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Martes, 24 Mayo 2016 19:51

ALONSO DE CARDONA, III Barón de Guadalest, autor de Questión de Amor.

Escrito por  José Francisco Cobeño
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La novela sentimental anónima Questión de amor se imprimió en Valencia en 1513 por Diego Gumiel. La obra ha conocido más de veinte ediciones a lo largo del siglo XVI y una traducción francesa en 1541. Es en realidad una novela de tipo histórico, la acción se sitúa en la corte hispano-italiana de Nápoles de 1508 a 1512, durante las guerras de Italia (VIGUIER, 2006, 7). La guerra con el rey de Francia hace que el valenciano Flamiano sirva a Carlos I y muera en Rávena.

La trama de este romance gira en torno a una doble intriga sentimental: los amores de Vasquirán y Violina, y la pasión de Flamiano por una dama inaccesible, Belisena, hija de la duquesa de Meliano (Milán), que lo convierte en un amante mártir, esto transcurre en el mismo momento que Vasquirán está muy dolido por la muerte de su esposa Violina.

En Questión de amor son dos amigos los que discuten sobre la intensidad de su dolor y hacen al lector copartícipe del veredicto final. Este romance está lleno de misterios, el más importante es la identidad del autor y la razón de su anonimato. En un principio la crítica lo vio como una obra simplista, como una crónica de la vida de la corte napolitana, una especie de crónica de salones y galanterías, se basaban en las descripciones detalladas de ropa, colores y materiales y de las listas de los cortesanos que asistieron.(ANDRACHUK, 2012, XIII, 353). Por todo ello los primeros investigadores que se ocuparon de la obra la vieron como algo precido a una revista de moda cuyo mayor atractivo residía en el juego de resolver las alusiones que implicaba la clave. Sin embargo resulta dificil de creer que esto sólo originara el éxito editorial del libro en los primeros decenios de su aparición, pues implicaría una relación estrecha entre el público lector y la corte a la que el texto hace referencia (ROHLAND DE LANGHEIN, 1989, 537).

El autor anónimo conocía las aficiones de sus lectores y les ofrecía un programa variado que les animara a entrar en la lectura, hace explícito su deseo de satisfacer a sus lectores y remedará el amor cortés con una égloga burlesca, también añadirá el autor otras digresiones narrativas: fiestas, cacerías que permiten lujosas descripciones que suavizan, en parte, el dramatismo del debate y el colorido sentir de los protagonistas. El autor combinará el debate dialogado con la técnica epistolar. En Questión de amor el autor se sirve de la disputa de dos enamorados por cual de los dos sufre mayor pena, si el que llora la pérdida de la amada muerta o el que es rechazado en sus demandas amorosas (MARTÍNEZ, 1989, CXVI-CXVII, 7-22).

Los acontecimientos políticos en Italia en los primeros años del siglo XVI que culminó en la batalla de Rávena trajo la frivolidad de la vida cortesana en Nápoles en agudo contraste con la cruel realidad del conflicto. Esta batalla marcó efectivamente el final de la corte napolitana; muchos de sus cortesanos, entre ellos varios de los mencionados en este trabajo, fueron asesinados, heridos o capturados en un lapso de horas. El autor anónimo, tal vez sorprendido por el resultado devastador, y especialmente por la muerte en el campo de batalla de su amigo y protagonista Jerónimo Fenollet (cuyo seudónimo es Flamiano), pudo haber reestructurado su narrativa como resultado (ANDRACHUK, 2012, XIII, 353).

Recientes investigaciones sugieren que el texto fue compuesto al menos en dos partes (ANDRACHUK, 2012, XIII, 353): la primera es la que enumera en clave una serie de personas de la corte virreinal de Nápoles en los años antes de la batalla de Rávena, y la segunda se caracteriza por las empresas heroicas de dichos personajes y la solución de la clave (ROHLAND DE LANGHEIN, 1989, 536-537).

Questión de amor empieza con Vasquirán que estaba retirado en su dominio de Felernisa (nombre ficticio de Palermo), y Flamiano que reside en Noplesano (Nápoles) donde frecuenta su corte. En este romancese juzga el sufrimiento de Vasquirán por la muerte de su esposa Violina después de muchos años en compañía y de Flamiano, víctima del desdén de Belisena, que lo rechaza por su condición social. Cuando Vasquerián regresa a ver a su amigo Flamiano a Nápoles, su cuestión de amor pasó del debate epistolar al dialogo. Esta cuestión permanecerá abierta al juicio del lector, incluso si el punto de vista de Vasquirán quisiera prevalecer.

A mediados de 1512, después de la batalla de Rávena entre las fuerzas de Francia y los de la Liga Santa, fue escrita la segunda parte de Questión de amor, en esta el autor es mucho más profundo que el de proporcionar un pasatiempo cortesano como ocurre en la primera parte (ANDRACHUK, 2012, XIII, 353).

Muerto Flamiano termina efectivamente la questión entre él y Vasquirán (el seudónimo aceptado del autor). Con la batalla y su efecto en la sociedad que se mueve laQuestiónde amor, que pudo ser una crónica interesante y provocadora de la crítica, cambió radicalmente el comportamiento de los personajes, lo que requirió el anonimato del autor (ANDRACHUK, 2012, XIII, 353-354).

