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Sábado, 19 Enero 2013 11:23

LA CRISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA

Escrito por  Javier Méndez- Vigo
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Rosa Luxemburgo es una de las grandes teóricas del marxismo y, al mismo tiempo fue una dirigente de la socialdemocracia alemana. Hasta la Primera Guerra Mundial perteneció al Partido Socialdemócrata Alemán. Más tarde fundó la Liga Espartaquista y fue una de las dirigentes de la Revolución de 1918 hasta que fue secuestrada por las tropas del Ministerio del Interior (a la sazón mandatado por un socialdemócrata de derechas- Ebert-), asesinada y una vez desfigurado su cuerpo fue echada al Rin.

A nivel político fue una enemiga acérrima del Reformismo  y dirigente del ala de izquierda del Partido Socialdemócrata. Contrastó su pensamiento con el reformismo de Kautsky y de Bernstein (a los que rebatió en su libro Reforma o Revolución). Pero también se enfrentó a los bolcheviques teóricamente pero con los que nunca rompió. A nivel de la economía política desarrolló el concepto de militarismo (de eminente actualidad, a pesar del barrido ideológico de la burguesía internacional que lo pretende sustituir por concepto ideológico de injerencia humanitaria). Rosa Luxemburgo define el militarismo  de la siguiente manera: “El militarismo tiene una función determinada en la historia del capital. Acompaña en todas las fases históricas de acumulación. En lo que se denomina el período de la “acumulación primitiva”, es decir al principio del capitalismo europeo, el militarismo juega un papel determinante en la conquista del Nuevo Mundo y de los países productores de especias, las Indias: más tarde sirve para conquistar las colonias modernas, para destruir las organizaciones sociales primitivas, y para apropiarse de sus medios de producción, para introducir por la coacción los cambios  comerciales en los países cuya estructura social se opone a la economía mercantil, para transformar por la fuerza a los indígenas en proletarios y para instaurar el trabajo asalariado en las colonias…” [Rosa Luxemburg, L’accumulation du capital (II). Petite collection maspero. Paris 1972, pg. 118)

La presente obra (sigo la edición de la Fundación Federico Engels [2006]) fue escrita en plena guerra mundial (en 1916) y partiendo de la traición de la socialdemocracia  ya que renunció al internacionalismo echándose en brazos de la burguesía alemana. Frente a la consigna de la II Internacional el reformismo se vuelve  “patriota” y  “chovinista”. Rosa, frente al reformismo lleva a cabo un análisis de clase de la llegada la Primera Guerra Mundial. La Guerra no es un accidente ni aparece por casualidad, sino que consecuencia de la lucha de clases y, al mismo tiempo, es un instrumento de la burguesía para  “destruir las fuerzas productivas”. La misma Rosa  al inicio de la obra nos dice:  “La guerra mundial había sido preparada durante décadas ante la opinión pública, en plena luz del día, paso a paso y minuto a minuto. Y cuando hoy algunos socialistas se pronuncian rabiosamente a favor de la destrucción de esa “diplomacia secreta” que había tramado tal diatriba tras los bastidores, están atribuyendo inmerecidamente a los pobres granujas fuerzas mágicas y misteriosas, como los botocudos que azotan a sus fetiches por el desencadenamiento de una tormenta”(31).

La guerra es un instrumento de la burguesía para ampliar el capital. Por consiguiente conlleva el desarrollo de la industria de armamento. Rosa vincula lo dicho al militarismo y consigue delimitar el punto de partida, que sitúa en la guerra de 1870 (que permitiría el aplastamiento del primer gobierno obrero: la Comuna de París). El militarismo  se asienta en la vida cotidiana y se convierte en el instrumento fundamental para el desarrollo del imperialismo: “El auge capitalista que sentó plaza en la nueva Europa reconstruida, después del período de guerra de los años 1860 y 1870, que, especialmente una vez superada la gran depresión  consecutiva a la fiebre de especulación y al crac de 1873, había alcanzado un nivel sin precedentes en la coyuntura favorable de los años noventa, e inauguraba, como es sabido, un nuevo período de efervescencia en los estados europeos: su expansión competitiva hacia los países y zonas del mundo no capitalista” (33)

