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Historia Local

Historia Local (35)

Creación del Sindicato de Riegos y la construcción del Pantano

En 1887 la Acequia Mayor necesitaba una reforma para proteger el agua procedente de la fuente de Fontanars, para hacerla el Ayuntamiento de Betxí adjudicó la obra a una empresa de Castellón que dirigía Antonio Barrachina Fabra (BADENES-NEBOT, 2002, 147). Esta obra consistió en la construcción de una galería impermeable que protegiera la Acequia Mayor a su paso por el lecho del río Seco, para que las aguas potables proveniente de la fuente de Fontanars no se mezclasen con las de las avenidas del río Seco (NEBOT, 2000, 127).

Durante el siglo XIX, los canales de riego eran considerados como el remedio tecnológico para ampliar los perímetros de riego. No obstante, habían personas que señalaban las grandes ventajas de los pequeños pantanos de regulación anual, para atenuar la época estival, por lo que estos debían preceder a los canales de riego. En los años finales del siglo XIX, los hermanos Antonio y Carlos Barrachina, al amparo de la ley de auxilio y subvención a los canales y pantanos de riego de 27 de julio de 1883, solicitaron concesiones para construir varios pantanos en la Plana uno en la Rambla de la Viuda y el otro en el río Seco de Betxi (CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL JUCAR).

Hoy voy a escribir sobre la construcción más antigua, después de la Acequia Mayor, que existe en Betxí, la Bassa del Poble, situada en la calle Colón enfrente del Centro de la 3ª edad “Joaquín Dualde” y de la Comunidad de Regantes de Betxí.

Carecemos de información acerca de los orígenes de los primeros pobladores musulmanes de Betxí, pero cabe suponer que al igual que el resto del litoral levantino, la mayoría de sus habitantes fuesen beréberes del Magreb, poco numeroso, militarizado y que no generaría confrontación con el poco poblamiento preexistente. Tampoco sabemos con certeza en que momento Betxí se convirtió en un asentamiento musulmán permanente.En mi opinión cuando los musulmanes hacia el siglo XI llegaron a las tierras de Betxí, el primer lugar que ocuparon fue la muntanyeta de Sant Antoni, donde unos pocos monjes soldados edificaron una pequeña torre, existente hoy en día detrás del altar de la ermita. Esta rábida al estar cerca de la frontera cristiana, actuaba de fortaleza y de puesto de vigilancia por estar situado en un lugar estratégico, además de ser un lugar de oración. 

Miércoles, 01 Marzo 2017 18:48

El Fielato Central de Betxí

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 Durante el año 2013 se llevó a cabo la primera fase de actuacción en el Palau-Castell de Betxí, consistente en la eliminación de elementos impropios de su Claustro renacentista. En agosto de 2014 se restauró el portal rústico del Palau. La restauración non finito duró cuatro semanas, y de ella han salido vestigios del pasado del edificio, como el rótulo Fielato Central, comestbles y ¿verduras?1que evidencia la importancia social del edificio en etapas anteriores.

 


Objetos hallados en la villae de la Torrassa

Los numerosos objetos arqueológicos encontrados en la Torrassa fueron estudiados por Doñate (1969) que publicó un importante lote de materiales cerámicos, entre los que destaca un relieve de mármol blanco roto en la parte superior que representaba un grupo constituido por un arbolito, una cabra, un niño en actitud de mamar, y un pastor o vigilante que velaba por el animal y el infante. El grupo descansa en una repisa primorosamente cincelada. Aunque no se dice nada de su tamaño se supone que era reducido. Meneu mostró la pieza a J.R. Mélida, entonces director del Museo de Reproducciones de Madrid, que consideró que era una imitación de los siglos XVII- XVIII por el motivo decorativo utilizado en el repié, que según su opinión nunca aparecía en la antigüedad. Decepcionado Meneu, reconoció que fue objeto de un engaño (ARASA, 2004, 109), y así lo hizo saber en las páginas de la revista Ayer y Hoy (AYER Y HOY, 1903, XLI, 389-392).

