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Jueves, 17 Octubre 2013 21:39

Editorial XX.

Escrito por  Editor
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Llega el otoño y con él, los caminos rurales empezarán a recobrar la actividad propia del tiempo de cosecha. Numerosos vehículos de transporte de personas o de carga recorrerán esta vía de camiones asfaltados para proveer a toda una localidad de un poco de economía y a muchas familias de subsistencia.

Un momento, ¿podemos llamar asfalto a la capa fina (en muchas ocasiones demasiado fina) que recubre estas vías? La respuesta es no. Muchas cicatrices recorren estos senderos recordando las canalizaciones que se realizaron para el riego por goteo: un avance sin duda, pero ¿Por qué no se reasfaltaron los caminos tras la obra? Quien fue el incompetente nadie lo dirá, por que igual fueron todos. Los usuarios potenciales (en coche, en bici o a pie) sufrimos esta herencia de una mala administración.

Y aún peor es el mantenimiento de los límites de las fincas. Numerosos son los objetos, piedras y restos de morteros, cuando no ladrillos, que inundan las vías generando numerosos peligros a todos los usuarios. Que hay una parte de vandalismo y otra de recolección clandestina de moluscos gasterópodos es un hecho, pero ¿se hace algo por arreglarlo? ¿O por evitar el peligro?

Por no hablar del bacheado, pues posiblemente la NASA sería necesaria para investigar la profundidad de algunos de los mismos. No obstante, a pesar que desde tiempos inmemoriales se entiende que una buena red de comunicaciones es necesaria para una buena economía, nada se hace al respecto. Da igual PSOE, que PP que BLOC… nadie a nivel local encuentra una solución de miles de euros para reasfaltar estos caminos. Mientras, a poco que cruces el límite con otros pueblos, sus caminos son finos y regulares y se mantienen limpios y en buenas condiciones. Así pues, deben tener un truco, pero ¿Cuál? Igual gobernantes en vez de políticos.

Porque lo que sí es imposible es conseguir que se destinen fondos del jolgorio a buscar soluciones prácticas a un problema real. Una medida racional que sería plausible en un lugar serio. ¿Entenderían que una familia en crisis destinara sus pocos ingresos a realizar fiestas antes que a reparar y mantener su domicilio? Pero aquí tenemos lo que tenemos y debe haber alguna cláusula en el contrato social que fije como obligación de las administraciones locales la realización fiestas sí o sí (y como ya hemos denunciado lamentablemente es solo en esto en lo que se fijan los ciudadanos). Antes la fiesta que la seguridad, o las guarderías, o los servicios sociales, o los libros de texto… lamentable.

En el fondo, los políticos son el fiel reflejo del pueblo al que gobiernan.

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