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Lunes, 13 Noviembre 2017 19:35

Editorial

Escrito por  El Editor
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Oculto tras la inmensa cortina de humo que resulta el problema catalán para los políticos, y bien que lo aprovechan, muchos sucesos o intervenciones se han diluido entre el grito colectivo que la masa, en ambos bandos han emitido. Y es una lástima.

Ni la corrupción del PdeCAT (antigua CiU), ni la del Partido Popular en sus distintos frentes, ni la política migratoria, ni el crecimiento de movimientos ultras…nada ha pasado el filtro todopoderoso de los medios de comunicación empresariales. Vamos a centrarnos en una discusión que no por importante, no deja de pasar desapercibida.

En la taifa socialista de Andalucía, la lideresa del PSOE andaluz Susana Díaz (digna heredera del título designado para otra insigne mujer de la política española, Esperanza Aguirre) se enzarzó en una nueva trifulca con la irreverente cabeza visible de PODEMOS, Teresa Rodríguez. Eso sí, sin bajar a la arena, utilizando a un subalterno como los malos toreros.

Discutían sobre la petición de PODEMOS de eliminar o limitar la cuenta de gastos que cada parlamentario andaluz puede utilizar mensualmente sin justificar. Esta práctica, un sobresueldo en realidad, limita los costosos gastos que los sufridos parlamentarios andaluces acumulan sirviendo a su tierra…o eso dicen.

La verdad es que cualquier gasto de dinero público debería estar justificado y auditado por el estado, para evitar el abuso. Pero más allá de esta obviedad, produce escarnio y vergüenza las justificaciones de los autodenominados “servidores públicos” para mantener sus emolumentos, más teniendo en cuenta la renta mínima del territorio al que sirven. Discutir de miles de euros cuando la población no alcanza ni la mitad de esos sueldos es vergonzoso.

Más aún cuando, alguien (por experiencia propia) propone que el sueldo de los llamados “servidores públicos” esté relacionado con el incremento de la renta del territorio que gobiernen. Entonces, cuando propones algo bueno, es cuando el político demuestra su verdadero interés: el propio.

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