Monedas encontradas en la Torrassa

En 1918 Almarche en su libro “La antigua civilización ibérica en el Reino de Valencia”se hace eco de las noticias de Meneu sobre la Torrassa: “En el sitio conocido como la Torrassa, (…) en el que existen restos de primitivas construcciones y al que suministraba agua una enorme balsa, la Balsa Seca, de gruesos y apiñonados muros, se encontraron gran número de objetos, la mayor parte de época romana y que fueron explorados anteriormente por D. Julián Ruiz, de Castellón”.

  La Vía Augusta por su paso por el término de Betxí

Las calzadas posiblemente fueran la transformación más importante en el sistema de comunicaciones romanas. Sin una red de caminos estables, seguros y sólidos, no se podía haber posibilitado la romanización. Una de las características de la romanización fue la capacidad de desplazamiento con la mayor brevedad, de personas y mercancías. Las primeras calzadas fueron construidas por los soldados y su finalidad fue bélica, pero una vez conquistado el territorio las vías pasaron a ser una necesidad civil. Conservamos numerosos vestigios y restos de calzada que nos ayudan a identificar las vías. Por ejemplo los pueblos que se denominan Llosa, indica que su municipio era atravesado por una calzada. Los denominados Albalat, que en árabe significa camino empedrado, quiere decir que cuando llegaron los musulmanes, en este municipio existía un camino empedrado. Pueblos como Llosa de Ranes o Losa del Obispo, tenían calzadas en su municipio. La vía principal romana de nuestra Comunidad fue la Vía Augusta.

La Vía Augusta también llamada Vía Hercúlea, Vía Heráclea o bien Camino de Aníbal, fue la calzada romana más larga de Hispania con una longitud aproximada de 1.500 km que, discurría desde La Junquera hasta Cádiz, bordeando el Mediterráneo. Para saber por donde pasaba la Vía Augusta por nuestras tierras, debemos conocer la localización de las mansiones o casas de postas que flanqueaban dicha calzada y que estaban a una distancia variable, pero que no excedían los 40 km; entre ellas se encontraban las mutaciones (separadas entre si unas 7-12 millas, entre 10 y 17 km), destinadas al cambio de caballos, a pernoctar y a comer.

Este trabajo sobre la Torrassa lo voy a dividir en cuatro partes: La villae romana, la Vía Augusta, las monedas encontradas y los objetos hallados en la Torrassa.

La villae romana de la Torrassa

En el poblado íbero del Solaig de Betxí el hecho de detectarse en casi todas las cerámicas de la cumbre señales de cremación, induce a pensar que un trágico incendio, provocado o fortuito, puso fin al poblado, este podría haber sido provocado por la agresión cartaginense (230-218 a. C.), por el desarrollo de la II Guerra Púnica (218-201 a. C.) con la destrucción de Arse (Sagunto), o con la rebelión de los pueblos íberos de 197 a. C., que culminó con la campaña de represión de Catón contra los indígenas de 195 a. C.. Debido a este incendio el poblado del Solaig ya no volverá a habitarse (BREVA, 1990, 14). 

(1915 Betxí-2012 Ciudad de México)

La redacción de la revista digital "La Taberna", quiere hacer un pequeño homenaje con este artículo, al betxinense D. Luis Llano Palmer con motivo del I Centenario de su nacimiento.

LuiLlano Palmer nació el 14 de octubre de 1915 en Betxí (Castellón), en la calle Mayor nº27sus padres fueron el general de brigada republicano Francisco Llano de lEncomienda y la cubana Isabel Palmer,fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Betxí, el día 24 de octubre de 1915.

 

La novela sentimental anónima Questión de amor se imprimió en Valencia en 1513 por Diego Gumiel. La obra ha conocido más de veinte ediciones a lo largo del siglo XVI y una traducción francesa en 1541. Es en realidad una novela de tipo histórico, la acción se sitúa en la corte hispano-italiana de Nápoles de 1508 a 1512, durante las guerras de Italia (VIGUIER, 2006, 7). La guerra con el rey de Francia hace que el valenciano Flamiano sirva a Carlos I y muera en Rávena.

El viernes 4 de mayo de 2012 a las 19 horas se celebró en el salón de actos de la Biblioteca Nacional de España, un Concierto Extraordinario para celebrar el Tricentenario de la Biblioteca Nacional de España, entre las piezas del repertorio se encontraba Por mayo era, por mayo del Romance del Prisionero, fue cantada a capela por el Coro Nacional de España bajo la dirección de Joan Cabero.

 

 

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