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Miércoles, 25 Febrero 2015 19:25

Las Termópilas.

Escrito por  VJMonC
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Conocido es en el mundo occidental la famosa y trágica acción del rey espartano Leónidas y sus espartanos (300 ciudadanos de Esparta apoyados por 700 tespios) que en un estrecho paso, detuvieron lo suficiente a las tropas del Rey de Reyes Persa Jerjes I para organizar la resistencia griega a la invasión. Un episodio que incluso ha inspirado numerosos filmes de dudosa veracidad histórica, pero gran espectacularidad. Pero un nombre muchas veces va asociado a muchas más historias de las que pensamos.

Cierto es que, a pesar que haya gente que sitúa en este preciso momento la gestación del germen cultural de la Europa en la que hoy sobrevivimos, con la resistencia a las presiones totalitaristas del inmenso imperio persa, que caería como un castillo de naipes al paso de Alejandro Magno, ni Grecia era una nación unida en aquellos momentos, ni faltaban influencias persas en la Hélade o viceversa. El mismo reino de Macedonia, antes de justificar la conquista del Peloponeso por su común origen griego, recibió formación, costumbres e influencias de la corte persa, como toda Grecia. Lo cierto es que al contrario de lo que opina la mayoría y se enseña en los programas docentes, las separaciones, fronteras y diferencias en la antigüedad no establecían ni límites claros, ni originaban naciones inmortales: había otros conceptos que superaban en su grandeza las limitaciones impuestas por la mente humana moderna.

Lo cierto es que este sería otro tema de trabajo, y que la sola mención de las Termópilas evoca a la gesta y sacrificio de Leónidas, un espíritu difícil de encontrar en la sociedad que se dicta heredera de su acción. Pero las Termópilas han sido escenario de otras batallas no menos importantes, incluso diríamos que más decisivas que la de Leónidas, que al fin y al cabo, solo buscaba ganar tiempo.

Hablamos de que entre el 352 y el 353 a. C. en este mismo paso las tropas griegas intentaron repeler los ataques de otro cruel conquistador, Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro. O en 267 a. C., cuando el pueblo hérulo venció a la resistencia helena y tuvo libre paso al Peloponeso. No fue la única, en 297 a. C los griegos impidieron el paso del caudillo Breno y los galos hacia el corazón de su país. Peor suerte tuvo Antíoco III de Siria apodado “el Grande” (en una costumbre muy helénica), que en 195 a. C. intentó librar a su reino del paso de las cáligas romanas, obteniendo un rotundo fracaso ante las águilas.

No solo en la antigüedad el paso obtuvo renombre, en 1821 d. C. resultó vital para detener a las tropas turcas enviadas a sofocar una rebelión griega. La gesta de su caudillo, Athanasios Diakos no fue menor que la de Leónidas, pues también resultó muerto a manos del poderoso imperio que venía de la península de Anatolia. Ya en el siglo XX, las Termópilas obtuvieron su renombre en la Segunda Guerra Mundial siendo utilizadas una vez más para ganar tiempo y permitir la evacuación de tropas británicas a Creta ante el acoso de la Werhmacht, en una nueva batalla titulada como “la batalla de las Termópilas”.

Hay veces que un lugar tiene reminiscencias, o en su alrededor se producen acontecimientos a lo largo de distintos tiempos, como si de un lugar especialmente relacionado con el poder se tratara. Pero estos lugares de poder, son otra historia.

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