El misterio de la autoría

Entre los años 2011-2012 el hispanista Gregory Peter Andrachuck de la Universidad de Victoria (Canadá), empezó a investigar la autoría del romance anónimo Questión de amor. Dichas investigaciones salieron a la luz en dos artículos de la revista digital El Humanista números 17 y 23, editada en Santa Bárbara por la Universidad de California.

En Questiónde amor, el autor impone deliberadamente los hechos violentos de la realidad de tal manera que los lectores contemporáneos deben condicionar su interpretación entre la ficción y la realidad. El autor guía al lector muy claramente desde la primera parte, en la que la ficción y su seudónimo juegan un papel importante, y en la segunda en que la vida idealizada pero vacía de la corte da paso a una realidad brutal. Al hacer este cambio repentino, el autor pide a sus lectores que juzguen lo que se ha presentado en la primera parte, la frívola y sibarita vida de la corte en contra de lo que ocurre en la segunda parte. El cambio de enfoque se acompaña de un abrupto cambio en el procedimiento narrativo que el autor declara que a partir de ahora hará utilizar los nombres reales de los cortesanos en lugar de seudónimos. Se vincula este cambio específicamente a la batalla de Ravena, pues es el resultado de esta batalla que da una un nuevo sentido a su obra (ANDRACHUK, 2012, XIII, 354).

Teniendo en cuenta el resultado de la batalla de Rávena, la persona principal responsable de este fracaso a los ojos del autor es el propio virrey, Ramón de Cardona. Al igual que la primera parte, es decir, la parte de ficción de la obra, se concentra en el aspecto de los cortesanos en sus entretenimientos y simulacros de batallas, la segunda y breve parte describe los preparativos de la batalla de Rávena con la misma atención de apariencia exterior, como si esta batalla eran vistos por el virrey y los otros cortesanos como otra instancia del jugar de esa sociedad (ANDRACHUK, 2012, XIII, 355).

El lector que esté familiarizado con la sociedad cortesana de Nápoles y Valencia, verá con toda claridad los autores y la crítica implícita de la vida superficial de la corte y del Virrey, en particular, y estarán aún más interesados en identificar el autor anónimo que ha ocultado su nombre. El autor espera que el lector astuto será capaz de utilizar las pistas presentados tanto en la primera y segunda parte de la historia para revelar no sólo los nombres de los cortesanos, sino también de los suyos (ANDRACHUK, 2012, XIII, 355).

Desde el principio nos dan las claves para que el lector curioso pueda resolver el misterio de los personajes ocultos que hay detrás de los seudónimos. El mayor misterio, sin embargo, es el de la identidad del autor. El lector se da cuenta sobre la importancia de este anonimato, y con ello trtará de resolver la autoría del anonimato. Antes de hablar de los otros nombres bajo seudónimos, el autor declara que su propio nombre está profundamente oscurecido, no simplemente por un seudónimo basado en el verdadero nombre como en el caso de los otros cortesanos, pero suprimiendolo casi por completo: El autor en la obra presente calla y encubre su nombre ... Porque los detractores puedan mejor saciar las malas lenguas no sabiendo de quién detratan. Su nombre, a pesar de no ser mencionado, es aludido en el texto, pero a un nivel que hará que la solución del misterio mucho más difícil de resolver que la del otros cortesanos (ANDRACHUK, 2012, XIII, 355).

Andrachuck observó importantes semejanzas temáticas entre la poesía de Alonso de Cardona y el poeta de Questión de amor, teniendo en cuenta la voz de Vasquirán, las relaciones personales, sonidos, colores y situaciones. Después de muchos análisis estilísticos llegó a la conclusión de que efectivamente Alonso de Cardona fue el autor de Questión de amor.

La acción de Questión de amor se afirma en el texto que comienza en 1508, inmediatamente después de la muerte de la esposa de Vasquirán; significativamente, es 1508 también la fecha de la muerte de la esposa de Alonso de Cardona y Fajardo, Isabel Ruiz de Lihori y Moncada, señora de Betxí, Riba-roja, Gorga y los valles de Seta y Travadell. Así, tanto Vasquirán y Alonso de Cardona se encuentran en el año 1508 en un estado de duelo. En sí misma, esta correspondencia podría ser una coincidencia; añade a otra evidencia que sostiene firmemente por Alonso de Cardona como autor (ANDRACHUK, 2012, XIII, 369).

