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Viernes, 01 Junio 2012 02:00

Nuevos pobres

Escrito por  Javier Méndez-Vigo
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javiYa no podemos huir más de la realidad ni echar las culpas al pasado o a la política de otras siglas, ni de otros gobernantes. Hoy nuestros políticos han de asumir una responsabilidad ética y política [cosa que dudo que asuman, después de lo visto]. Además se olvidan de que por encima de la legalidad de los votos existe otra cosa muy distinta: la legitimidad de la sociedad civil. Y esta última llevan camino de perderla. Pues no es de recibo que el robo siga quedando impune y que la estafa se vaya con “jubilaciones anticipadas” que corresponden a más de un par de salarios de obreros cualificados.

Unos políticos que están dejando el “Reino de España” como un desierto financiero y creando un lumpemproletariado sin oficio ni beneficio.  Cuando ya estamos a punto de llegar a los 6 millones de parados, cuando el 50% de dicha capa social corresponde a una juventud que se pierde; un estrato de nuestra sociedad que va terminar viviendo peor que sus padres ya que del Estado del bienestar tan sólo va a recoger las migajas.

Una Juventud  para los que  “acceder a un puesto de trabajo no signifca ya hoy materializar el derecho a un trabajo digno: becas no remuneradas con abusivas condiciones, empleos temporales y, en muchos casos, sin cotización social, remuneraciones en negro, contratos de cuatro horas en los que curras ocho, jornadas partidas, que implican toda la vida fuera del centro de trabajo, salarios de vergüenza… ¡Qué regalo! [Juventud sin Futuro]. Son los contratos basura.

Pero lo dicho no es producto de un día. Es la recogida de la siembre de veinte años de políticas neoliberales y de pactos sociales.  En cada Reforma laboral  (y van unas cuantas de los Pactos de la Moncloa) las “direcciones” de los Sindicatos de Clase han dejado cada vez más ciertos derechos sociales en la cuneta. Y aceptado la imposición de las relaciones laborales actuales. No hay que olvidarse que los contratos temporales, o la flexibilidad laboral proviene de sendas Reformas laborales en el pasado.

Se está produciendo el hecho de que sobresalga cada vez más un nuevo tipo de pobreza. Los sociólogos anglosajones tienen un término para este fenómeno; lo que denominan los working poors, o por utilizar la lengua cervantina llamaremos trabajadores pobres que tienen que realizar más de un trabajo simplemente para sobrevivir.

Hasta  esto es producto de las prácticas empresariales sancionadas por la ley. La práctica empresarial pone de moda fundamentalmente dos tipos de relaciones: la subcontratas y la deslocalización. Mediante la Subcontrata la empresa matriz deriva las relaciones hacia otras empresas que rebajan el salario y no necesitan cumplir con determinados derechos económicos y sociales. Por otra parte, nos encontramos con el “chantaje” de la deslocalización mediante la cual la empresa o multinacional trata que los asalariados renuncien a derechos y a parte de salario o sino la empresa es trasladada a otro país. Ahí tenemos la Delfi,  que después de haber tenido subvenciones cuantiosas de la Junta de Andalucía, decide trasladar la empresa al Norte de Marruecos donde los sindicatos están  “más disciplinados” y los salarios son muy bajos. Tomemos otro ejemplo, la Wolkswagen en Pamplona que en 2002 quiso despedir a 500 trabajadores, dichos despidos repercutía a su vez en 1500 trabajadores de la industria auxiliar. Cuando el Comité de Empresa llegó a un Pacto que consistía en que la empresa cerrara cinco días, al mismo tiempo que se conseguía 377 prejubilaciones. La verdad es que los sindicatos arreglan una parte del problema “pero los 15000 trabajos de las subcontratas se perdieron de todos modos”.

La Deslocalización es un chantaje mediante el cual la patronal  “abarata” los costes de la fuerza del trabajo. No se trata de exportar nuestras condiciones de vida (salarios y derechos) a los países del Tercer Mundo o del antiguo Bloque Soviético. Sino de todo lo contrario: de tercermundilizar nuestras relaciones laborales y de rebajar nuestros derechos. Simplemente unos datos: “Un operario checo gana 3985€ al año (663.000 pesetas) por 12 237€ de sueldo medio (2,36 millones de pesetas) de un operario español. En Bulgaria los sueldos son aún más bajos. Un empleado búlgaro gana 3.2023€”.

Con la rebaja de estos derechos ya no es posible ciertas componendas del Estado de Bienestar. Lo que se denomina vulgarmente la  “clase Media” (Pequeña Burguesía) tiende a desaparecer, con lo que también desaparece un  “colchón social” que amaina el conflicto social.

Y aparece la pobreza y la exclusión. El último estudio de la UNICEF nos habla ya de 13 millones de niños pobres. Pero el informe todavía es más crudo cuando se refiere a EEUU y a España. Por referirnos sólo al  “Reino de España” hay que decir que es uno de los Estados que se encuentra con una situación ya muy grave…

Sin embargo, la salida de la crisis [al ser una salida neoliberal] está profundizando esta situación de desigualdad social.  La salida estás suponiendo una precarización de las relaciones laborales y además esto se encuentra conectado con la especulación financiera. Y la precariedad es un cajón de sastre donde cabe todo: “la precariedad es un concepto muy amplio con muchas caras que cada vez abarca y limita un mayor número de aspectos de nuestra vida: precariedad en el trabajo, en los salarios, en la relación laboral, en la relación laboral, en las relaciones laborales y en las redes de apoyo mútuo…..” [Jóvenes sin Futuro]


Javier Méndez-Vigo

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