Error
  • Error de carga de datos de alimentación
  • Error de carga de datos de alimentación
Miércoles, 05 Octubre 2016 11:38

Editorial

Escrito por  El editor
Valora este artículo
(0 votos)

Imaginemos una empresa. Contratamos un gestor, un gerente en el argot. Dicho personaje contrata a su equipo. De su gestión se deriva que nos roba, humilla, extorsiona, destruye patrimonio y encima se ríe de nosotros. Naturalmente le llega el final de contrato, ¿se lo renovaríamos? Obviamente no.

No obstante, la gestión de dicho gerente nos ha vuelto vagos. Creíamos vivir en Jauja, cuando estábamos en Babia, y ahora no sabemos reaccionar. Lo lógico sería buscar un nuevo gerente, pero eso implica un esfuerzo al que no estamos acostumbrados, y lo que es peor, no queremos acostumbrarnos. Queremos seguir en Jauja, pero para ello solo tenemos otra opción: renovar al gerente.

Este personaje y su equipo, que será un sinvergüenza, pero no es tonto, se presenta como un inocente corderillo que no sabía nada y ha sido engañado por algún infame miembro de su equipo, y decidimos creerle porque además nos amenaza que sin él, la gestión desastrosa de la empresa irá a peor, los acreedores que no han recibido su pago, se quejaran…¡por su propia gestión! O es muy tonto, o los tontos somos nosotros.

No obstante, hay otro accionista que no traga, y busca otras opciones, que lamentablemente, no tienen suficiente experiencia o no acaban de convencer. Así pues, ¿qué debemos hacer? ¿Confiar en el gerente anterior, que o es tonto o un sinvergüenza?, o ¿confiar en los nuevos e inexpertos, que pueden ser mejores pero también peores?

Lo que debemos hacer es saber que jauja no existe, y volver a empujar el remo de nuestro barco, aunque no queramos, porque aún hay tiempo de evitar el látigo de un capataz. Bogad malditos, bogad.

Deja un comentario

Noticias económicas

Noticias Conciertos