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Martes, 16 Abril 2013 22:15

Los nacionalismos

Escrito por  Javier Méndez-Vigo
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1975-1982 fueron años difíciles, y de largas luchas sociales y de liberación de los pueblos. Fueron años de “revueltas y de desarrollo de la conciencia de clase. En 1975 el Antiguo Régimen moría matando (cuatro días antes de entrar en coma el Dictador firmó cinco sentencias de muerte). Así comenzaba la mal llamada “Transición” que se nos ha querido vender y que como “versión oficialista” se enseña en nuestras aulas. Pero la realidad fue muy distinta, y por otra parte iba a resucitar problemas que la dictadura había ocultado. Entre las que podemos destacar el Problema nacional

Jaime Pastor tiene razón cuando al tratar este período nos dice que “la historia de la “transición política española” se puede presumir como un proceso en el que, en lugar de un nuevo poder constituyente forjado a partir de lo que debiera haber sido una ruptura con la dictadura, se produjo una transacción asimétrica entre un sector reformista del franquismo y la mayoría de la oposición democrática” (pg. 123). Son años en las que las JJSS en su VI Congreso celebrado en la Portugal de los claveles se inclina por la defensa del “Derecho a la Autodeterminación de los pueblos” y por un Anticapitalismo. Son los años también en la que ETA VI Asamblea se unifica con la LCR para formar la LCR-LKI de la que saldrán dirigentes como Ramon Zallo o J. Iriarte  “Bikilia”, o Germán Rodríguez (asesinado en los San Fermines de 1978). Pero fueron también los años en los que el Ministro de la Gobernación (franquista) D. Manuel Fraga Irribarne trajo a la Internacional Negra (fascista) para que interviniera en Montejurra, o para que comenzaran las actuaciones de la Triple A, que luego se llamaría Batallón Vasco Español  (antecedente de los GAL). Eran los tiempos en los que este Ministro se saltó “el derecho de asilo” y ordenó a la policía disparar dentro de una Iglesia, después de varios meses de Huelga General en Vitoria (3 de marzo de 1976) donde cayeron cinco obreros, cuyo único delito fue el de luchar por sus derechos.

Podremos discutir largo y tendido sobre el Problema Nacional (este libro nos ayudará a entender parte de nuestra historia, pero también a comprender el problema). Una reivindicación “pendiente” de la Revolución Burguesa, pero que la actual burguesía decadente y senil no está dispuesta a conceder.

Una de las cosas que tiene el libro de Jaime Pastor es su claridad conceptual. Su distinción nítida entre nacionalismo, derecho a la autodeterminación, federalismo. Es lo que realiza en su primer capítulo. Ya en este capítulo destaca claramente que el problema nacional es un problema de las revoluciones burguesas que aparece en la crisis de los Estados absolutistas y en el proceso de construcción del Estado-Nación. Por esto mismo existe un momento histórico fundamental: “El año 1848 es clave en ese proceso porque con la creciente deslegitimación de los absolutismos y la proclamación del  “principio de las nacionalidades” muy diferentes pueblos reclaman también sus estatutos de nación, pese a no llegar a dotarse de Estados propios. Desde entonces, y frente a muchas tesis “progresistas” que anunciaban la superación de los nacionalismos y las naciones a través del internacionalismo, hemos visto la creciente extensión de aquellos en las más diversas áreas del planeta, quedando ya suficientemente demostrado que la mal llamada “globalización” de la última parte del siglo XX no ha impedido su persistencia” (pg. 16)

Para explicar este renacimiento, primero realiza un recorrido histórico por el marxismo de principios del Siglo XX. Autores como Lenin, Bauer, el mismo Marx y Engels. La distinción que realizaron ambos entre “naciones con historia” y “naciones sin historia”. O bien los pensadores marxistas austríacos que en su Congreso de 1899 se convirtieron en referente para la II Internacional, ya que dieron una solución política jurídica y democrática al problema dentro del Imperio Austrohúngaro. Aprobaron una  resolución de cinco puntos de los que quisiera destacar los dos primeros: “1.Austria debe ser transformada en un estado federal multinacional democrático; 2. Los territorios históricos de la corona deben ser sustituidos por corporaciones autónomas nacionales delimitadas, en cada una de las cuales la legislación y la administración se confíen a cámaras nacionales elegidas sobre la base del sufragio universal, igual y directo”.

El eje del libro reside en el estudio del problema en el Estado español. Realiza un recorrido histórico desde la Constitución Liberal de 1812 hasta la actualidad. Durante todo el siglo XIX se produce todo un proceso “burgués” de solución al problema. Pero la burguesía fracasa y quizás el momento clave se encuentra en la Revolución de 1868. Refiriéndose a este momento Jaime Pastor nos dice: “El punto de inflexión clave se encuentra en el sexenio revolucionario de 1868-1874, ya que supone una oportunidad para cuestionar el modelo centralista tradicional, acabando finalmente en fracaso. En efecto la Constitución de 1869 expresa un proyecto de distanciamiento con el viejo nacionalismo católico español e incluso se emprenden iniciativas de creación de “lugares de memoria” como el proyecto fallido del Panteón Nacional de Hombres Ilustres, en San Francisco el Grande, para reunir las reliquias de  “héroes de la patria””.

La burguesía deja de ser “revolucionaria” y en España va a construir un Estado centralista y autoritario. Desde entonces el “Problema nacional” no ha podido ser solucionado dentro del ámbito del sistema capitalista. Es verdad que la 2ª República supone un avance teórico y práctico. El mismo Jaime Pastor  en este texto analiza el aporte de uno de los pensadores y dirigentes marxistas de aquella época: Andreu Nin, dirigente primero de Izquierda Comunista (IC) y poco después del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), y su compañero de partido Joaquin Maurin. También analiza el debate que hubo entre ambos hasta el momento de la formación del POUM. Nin dirigente de la CNT que en su etapa en Moscú terminó pasando a las filas de la Oposición de Izquierdas y que perteneció al círculo íntimo de Leon Trotsky cuando vuelve a España dirige Izquierda Comunista. En qué consistía la diferencia con Maurin en aquél momento dirigente del Bloque Obrero y Campesino (BOC): “Nin mantiene siempre una posición a favor del derecho de autodeterminación de Cataluña pero se muestra contrario a la opción separatista, entrando así en abierta polémica con su amigo Maurin y el BOV ya que considera que se adaptan a las presiones del nacionalismo pequeño burgués catalán”. Es verdad que el proceso de unificación entre IC y el BOC conlleva a una evolución del propio Nin  en el problema nacional.

En fin, el libro sigue la trayectoria de la represión del problema nacional por parte de la dictadura franquista y el renacimiento del problema en la mal llamada “Transición”.

Transición que acabaría con el “Tejerazo” y un retroceso a partir del “pacto del capote”. La LOAPA, la ley que sale del pacto entre dos fuerzas políticas: “Con la victoria electoral por mayoría absoluta del PSOE en octubre de 1982 se abre una nueva etapa en la que los caracterizados en aquel entonces  por un periódico estadounidense como “jóvenes nacionalistas españoles” aspiran a recuperar el sentimiento nacional español de corte liberal esforzándose al mismo tiempo por poner un techo a las pretensiones de los nacionalismos periféricos, tal como se refleja en la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), aprobada en julio de 1981 y pactada previamente ya con Unión de Centro Democrático (UCD) bajo el síndrome del golpe del 23-F de 1981”.

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