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Viernes, 10 Octubre 2014 16:30

ZOO- MBIS NATURALES

Escrito por  Jaime Codón Alameda, letrado.
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"cuando no quepan más almas en el infierno los muertos caminaran por la tierra"

Con esta "lapidaria" frase  Geoge A.Romero nos presentaba su ya mítica película El amanecer de los muertos allá por 1978. Si bien es cierto que los zombis siempre han estado de moda, es hoy en día cuando más latente se hace la fiebre gracias, entre otras, a la popular serie /adaptación del cómic The walking dead.

Todo este folclore se ha ido cultivando a lo largo de la historia del cine. Los primeros zombis estaban basados en la magia negra de la santería vudú, al parecer y mediante un misterioso polvo, los hechiceros haitianos eran capaces de doblegar la voluntad de los individuos tras hacerles ingerir la referida sustancia que inducía en un letargo del cual despertaban como zombis, o más bien como sujetos sin voluntad. Creo que es una práctica que pervive a día hoy en zonas ignotas y profundas de Haití.
Posteriormente llegó el visionario Romero y creo todo un género cinematográfico. Desechó la idea de la santería y optó por el castigo divino, donde los no vivos salían de sus tumbas con un apetito voraz. Estos nuevos zombis eran más terroríficos aun si cabe... además de estar muertos en vida se mostraban poseídos por un apetito voraz por la carne humana. Eran lentos pero numerosos y su única motivación era devorar a los incautos que decidían atrincherarse en casas de cuatro paredes.

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Este género "romeriano" pervive inalterado hasta principios del 2000, año donde se estrenan  una nueva hornada de películas que revisan  y reescriben por completo el concepto zombi. Destacan entre ellas El amanecer de los muertos (2004)  y 28 días después. Ahora los muertos vivientes ya no son, retornados del más allá sino que se trata de infectados por algún tipo de virus/bacteria. Comparten el voraz apetito de los zombis y por si no fuera poco se les añaden nuevas cualidades como la velocidad, que sin duda les hacen mucho más terroríficos.

¿Qué hay de verdad científica en todo esto? ¡Es posible que se dé el caso que una especie de virus de la rabia nos infecte y nos confine a la extinción? No lo creo pero la verdad es que  existen varios casos en la naturaleza de “zombificación”.

Los siguientes casos que os voy a presentar suponen un claro ejemplo de las intrincadas y curiosas estrategias que usan ciertas especies para perpetuarse como es el caso de la avispa esmeralda:

Esta avispa conocida con el nombre científico de ampulexcompressa no difiere  mucho de sus congéneres a nivel morfológico pero posee una terrorífica estrategia de reproducción, que sin duda es el vivo ejemplo de que no existe ficción que supere a la realidad.

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La hembra  en cuestión una vez que necesita poner los huevos, elige a una cucaracha que quintuplica su tamaño. Valiéndose de su aguijón venenoso con un  primer pinchazo la seda completamente, dejándola indefensa y sometida a su merced. Posteriormente, con la precisión de un cirujano la aguijonea una segunda vez, en la base del cerebro, sin matarla pero inoculándola un veneno que es capaz de inhibir los mecanismo de huida y defensa de la infeliz cucaracha. Pasados los efectos de la primera picadura, la cucaracha se levanta con normalidad, pero con una diferencia palpable: está sometida a la voluntad de la avispa. Esta la toma por sus antenas y la conduce hasta su madriguera. Una vez dentro valiéndose una vez más de su maligno aguijón le introduce en su interior un  único huevo de avispa. Pronto se convertirá en una voraz larva que irá creciendo y alimentándose en su interior hasta que una vez alcanzado el tamaño de avispa adulta saldrá a la luz atravesando el cuerpo de su huésped al más puro estilo de alien.

