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Martes, 19 Septiembre 2017 16:08

LA BASSA DEL POBLE Y LA COMUNIDAD DE REGANTES DE BETXÍ (IV)

Escrito por  José Francisco Blasco Cobeño
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El conflicto del agua entre los municipios de Betxí y Onda, conocido

como los “de arriba y los de abajo”

Por motivo de la escasez de agua que siempre ha padecido la población de Betxí, en julio de 1914 su Ayuntamiento realizó obras para aprovechamiento de aguas en el cauce del río Seco, en el término de Onda. Sintiéndose perjudicado el Ayuntamiento de este último pueblo, el alcalde ofició al Gobernador Civil de Castellón pidiéndole que ordenase la paralización de los trabajos, a fin de evitar la alteración del orden público. El Gobernador ordenó que se suspendiesen las obras(LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, 25-7-1914, 3). En vez de solucionar el problema de raiz en un principio, no se hizo nada y como veremos en este artículo el conflicto duró bastantes años.

El periódico La Época del 30 de octubre de 1925 informaba que entre los pueblos de Onda y Betxí había surgido otra vez el conflicto del agua. En ambos términos habían numerosos alumbramientos de agua que se elevaba por medio de potentes motores, con lo que se logró convertir en regadío varias miles de hectáreas. Una manifestación de mujeres de Betxí visitó al Gobernador Civil, atribuyendo la disminución de agua de los alumbramientos de su término al excesivo funcionamiento de los motores de Onda. El Gobernador Civil ordenó que dejasen de funcionar los motores de Onda, y las sociedades de riegos propietarias de ellos se negaron a acatar la orden, y como consecuencia de ello, el Gobernador Civil impuso a cada presidente una multa de 1.000 pesetas por desobediencia, y ordenó a la Guardia Civil que precintase las máquinas elevadoras y las puertas de los edificios donde estaban instaladas. La orden, que significaba la pérdida total de la enorme riqueza agrícola de Onda, causó gran conmoción en dicha ciudad, que se propuso elevar su protesta al Directorio Militar presidido por el general Miguel Primo de Rivera, contra la determinación gubernativa.

Unos meses después en el periódico La Correspondencia Militar del 18 de junio de 1926 informaba que el conflicto de Betxí por la falta de agua seguía en el mismo estado. Las auto cubas de Castellón, Borriana y Almassora, llevaron en tres días a Betxí 50.000 litros de agua. El alcalde de Onda telegrafió al Gobernador Civil que los dueños de los pozos, origen del conflicto ofrecieron su concurso para la resolución del problema (EL SOL, 18-6-1926, 5), pero no se hizo nada al respecto.

Las fuentes de Betxí se secaron, el pueblo se quedó sin agua y sus vecinos estaban dispuestos a usar la violencia para poder tener agua. Todos estaban de acuerdo en que la causa de que las fuentes se hubiesen secado eran los nuevos pozos perforados en la partida del Prat, de Onda. Para evitar la violencia, las autoridades locales requirieron al Gobernador Civil la presencia de las fuerzas de orden público, este envió a Betxí un escuadrón de Caballería de la Guardia Civil para que se calmasen los ánimos.

Una noche en la plaza Mayor de Betxí se concentraron todos sus vecinos, para evitar incidentes el escuadrón de Caballería de la Guardia Civil se posicionó en lugares estratégicos del pueblo. Para calmar los ánimos alterados de los vecinos, las autoridades locales desde el balcón del Ayuntamiento explicaron lo que se podía hacer para solucionar el problema de las aguas, pero estos no convencieron a los vecinos, por lo que tuvo que intervenir el cura para calmar los ánimos y ayudar en lo que pudiese. Para gravar más la situación que se vivió esa noche en el pueblo, un grupo de jóvenes de la población salieron a las afueras del pueblo y atando una piedra a un alambre largo, la lanzaron por encima de la línea eléctrica que abastecía de electricidad a Betxí, provocando un cortocircuito. Habían quemado el transformador lo que provocó un apagón general. Al quedarse sin luz el pueblo pudo pasar de todo, pero no hubo ningún incidente gracias a la serenidad del oficial de la Guardia Civil que ordenó a sus Guardias Civiles que permaneciesen quietos en sus puestos mientras no fuesen atacados. Los vecinos también permanecieron impasibles, con mucho miedo, y poco a poco fueron desalojando la plaza. Aunque los vecinos de Betxí sabían quienes eran los jóvenes que provocaron el apagón, nunca los delataron (FRANCH, 1996, 43).