Es la época en que Inglaterra lanza sus zarpas sobre Egipto y África del Sur; por su parte Italia entra en Abisinia. Rusia camina hacia el Asia Central. ¡Cuánta razón! Palabras y frases que pueden servir para el último tercio del Siglo XX. La derrota del estalinismo conlleva que apareciera, de nuevo, lo impensable: la limpieza étnica y la guerra en las mismas puertas de Europa. ¡Y de nuevo los Balcanes! Como poco antes de la Primera Guerra Mundial. El mismo lenguaje hipócrita y la misma concepción del Reformismo. Se afirmaba que había que implantar la democracia y se comienza a introducir el término de injerencia humanitaria. ¿Cuál fue la realidad? En primer lugar la destrucción de un Estado Federal y terminar con la propiedad colectiva. El FMI junto a las burocracias realizaron un Ajuste estructural, que lo que realmente pretendía y consigue es la apropiación de aquella propiedad y el empobrecimiento de la población que ha permitido el engrosamiento del “ejército de reserva” europeo y que permite al capitalismo europeo la existencia de una ingente mano de obra barata que se ha visto obligada a emigrar a otros países. Pero al mismo tiempo, lo dicho ha permitido abrir las puertas a las grandes reservas de  materias primas de las ex Repúblicas soviéticas del Asia Central.

A lo largo de la obra Rosa  va desbrozando desde la perspectiva del materialismo histórico todo el proceso que llevó a Europa a la Primera Guerra Mundial. Rosa nos enseña cómo aplicar dicho método a la realidad y esto es así, ya que en ningún momento pierde la perspectiva de la Totalidad (cosa que siempre realiza el reformismo). Así analiza el papel de los Jóvenes Turcos y el papel de la Rusia Zarista. Y como León Trotsky (en Les Guerres Balkaniques 1912-1913) piensa que en la península balcánica se dilucidaba el futuro de la Revolución. Un siglo después el camino de la barbarie se abriría camino con la destrucción de la Yugoslavia  de Tito.

En último tercio del siglo XX el reformismo y el centrismo (como los Verdes alemanes o ecologistas como Mendiluce pedían el bombardeo de Serbia). Hoy como ayer el reformismo no cambia. La socialdemocracia alemana abrazaba a la burguesía alemana votando los créditos de guerra y propugnaban la Unión Sagrada con la burguesía, abandonando un lado de la barricada:  “La aprobación del presupuesto por parte de los representantes socialdemócratas en las dietas regionales y en las representaciones comunales -con excepción de las dietas de Prusia y de Alsacia y Lorena-, acompañado de un urgente llamamiento de la Unión Sagrada, subraya ya la brusca ruptura con la práctica anterior a la guerra. La prensa socialdemócrata, salvo un par de excepciones, elevó el principio de la unidad nacional a interés vital del pueblo alemán”(82).

Rosa, que es una clásica del marxismo y del materialismo histórico, nos ayuda a entender no ya la historia pasada, sino también el presente a condición de utilizar la metodología materialista y de no perder de vista nunca la perspectiva de clase.

 

Modificado por última vez en Domingo, 20 Enero 2013 05:22
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1 comentario

  • Enlace al Comentario Agapito Sábado, 19 Enero 2013 17:29 publicado por Agapito

    Rosa Luxemburgo la noche antes de su "desaparición" a manos del ministro socialdemócrata Erbert terminaba su último artículo (que es considerado como su Testamento), que llevaba como título "El Orden reina en Berlín". Allí, entre otras cosas, reafirma su optimismo revolucionario:

    "¡El orden reina en Varsovia!", "¡El orden reina en París!", "¡El orden reina en Berlín!", esto es lo que proclaman los guardianes del "orden" cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos "vencedores" no se percatan de que un "orden" que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última "Semana de Espartaco" en Berlín, qué hatraído consigo, qué enseñanzas nos aporta? Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las "victorias" y de las "derrotas". La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos".

    ROSA LUXEMBURGO moría asesinada el día 15 de Enero de 1919

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