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Lunes, 18 Febrero 2013 17:32

EN DEFENSA DEL SINDICALISMO

Escrito por  Javier Méndez-Vigo.
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Hace pocos días el Presidente de la patronal realizaba otra soflama, afirmando que sobraban funcionarios, y que mejor estaban en casa ya que así no utilizarían tanto papel.

No es la única soflama, basta recordar a la Delegada del Gobierno en Madrid criminalizando al 15M, llamándoles delincuentes. Sólo estamos a un paso de que los defensores de este capitalismo salvaje acaben acusando de terrorista a todo aquél que luche por sus derechos y por su dignidad. No es la primera vez, siempre utilizan la verborrea pseudopopulista de criminalizar cualquier tipo de protesta. Sólo hay un objetivo: el ataque frontal a las organizaciones obreras. Bien equiparando a todos por el mismo rasero o bien utilizando el “ventilador”.

El capitalismo salvaje y senil pretende devolvernos a las penumbras del siglo XIX, aquél en donde los “Miserables” eran la escoria y donde el capitalismo victoriano se servía de los niños para trabajar de sol a sol.

Por esto se agradece la aparición de un libro como el que hoy comentamos. Una defensa pedagógica de la necesidad de la existencia de los sindicatos [organizaciones de la clase obrera]. Hay que centrar precisamente la necesidad de este libro en las palabras del Secretario General de FETE-UGT cuando en el prólogo nos dice que “actualmente se critica al sindicato por su creciente institucionalización”. Sus actuaciones por acción u omisión se encuentran en el punto de mira social, político y económico, se añora su trayectoria gloriosa, lo que el propio Baylos califica como comportamiento épico, parece que solo atravesando las dificultades que el sindicato pasó en sus orígenes se podría justificar y revalidar su vigencia presente”.

Es verdad que no es la primera vez que se cuestiona el papel del sindicato. Existe una crítica de izquierdas, que aunque no es el momento de desarrollar, se puede concretar en el papel que desempeñan las “burocracias sindicales” y como consecuencia en el reformismo que defienden. Pero el peligro reside en los populismos y en la crítica de derechas o pseudofascistas que tienen un mismo objetivo: la desaparición del sindicato y como consecuencia en desarmar  al Movimiento Obrero dejándole sin su organización.

¿Es necesario el Sindicato? Una cosa debe quedar claro desde el principio: allá donde el movimiento obrero vivía sin libertad, siempre, ha terminando organizándose y su organización histórica es el sindicato. Pero entonces qué podemos entender por Sindicato. Antonio Baylos ya en el primer capítulo nos dice que  “un sindicato es una organización integrada por trabajadores en defensa y promoción de sus intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral”. Por tanto, en principio el Sindicato es un movimiento social que en principio lucha por las “libertades políticas” (de asociación y de negociación). El sindicato defiende los intereses, en principio de sus afiliados, y en última instancia de los trabajadores; que además tiene dos instrumentos: la negociación colectiva y la huelga. Instrumentos reconocidos por la Constitución de 1978 y que normalmente critican y  “desprecian” en momentos de crisis la burguesía del Estado (sea castellana o nacionalista). Por tanto al ser un movimiento social  se encuentra imbricado en la sociedad. Por consiguiente: “el sindicato para cumplir sus fines- para ser útil- se despliega en el mercado (salario y tiempo de trabajo), en los lugares de la producción de bienes de servicios (condiciones de trabajo) y en la esfera de lo político- social (condiciones de existencia, seguridad social)”.

Además todo aquél que critica a los sindicatos, detrás de esta crítica subyace un ataque a la democracia. Y esto es así por la sencilla razón de “que el sindicato forma parte de las organizaciones que caracterizan el sistema democrático”. Atacar a los sindicatos como hizo Esperanza Aguirre en Madrid y que su gobierno llevó a cabo junto al Gobierno de la Comunidad Valenciana (del mismo color político que el de Madrid), el dejar sin la mitad de liberados sindicales, fundamentalmente a los sindicatos de clase, es un ataque en la línea de flotación de la representatividad obrera. Estos liberales (que son el brazo político de la CEOE) lo que pretenden es acabar con la libertad sindical, lo cual es normal en su concepción política. Ya que como afirma Baylos: “La libertad sindical constituye un elemento básico en la definición de los derechos sociales como derechos fundamentales. En el mundo nuevo que se abre tras la Segunda Guerra Mundial y la derrota de los fascismo en esta contienda, uno de los ejes de la civilización resultante es el reconocimiento de derechos de los ciudadanos no como personas abstractas, sin cualidades ni atributos, sino en su posición concreta perteneciente a una clase social”.

El Derecho a la libertad sindical fue un eje clave en la constitución del Estado Bienestar (producto del pacto keynesiano de la postguerra). Es normal que una vez que la burguesía europea desarrolla programas de austeridad en un momento en el que ya no necesitan el Estado de Bienestar (pues ya no existe el enemigo soviético), uno de los primeros ataques y desprecio vaya hacia el sindicalismo ya que es la “muralla” principal que tiene que derribar para a atacar otras libertades y quitar cualquier contenido a la democracia.

El libro de Baylos continúa contestando en los siguientes capítulos lo que ha significado el sindicalismo en la historia del movimiento obrero español. Uno de los más fundamentales del libro es como se reconstituye el movimiento obrero en su lucha contra la dictadura franquista y, en la decadencia de la misma la fundación y desarrollo de las CCOO. Un sindicalismo de “nuevo tipo” asambleario que mediante la táctica del “entrismo” consiguió la mayoría sindical en el sindicato fascista de la CNS. Táctica que hizo quebrar aquella estrategia de la dictadura que hablaba de la armonía  y que obligaba a que el obrero y el patrono estuvieran en el mismo sindicato, ya que la lucha de clases para aquella dictadura no existía…

Libro a leer y que se lee fácilmente. Libro necesario en un momento en que se produce un ataque a las libertades que tanto nos costó conquistar y que fácilmente podemos perder. Tan solo terminar citando al autor cuando en la pg. 111 nos habla del presente:  “El resultado de esta nueva situación (el triunfo del PP) es demasiado cercano como para referirse a él con una cierta distancia. La política de austeridad o de rigor implica una reducción del personal público y de los servicios de interés general, y un recorte formidable de los servicios básicos, sanidad, educación, servicios sociales. Las  “reformas estructurales” implantan una nueva reforma del  “mercado de trabajo”, que impone elementos centrales de desregulación de las relaciones laborales, acompañada de un profundo rechazo de la acción sindical”.

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