El conflicto del agua entre los pueblos de Betxí y Onda después de pasados unos años no estaba aún cerrado y seguía siendo muy problemático. En el periódico La Voz del 20 de abril de 1927 en su página 8 informaba, que la cuestión de competencia que los vecinos de Onda entablaron contra la Administración pública por haber cerrado esta los pozos de aquellos, destinando sus aguas a los regantes de Betxí, había tenido un resultado satisfactorio para los de Onda, que habían ganado el incidente, que se vio ante la Sala de lo Civil de esta Audiencia, defendido por el abogado Juan de la Cierva Peñafiel.1 En virtud de la sentencia recaída, impusieron las costas de primera instancia a la Administración, y se mandó descubrir los pozos cerrados y que se entregasen a sus dueños los aparatos y maquinaria para poder regar.

Cuatro meses después el 16 de agosto de 1927 más de 500 mujeres de Betxí se presentaron frente al Gobierno Civil de Castellón en actitud pacífica para pedir el apoyo de dicha autoridad a fin de que pudiese ser abastecido de agua el pueblo, pues carecía en absoluto de ella a causa de la sequía. El Gobernador Civil recibió a una comisión de ellas y ofreció atender la justa demanda. Las manifestantes regresaron a Betxí pacíficamente en tranvías y en carros (EL SOL, 17-8-1927, 8).

El periódico La Voz del 19 de agosto de 1927 informaba, con referencia a la noticia que apareció el 16 de agosto, de la visita que hicieron al Gobernador Civil algunas mujeres de Betxí, persona de aquel pueblo interesada en el asunto, nos manifestó que la falta de agua no obedecía a la sequía, sino al aprovechamiento indebido que de dicho líquido hacían algunos propietarios de Onda.

Los vecinos de Betxí estaban todos de acuerdo en que tenían que recuperar el agua de las fuentes del pueblo, y también estaban de acuerdo en que se debía de proceder contra los propietarios de los pozos del Prat, algunos de ellos vecinos de Betxí.Se contactó para la defensa de las aguas del pueblo con un abogado de Madrid llamado Jose Mª Puga Salado, este tenía alguna relación de amistad con José Antonio Primo de Rivera.

El abogado José María Puga Salado era una persona joven, bien parecido y trajeado, por lo que los vecinos de Betxí le apodaron enseguida como El Senyoret. Las chicas bien del pueblo se prendaron de él, y no le dejaron ni a sol ni a la sombra. Hubo fiestas y meriendas en la muntanyeta de Sant Antoni y hasta se organizó una cabalgata en su honor, porque el pueblo creía que iba a recuperar el agua perdida. Pronto se conocieron las intenciones del abogado José María Puga, entre una de las medidas que queria adoptar era acudir a las autoridades administrativas y valiéndose de su influencia conseguir la anexión al término de Betxí de la partida El Prat. Hubo un grupo de vecinos que dijeron que aquello no era factible ni siquiera eficaz y que procedía acudir a la vía judicial (FRANCH, 1996, 43-44). Ante este problema el pueblo se dividió en dos bandos que para entendernos en este articulo llamaremos los de Arriba, partidarios de la vía Administrativa (algunos de ellos propietarios de algunos pozos en la partida del Prat de Onda), y los de Abajo, partidarios de la vía judicial.

