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Sábado, 08 Julio 2017 16:48

Entre todos la mataron y ella sola se murió (El sabueso de los Baskerville II).

Escrito por  VJMonC
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Un comportamiento que se da en los pueblos, y cuanto más pequeño más se repite, es el apuntarse a la crítica o la defenestración pública a toro pasado. Otro de los problemas, sobretodo de las autoridades reinantes (porque en los pueblos no se gobierna, más bien se reina) es el ser políticamente correcto, intentando congraciarse con la mayoría o más bien, no enfadar a nadie. Pero si se ocupa un cargo público con responsabilidad y con rigor, esta tarea resulta imposible, a no ser que se incurra en continuas contradicciones y en negligencias.

Describamos la situación. Un suceso sacude la opinión pública local, reducida al cotilleo y la tertulia de bar, de forma bastante miserable aunque típica en los pueblos pequeños, donde el chascarrillo y la anécdota suele ocupar titulares en los corrillos. Están afectados varios vecinos y las supuestas culpas (no existe juicio todavía) recaen presuntamente sobre uno de los vecinos (a priori, y hasta que se dicte lo contrario por vía judicial, inocente). A toro pasado, todo el mundo conocía el suceso, o se lo olía, o sospechaba de forma flagrante de una conducta presuntamente delictiva, pero nadie dijo nada. Este silencio, típico de los pueblos, solo conduce a una cosa: la complicidad.

Sí señores, si lo sabían son cómplices silenciosos, son parte activa por su pasividad de una conducta presuntamente criminal. Y además, son parte necesaria por su falta de intervención en, presuntamente, uno de los crímenes más execrables y odiosos que se pueden cometer. Su alboroto y condena posterior, una vez denunciados los hechos por una de la parte implicada, no les exime de su responsabilidad en la culpa. Como sociedad, están enfermos.

Cabe otra posibilidad, que no lo supieran o no tuvieran pruebas. En este caso, su conducta es aún más censurable, al existir un sumario oculto a la opinión pública. Solo pueden opinar de oídas, solo pueden trazar sus teorías en base a fundamentos que pueden ser reales, o no. Se han erigido en jueces sin conocer siquiera los hechos ni las circunstancias. Son proclives al linchamiento público sin reflexionar, sin conocer las características del sistema judicial español, sin saber que todavía estamos en la fase en que se tiene que demostrar dicha culpabilidad. Solo la escoria humana puede reaccionar así por placer. Solo una justificación de odio social, lo cual no es buena señal de la sociedad local, puede actuar de dicha forma. Las hipotéticas víctimas son seres humanos, pero el presunto culpable también (digo yo que tendrá que demostrarse en vía judicial dicha culpabilidad). Tras el linchamiento público, ¿dormirán tranquilos sus señorías jueces aficionados si no se demuestra ninguna conducta delictiva? Las palabras ahí quedan.

Estas conductas son censurables, pero no tienen remedio. Solo desde un sistema educativo valorado y plenamente activo en la formación de conciencia cívica, eso que precisamente están desmantelando desde posiciones ideológicas en la actualidad las sucesivas reformas educativas, podría combatirse. Con suerte, en alguna generación futura, el civismo, la empatía y el sentido común serán dominantes. En la actualidad no.

Pero queda un elemento, las autoridades. Su actuación, vía comunicado, deja mucho que desear. Es más que censurable en una autoridad pública que se debe a todos sus vecinos. Al ser visceral, vengativo y justiciero seguramente le parezca una intervención incluso suave. A un ser racional, cívico y con conciencia ciudadana, le parece que no se ha respetado la presunción de inocencia. Y una sociedad que no respeta los derechos de sus ciudadanos, da síntomas de sus males.

Aclaramos nuestra condena ante cualquier actuación criminal de las características que han sacudido la localidad, una vez debidamente probadas y sentenciadas. Pero de la misma forma que si nos acusaran a nosotros de un crimen, nos gustaría que se respetaran nuestros derechos y nuestra presunción de inocencia, no podemos si no exigir lo mismo para cualquier ciudadano.

Otro día, si quieren, hablamos del sistema penal y del concepto de “reinserción”.

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