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Lunes, 17 Noviembre 2014 21:12

El Palau (4). Cristóbal de Cardona y Colón, II marqués de Guadalest

Escrito por  José Francisco Blasco Cobeño
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Muerto Sancho de Cardona le sucedió su primogénito Cristóbal de Cardona y Colón, II marqués de Guadalest y Almirante de Aragón, heredó de su madre el ducado de Veragua,1 el marquesado de Jamaica y fue Almirante de las Indias.

Durante su señorío las finanzas fueron de mal en peor. Para aliviar su situación económica, se casó con Ana de Centelles, hija del I conde de Oliva, firmaron los capítulos matrimoniales el 19 de marzo de 1570, en acta recibida por los notarios Melchor Centelles y Juan Esteve Gironella. La dote estaba valorada en 7.350 libras (147.000 sueldos), con un aumento de la mitad del valor de la dote, que iría recibiendo Cristóbal de Cardona conforme lo fuera obteniendo su mujer, Ana, de sus rentas en el estado de Oliva.2

1 El territorio del Ducado de Veragua, constaba de un cuadrado perfecto de 25 leguas (unos 105 km) de lado que debían contarse hacia el oeste de la desembocadura del río Belén, en el mar Caribe, en territorios hoy pertenecientes a Panamá, de conformidad con estas medidas el territorio del Ducado llegaba hasta el Océano Pacífico.

2 MARTINEZ IBAÑEZ, Enrique i FORT NAVARRO, Albert. Ondara: Canvis després de l´expulsio dels moriscos (1). Aiguats núm 17, pag 26.

En el siglo XVI los Cardona vivían entre Valencia y Betxí, en Valencia vivían en la calle Almirante y en Betxí en El Palau. Por los registros parroquiales sabemos que residieron continuamente en Betxí desde 1573 a 1579 y también en 1583.1 La corte de Cristóbal de Cardona, durante las temporadas que pasaba en el Palau, estaba compuesta por más de 30 personas entre familiares, sirvientes y criados.

Así en 1579 se citan: “Pº el Illmo don Almirante Marqués, La Illma Marquesa mi sennora, Mossen Monferrate Loberia Gobernador, Miquel Fenollar maestreçala, Alvarado, Francisca Roiç duenya, Hissabel Miralles donzella, Ageda Roiç donzella, Donya Hieromina Mazilla, Polita, Francisca Roys de Minyes, Madalena Marzilla donzella, Mari Centelles, Lopez page de recamara, Christobal page, Don Miguel Tolzan, Francisco Roman, su muger Garcia, Vicencio Casador, Hieromina Millana duenya, Alonço Manconares caçador, Francisquito repostero, Juan Petit, Mosse Hernando cozinero, Su muger, Diego mosso de cavallos, Fresico Moreno, Senanico mosso de cerdos, Juan Pinyano, Juan d. Olmedo, Francisco Moreno, Hieromino Miralles page”..

Los bandos nobiliarios o bandosidades era un derecho reconocido en “Els Furs”, en el que los caballeros, nobles, ricos-hombres, hombres de paraje y hombres honrados pudieran guerrear entre si en todo el Reino de Valencia, con la única condición de que previamente se hubieran desafiado (Furs IX, VIII, 15). Ello acarreaba que a la menor ofensa, los poderosos recurrieran a las armas para lavar la afrenta recibida, a los cuales se añadían sus parientes y amigos, formando bandos muy numerosos.