Pero no solo con un veneno parecido a la apitoxina se pude doblegar la voluntad. Existen más casos de zombis naturales: esta vez el malvado animal que lo produce es un gusano llamado LeucochloridiumParadoxum

El malvado en cuestión comparte dos similitudes con la ampulexcompressa: Para su reproducción necesita la muerte de su portador y también somete la voluntad del huésped.

 

En este caso los infortunados portadores son los pequeños caracoles de jardín. Su contagio se produce mediante un curioso ciclo orgánico Las larvas del gusano se encuentran en los excrementos de los pájaros, plato de buen gusto para los inocentes caracoles que además de ingerir excrementos también se tragan las diminutas lavas del paradoxum.

 El problema que se encuentran las larvas para expandirse es que los caracoles son muy esquivos para los pájaros, dado que suelen arrastrarse al ras del suelo, precisamente para no ser vistos. Es entonces cuando los gusanos entran en acción, toman el control del caracol y lo obligan a suicidarse haciéndole trepar a los más alto del árbol en contra de su voluntad  para ser devorado por los pájaros, que una vez hecha la digestión y volados cientos de kilómetros excretan nuevamente las larvas listas para infectar otro cuerpo.
Ya saben si alguna vez se encuentran con un caracol zombi, recuerden que la única manera de matarlo es de un disparo en la cabeza, o...pisándolo.

Avispas y gusanos tienen la capacidad de doblegar el comportamiento de ciertos animales pero no es una habilidad exclusiva de ellos. Los hongos también han aprendido. Se trata de una especie de hongo parasitario del género  Ophiocordyceps

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Al parecer existen cuatro tipos de este hongo parasitario  cada tipo especializado en una hormiga diferente. Su crueldad está a la altura de sus predecesores, y su modus operandi parecido. Tras infectar a un espécimen, el hongo que crece en su interior se aproxima hasta su cerebro, consiguiendo controlarlo plenamente, mediante un simulacro de feromonas que hacen creer a la hormiga, que lo mejor que puede hacer es, trepar hasta la hoja más alta un árbol. Llegada a la cima el hongo obliga a la hormiga a anclarse en el tallo mordiéndolo con firmeza. Poco  después asesina a la hormiga. El hongo sigue creciendo en su interior, produciendo unas encimas que trasforman sus órganos en azucares para poder crecer con más comodidad, además protege al cadáver con una fina película que evita que se descomponga o que nazcan otros hongos oportunistas. Finalmente brota un tallo de la cabeza de la hormiga lleno de esporas listas para diseminarse con el viento hacia lejanos horizontes.

Una de las especies de hormigas está gravemente amenazada por la existencia de estos zombificadores, pero venderán cara su piel. Al parecer las hormigas están modificando su comportamiento, de modo que cuando empieza la plaga, mudan su hormiguero, además parece que evitan de modo consciente las zonas húmedas y oscuras de la selva donde crecen estos malvados hongos. La adaptación evolutiva a comenzado y las exitosas hormigas de la selva hoy en jaque se enfrentan a su mayor amenaza, y seguramente salgan airosas de tal reto, pero hasta entonces sufrirán la pesadilla romeriana en sus propias carnes.

CONCLUSIONES

Es altamente improbable que este tipo de zombificaciones lleguen a organismos más complejos como es el caso de los vertebrados. Pero lo que demuestran es que la naturaleza tiene medios más escabrosos que las propias películas de terror para perpetuarse. Me preguntaba un amigo una vez sobre cual pensaba que iba a ser el fin del mundo:

- No lo sé- le contesté.- pero lo que tengo claro es que si pudiera elegir preferiría que fuese una crisis zombi, ya que por lo menos tienes una oportunidad de sobrevivir,- como es el caso de las hormigas de la selva amazónica.

. A lo que me contestó:

-No hay una oportunidad de sobrevivir, solo tienes  la falsa ilusión de que puedes lograrlo.

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Modificado por última vez en Lunes, 13 Octubre 2014 19:10

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