Se enconaron las cosas de tal forma que los dos bandos se odiaron cordialmente, cada uno tuvo su banda de música: los de Abajo tenían a la Talía y los de Arriba a la Filarmónica. Como los médicos del pueblo, D. Francisco Albiach y D. Cristobal Mesado eran partidarios de los de Abajo, los de Arriba contrataron para ellos al médico D. Francisco Chirona. Pasada la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (13 septiembre 1923 - 28 enero 1930) y cuando dejaron que los partidos políticos tuviesen actividad, cada partido asumió también su criterio sobre el problema del agua:

Por los de Abajo: Partido Socialista y UGT

Izquierda Republicana

Grupo de personas de derechas no a filiadas a a CEDA

Por los de Arriba: Partido Radical de Lerroux

Derecha Regional Valenciana

Aunque el Ayuntamiento de Betxí era usuario de las fuentes públicas, la entidad que debía de defender el agua era el Sindicato de Riegos de Betxí. Hubo elecciones para la renovación de los cargos del Sindicato de Riegos, estas fueron muy reñidas. Cada bando hizo recuento de sus posibles votos y se buscó el voto de los forasteros que tenían tierras en la Huerta y en el Bovalar, estos otorgaron la representación de su voto al primero que se lo pidió, y cuando llegaron los del bando contrario, pidieron, rogaron, insistieron e incluso compraron la representación del voto.

La votación se hizo ante un notario, los de Abajo habían conseguido la representación escrita a favor de votantes cuyo primer apellido comenzaba con la letra A, y además guardaron turno desde bastante tiempo antes de comenzar la votación. Comenzada esta, votaron los primeros por si y por sus representados y cuando llegaron los de Arriba les dijeron que sus representados forasteros ya habían votado. Protestaron, pero el notario no les dio la razón, en estas ganaron los de Abajo (FRANCH, 1996, 44). A estos no les gustó el modo de proceder del abogado José María Puga, por lo que contrataron al abogado Joaquín Dualde Gómez,2 hubo pleito por vía judicial y se ganó, la sentencia dictaba que se debían de sellar los pozos del Prat que estaban en el término de Onda.3

Sobre este conflicto del agua entre los pueblos de Betxí y de Onda, no he encontrado más información al respecto, pero hablando con personas mayores de Betxí me comentaron que los vecinos de Onda volvieron a reclamar por vía judicial y´que se llegó a un acuerdo entre ambas poblaciones en la que si a Betxí le faltase agua, serían los pozos situados en el Prat de Onda los que la proporcionarían.

 

BIBLIOGRAFÍA

FRANCH FRANCH, Manuel (1996): Sucedió en Betxí, Betxí, El autor.

1 Juan de la Cierva Peñafiel fue un abogado y ministro en las siguientes carteras: Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes (16 diciembre 1904 – 23 junio 1905), Ministro de la Gobernación (25 enero 1907 – 21 octubre 1909), Ministro de la Guerra (3 noviembre 1917 – 22 marzo 1918), Ministro de Hacienda (15 abril – 20 julio 1919), Ministro de Fomento ( 12 noviembre – 13 agosto 1921), Ministro de la Guerra (14 agosto – 8 marzo 1922) y Ministro de Fomento (14 febrero – 14 abril 1931).

2 Joaquín Dualde Gómez fue un abogado y catedrático de Derecho Civil español, común y foral en las Universidades de Sevilla y Barcelona entre los años 1926 a 1930. Fue Decano del Colegio de Abogados de Barcelona. Durante el Gobierno de Alejandro Lerroux fue por dos veces Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes (29 diciembre 1934 – 3 abril 1935 y entre el 6 mayo – 25 septiembre de 1935). El pleito más importante en que trabajó en su vida lo llevó por encargo del financiero Juan March Ordinas, contra la empresa de lectricidad Barcelona Traction, la más importante hasta ese momento en España. Si quieren saber más sobre este abogado valenciano, consulten lataberna.eu Historia Local el artículo: Dormir una noche en Betxí bien vale una Legión de Honor.

3 Información oral recogida de varios vecinos de Betxí.

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