La lucha de los bandos llegó a tal extremo en el Reino de Valencia, que en no pocos casos algunos nobles tenían atemorizados a los habitantes de Valencia. La actuación del Almirante de Aragón, don Cristóbal de Cardona, ilustra el malestar y desasosiego que provocaba su sola presencia. Se le acusaba de oprimir no sólo a los testimonios sino también a los jueces, por lo que era imposible, al menos judicialmente, actuar contra él. Además, amenazaba de muerte a aquellos acreedores que reclamaban sus dineros y los ministros de justicia no se atrevían a entrar en su casa ni en sus tierras a hacer las ejecuciones, ni a prender a los delincuentes, que allí encontraban cobijo, por miedo al Almirante y a sus ayudantes.2

La implicación de los nobles en las bandosidades respondía a diferentes motivos, en unos casos a la persistencia de rivalidades de antaño, en otros, los hábitos de violencia perseguían fines de entretenimiento y diversión, como fue el rapto de dos monjas del monasterio de la Concepción de Valencia. Al parecer, dos caballeros, cuya identidad se sospechaba, habían secuestrado a una monja de dicho monasterio, repitiéndose la operación poco después. Finalmente, fue inculpado D. Juan de Cardona, hijo ilegítimo de don Sancho de Cardona Ruíz de Liori, I marqués de Guadalest y Almirante de Aragón, considerado erroneamente, por algunos como marqués de Guadalest,3 el cual confesó el delito. El jueves 21 de febrero de 1577, segundo día de cuaresma, en la plaza de la Seo de Valencia, fue sentenciado a muerte, a la edad de treinta años.4También fue condenado su hermanastro, Cristóbal de Cardona, II marqués de Guadalest, por colaborar con él, a la pena de tres años de destierro. En este caso, la actitud de la Corona fue determinante. Era necesario controlar los márgenes de descontrol público y en esta ocasión se estaba llegando demasiado lejos. Por ello, cuando D. Juan de Cardona suplicó clemencia al monarca para que le perdonase la pena, el monarca no accedió.5

Cristóbal de Cardona y Colón, II marqués de Guadalest y Almirante de Aragón, por ser biznieto materno del descubridor de América pleiteó por el mayorazgo instituido por Colón. Desde 1578, en ejecución de las cláusulas del testamento del II Almirante de las Indias, Don Diego Colón y Pravia, muerto sin descendencia, Don Cristóbal de Cardona y Colón pasó a asumir los títulos de duque de Veragua y Almirante de las Indias propios del mayorazgo colombino. Al principio de la contienda los litigantes más importantes fueron: Cristóbal de Cardona y Colón, Almirante de Aragón e hijo de María de Colón y Toledo, un primo hermano suyo de Sevilla, Don Álvaro de Colón y Portugal, conde de Gelves, hijo de Doña Isabel Colón y Toledo y Francisca Colón y Pravia, hija de Cristóbal Colón y Toledo. Al morir Don Luís Colón, II duque de Veragua y III Almirante de las Indias, Don Álvaro de Colón y Portugal, que era alcaide de los Reales Alcázares de Sevilla, reivindicó estos títulos para sí y se los arrogó aun sin que le hubieran sido conferidos, sino, al contrario, discutidos continuamente. El primer fallo de primogénito del marquesado de Guadalest se dio a favor de Cristóbal de Cardona en 1579. Los litigantes apelaron a la justicia y luego siguió una larga contienda que duró treinta años.6

Entre los años 1573 al 1611 los gobernadores de los Cardona en el Palau fueron: Juan de Mur (1573-1576), Mosén Monserrate Loberia (1579-1580), Pedro Garin (1583-1584), Vicent de la Torre (1606-1607) y en 1611 Joachim de Mur7

En 1580, cuando ya había recibido 7.000 libras de la dote, ésta fue aumentada en 5.000 libras más, de modo que al final quedó en 12.350 libras de las que Cristóbal de Cardona tenía que aumentar el 50%, entonces lo que quedaría en poder de Ana haría un total de 18.525 libras (370.500 sueldos), si bien eran usufructuadas por su marido. Esta inyección económica fue insuficiente para ordenar la maltrecha economía de Cristóbal y se vio obligado a pedir el secuestro8 de las sedes posesiones para hacer frente a sus acreedores. De este secuestro se reservaron 1.500 libras para los alimentos del señor; el resto de las rentas que se pudieran obtener servirían para pagar a los acreedores unos servicios de deuda sin duda mermados, pero al menos garantizados. 9