Hay ciertos individuos en el texto de Questión de amor que han sido colocados en varias ocasiones en estrecho contacto con Vasquirán para un propósito específico (el de llamar la atención sobre pistas sobre la autoría) o bien físicamente, es decir, estar en su presencia física en ciertas situaciones, o mencionadas en un patrón con él. Tanto Luis de Borja y el virrey Ramón de Cardona son tales personas

La principal conexión narrativa del cardenal de Brujas (seudónimo del cardenal Luis de Borja) con Vasquirán viene cuando éste llega a Nápoles y comienza su estancia con visitas formales a los miembros de la más alta sociedad, empezando por la duquesa de Melianoy su hija Belisena (Bona Sforza), el virrey, Ramón de Cardona, y el cardenal Luis de Borja, y en el siguiente día, las ex reinas de Nápoles, Juana III y IV. Este hecho es muy importante, ya que no sólo habla de la condición social de Vasquirán, sino también de su conexión personal con cada uno de ellos. Existe una estrecha relación entre el cardenal de Brujas y Vasquirán, los dos aparecen de luto, lo que puede ser otro indicio de la identidad de los autores (ANDRACHUK, 2012, XIII, 362).

Un segundo encuentro refuerza la importancia de este grupo, y hace hincapié en las conexiones entre Vasquirán, el cardenal de Borja y el Virrey. Flamiano propone que como un medio de distracción de sus penas él y Vasquirán deberían organizar una justa formales que involucraría tanto al Virrey como a Luis de Borja. Juntos Flamiano y Vasquirán irán a la residencia del cardenal para involucarlo en sus planes, estos cuatro, se presentan como iguales y como amigos

El autor propone un propósito de su trabajo como el de proporcionar un pasatiempo de la identificación de los personajes y sus relaciones entre sí por sus iniciales y los colores desgastados. Al hacerlo, el autor desafía al lector a buscar más profundamente por el suyo, es decir a los autores, la identidad. Las pistas sobre la identidad de Vasquirán, el autor voz, mientras escondido en un nivel más profundo, habría sido más fácilmente discernible a lectores contemporáneos que a nosotros, porque ellos vivían en una sociedad en la que la interpretación de símbolos, el examen del acto y la apariencia era la moneda de todos los días. Cuando, por ejemplo, Vasquirán aparece en el banquete de gala después de la justa llevando los colores de la familia Cardona, y mucho más importante, no simplemente esos colores, sino las mismas ropas del Virrey había usado antes en la misma justa, él está declarando al lector que es un Cardona (ANDRACHUK, 2012, XIII, 364).

En la segunda parte de la obra, como la frivolidad de la vida cortesana, da paso a la impactante y diezmando la brutalidad de la guerra en la batalla de Rávena, el autor considera que la muerte del cardenal Luis de Borja como un presagio de lo que vendrá. Su muerte, en octubre de 1511 fue el resultado de una caída de su caballo. Esta relación familiar entre el cardenal Luis de Borja Llanzol y Alonso de Cardona y Fajardo daría lugar a una afinidad natural entre ellos y que explicaría lógicamente por qué el cardenal estaría en un lugar destacado dentro de la parcela de Questión de amor. Otros lazos de parentesco se encuentran en las siguientes generaciones y uno en particular, es de interés: Juan de Cardona y Ruiz de Lihori, segundo hijo de Alonso de Cardona y Fajardo (y posible autor del Tratado Notable de amor, se casó con Luisa de Borja Lanzol, nieta de Rodrigo de Borja Lanzol, hermano mayor del cardenal (ANDRACHUK, 2012, XIII, 365-367).

Si ahora volvemos a la conciencia de este parentesco con una escena en Questión de Amor donde Flamiano (Jerónimo de Fenollet), el cardenal Luis de Borja y el Virrey Ramón de Cardona pasan varias horas agradables en conversación íntima en la Cámara privada del Virrey con Vasquirán, la escena adquiere un nuevo significado. El primero de los compañeros, Jerónimo de Fenollet (Flamiano) es el reconocido amigo íntimo de Vasquirán; su familia, de hecho, tenía lazos de amistad y parentesco con los Cardona. Por su parte, el Virrey se ha demostrado en otros lugares para ser un primo de Alonso de Cardona y Fajardo, así como el cardenal Pedro Luis de Borja Llanzol de Romaní y el virrey Ramón de Cardona. Ahora es evidente que el autor ha agrupado a su alrededor (en el carácter de Vasquirán) personas que en la vida real estaban relacionados tanto por parentesco y amistad. Este hecho, sumado a todas las otras pistas, hace que Alonso de Cardonas sea el autor de Questión de amor (ANDRACHUK, 2012, XIII, 367).

 

BIBLIOGRAFÍA

ANDRACHUK, Gregory Peter (2012): Dechado de amor y Questión de amor, Santa Bárbara, El Humanista, Vol XXIII, Universidad de California- Santa Bárbara, pags 353-370.

MARTÍNEZ LATRE, María Pilar (1989): La evolución genérica de la ficción sentimental española: Un replanteamiento, Logroño, Berceo nº 116-117, Instituto de Estudios Riojanos, pags 7-22.

ROHLAND DE LANGHEIN, Régula (1989): Questión de amor (1513), Las tareas que asigna al lector y sus implicaciones a partir de la “egogla” que incluye, AIH Actas X Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, Barcelona, Universidad de Buenos Aires, pags 533-542).

VIGUIER, Françoise (2006): Cuestión de amor (Valence, Diego Gumiel, 1513), París, Publicacions de la Sorbonne.

Modificado por última vez en Miércoles, 25 Mayo 2016 13:32

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