo único que importa es el poder. El mismo Enzo Traverso nos dice que “la antipolítica surge de la decadencia de la política, vaciada de su contenido. De unos treinta años a esta parte, la alternancia de gobiernos no produce una modificación fundamental en su política gubernamental, porque significa sobre todo un cambio del personal que administra los recursos públicos, con sus redes y clientelas”

Es el postfascismo hacia donde han derivado la mayoria de los partidos que tuvieron raíces en el fascismo o el nazismo. Partidos que “sus recetas son políticamente reaccionarias y socialmente regresivas. Postulan el restablecimiento de las soberanías nacionales, la adopción de formas de proteccionismo económico y la defensa de las “identidades nacionales” amenazadas. Frente al descrédito de la política, propician un modelo de democracia plebiscitaria que suprime cualquier deliberación colectiva en una relación fusional entre el pueblo y el líder, la nación y su jefe”

Queda claro que en todos estos movimientos de ultraderecha hay dos elementos comunes: la islamofobia y el nacionalismo contra la globalización. Han abandonado el fascismo clásico que es sustituido por una matriz antifeminista y homofóbica. Pero en qué consiste dicho postfascismo: Enzo Traverso nos lo dice: “la principal característica del posfascismo radica enn una coexistencia contradictoria entre la herencia del fascismo antiguo y el injerto de nuevos elementos que no pertenencen a su tradición” Hacen política en el mundo actual y ésta pasa por una nueva “guerra de clases”: la expulsión del migrante y convertirla en una población desecha. Como el fascismo y el nazismo el postfascismo actual es poco amigo de los Derechos Humanos. Pero existe otro eje. Que es la defensa del patriarcado y una “criminalización” del feminismo.

Una defensa de “políticas identitarias”y aquí entraría el “odio al islam” Un odio que sustituye al antisemitismo. Aunque la islamofobia se puede remontar a las Cruzadas, para el postfascismo, sobre todo a partir de la década de los 80 – sobre todo con la Guerra del Afganistan- y todo lo que vino después el judío deja de estar en el imaginario nazi. Se busca el otro enemigo: el terrorismo islamista (producto de nuestras guerras de expoliación de los recursos en Oriente Medio) que atenta contra nuestros valores.

Pero esta lucha nos lleva al vaciamiento de nuestras democracias con Leyes que convierte al ciudadano en un súbdito constantemente vigilado en aras de una seguridad.

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