Cristóbal de Cardona y Colón, murió asesinado a traición, en el marco de los enfrentamientos de los bandos nobiliarios, la noche del 7 de noviembre de 1583, nos describe el Llibre de Memòries que Cristóbal de Cardona iba cabalgando ya de noche por la calle Alboraya llevando a la grupa a D. Claudio de Grillet,10 cuando les salieron al encuentro varios jinetes que les dispararon sendos arcabuzazos, uno de los cuales atravesó la garganta del Almirante, que expiró enseguida, sin poder articular palabra, y otro hirió en el vientre a Grillet que falleció a los dos días. Achacó la opinión pública a D. Pedro de Castellví (hermano de María) y a Hieroni Monsoriu. Se comentaba que había ocurrido el hecho por los galanteos de Cristóbal de Cardona con María de Castellvi y como nos dice Vices Ciscar, tomado del proceso “home molt derramat en moseria de dones”.11

Este suceso tuvo mucha repercusión en el Reino de Valencia. Su pariente Francisco de Moncada y Cardona, virrey de Valencia y marqués de Aytona, dirigió a contrafuero12 la investigación judicial contra los culpables, Pedro de Castellví y Hieroni Monsoriu, que fueron condenados a la pena de muerte.13

Cristóbal de Cardona tuvo con la hidalga Dª Catalina de Baeza, un hijo natural llamado Francisco, que no pudo heredar por su condición de ilegítimo ninguno de los bienes vinculados ni de la Casa de Veragua ni de la de Guadalest, pero si los bienes libres de su padre y cuyos descendientes, enlazados con ilustres familias valencianas son admitidos constantemente en las órdenes de San Juan y de Montesa, ejercen honoríficos cargos como el de Baile y Portaveces del Gobernador, y viven noblemente en la ciudad, aunque sin ostentar el elevadísimo rango de sus antepasados.14

No tuvo hijos legítimos de su matrimonio, pero si cuatro hijos bastardos. Luis su segundo hijo murió antes que su hermano Cristóbal, en Betxí, sin descendencia.15

Tras su muerte, su esposa reclamó su dote y el crece correspondiente, que juntos sumaban 18.525 libras, frente la imposibilidad de pagarlo por la escasa herencia de bienes muebles dejada por Cristóbal, Ana Centelles exigió que se le librara la baronía de Betxí. Esta opción quedaba invalidada por el vínculo que pesaba sobre la baronía, que al estar vinculada no podía ser segregada del patrimonio familiar. Por la dificultad de poner en práctica se le pagó con censales sobre las baronías de Betxí, Riba-roja, Ondara, Benidoleig y Gorga y los valles de Seta, Travadell y Confrides.

Después de la muerte de Cristóbal de Cardona, se hizo un inventario de sus bienes ante el notario Pere Martí a partir del 17 de noviembre de 1583 para su posterior venta en pública subasta a partir del 12 de diciembre del mismo año. Comenzó con los bienes encontrados en la casa de la familia ubicada en Valencia en la parroquia16 de San Esteban en la calle que va de San Esteban a la iglesia del Temple.17

Cristóbal de Cardona y Colón como no dejó descendencia directa, el patrimonio familiar, para mantenerse dentro del linaje y siguiendo las leyes y usos que regulaban el derecho sucesorio, especificados en el testamento vinculador, debía de pasar a los hermanos del titular del vínculo, con preferencia de los barones. Como Luis, el hermano de Cristóbal, había fallecido con anterioridad, fue su hermana María, la sucesora en el marquesado.18

La situación económica del marquesado de Guadalest era muy precaria, sobre todo desde la muerte de Cristóbal de Cardona y Colón, dejando este las finanzas de la casa de Cardona muy dañadas. Los Cardona llevaban un nivel de vida muy alto, además debemos de añadir los gastos ocasionados por los pleitos interpuestos entre los miembros del mismo linaje, por la posesión de los bienes del patrimonio de la familia, a pesar de que el marquesado de Guadalest representaba un importante patrimonio dentro del Reino de Valencia. Las rentas que aportaban los derechos señoriales, no eran suficientes para abarcar los gastos ocasionados, por lo que la casa señorial se endeudaba, forzando a sus vasallos a endeudarse también.19

José Francisco Blasco Cobeño

1 MESADO i GIMENO, Xavier. El somni de Pascual Meneu: el Palau de Betxí. ESTUDIS CASTELLONENCS, Nº 10, 2003-2005. Diputación de Castellón, pag 887.

2 BELCHÍ NAVARRO, María de los Peligros. Felipe II y el virreinato valenciano (1567-1578). La apuesta por la eficacia gubernativa. Biblioteca Valenciana. Valencia, 2006, pag 194.

3 GUIA MARIN, Lluis-J. Dona, honor i bandolerisme: Els desordres de l´Almirall d´Aragó en la Valencia del segle XVIII (2003). Revista estudis nº28. Universidad de Valencia, pag 290.

4 GUIA MARIN, Lluis-J. Dona, honor i bandolerisme: Els desordres de l´Almirall d´Aragó en la Valencia del segle XVIII (2003). Revista estudis nº28. Universidad de Valencia, pag 290.

5 BELCHÍ NAVARRO, María de los Peligros. Felipe II y el virreinato valenciano (1567-1578). La apuesta por la eficacia gubernativa. Biblioteca Valenciana. Valencia, 2006, pags 196-197.

6 SCHOENRICH, Otto. Pleitos de la familia Colón. Universidad de Santo Domingo, pag 114. Tomado de los Anales de la Universidad de Santo Domingo, AÑO VI, Nº1, pags 67-84.

7 MESADO i GIMENO, Xavier. El somni de Pascual Meneu: el Palau de Betxí. ESTUDIS CASTELLONENCS, Nº 10, 2003-2005. Diputación de Castellón, pags 887-888.

8 El secuestro era un privilegio al que se podían acoger los detentadores de bienes vinculados. Se trataba de un proceso legal por el cual los bienes vinculados se ponían bajo la administración de un secuestrador llamado por la justicia regia. Las rentas producidas por estos bienes en secuestro se repartían entre los acreedores, pero antes se reservaba para el noble titular del vínculo una cantidad que se consideraba necesaria para el mantenimiento de su dignidad; dicha cantidad se denominaba alimentos.

9 MARTINEZ IBAÑEZ, Enrique i FORT NAVARRO, Albert. Ondara: Canvis després de l´expulsio dels moriscos (1). Aiguats núm 17, pag 27.

10 Claudio Grillet era marido de Dª Leonor de Borja, hija del señor de Castelnovo, cuyo enlace tuvo lugar el 27 de febrero de 1571.

11 BOLETIN DE LA ASOCIACION ESPAÑOLA DE EXCURSIONES. Tomo I. Madrid marzo de 1893 a febrero de 1894, pag 64.

12 Se torturó a los autores a pesar de ser nobles.

13 ORTICONI, Jean Christophe. Marqués de Massa. El marquesado de Guadalest, pag 246.

14 AGUAITS, nº 17, pag 27.

15 MESADO i GIMENO, Xavier. Estudi del testament d´En Sanç de Cardona, Almirall d´Aragó i marqués de Guadalest. XI Vila de Betxí (2011). Servei de Publicacions Diputació de Castelló, pags 22 y 23.

16 La parroquia era el equivalente a un barrio o a un distrito.

17 AGUAITS, nº 17, pag 27.

18 MARTINEZ IBAÑEZ, Enrique i FORT NAVARRO, Albert. Ondara: Canvis després de l´expulsio dels moriscos (1). Aiguats núm 17, pag 27.

19 MESADO i GIMENO, Xavier. Estudi de la Carta de Poblament de Betxí de 1611. XI Vila de Betxí (2011). Servei de Publicacions Diputació de Castelló, pag 147.

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