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Jueves, 19 Junio 2014 18:56

CUESTIÓN DE DERECHOS

Escrito por  Javier Méndez-Vigo

En 1989, coincidiendo con el Bicentenario de la  Revolución francesa, el autor publicaba el artículo “Droits de l’homme” et  “droits du citoyen”. La dialectique moderne de l’egalité et de la liberté”; que más tarde formaría parte del libro que lleva por título Les frontières de la démocratie. Hay que tener en cuenta que en aquél bicentenario se produjo una “ola revisionista” por parte de la burguesía francesa, con el único propósito de cambiar el sentido radical de la misma. Proceso que culminaría con el cambio de letra de La Marsellesa, con el objetivo de que desapareciera su halo revolucionario. Pero la memoria juega malas pasadas, ya que en Sol durante el 15M fue el himno de los indignados….

Etienne Balibar ha cimentado a partir de dicho artículo toda una concepción teórica de la ciudadanía desde una perspectiva radical y transformadora de la que el libro que presentamos es una especie de compendio. Pero cuál es la tesis de esta nueva concepción (que recoge la crítica marxiana desarrollada en la Crítica a la filosofía del Derecho). En síntesis Balibar viene a distinguir dos tipos de tríadas en el proceso revolucionario. La primera sería la de Liberté- Égalité- Fraternité, que representa la etapa jacobina y que llegaría a su climax con Robespiérre; la segunda, que sería la que terminaría triunfando y estabilizándose a partir del Thermidor sería Liberté-Égalité-Propiété. Desaparece la esencia revolucionaria para que la Propiedad se convierta en un derecho “sacrosanto”.

Balibar en un libro posterior profundiza en la primera triada para proponer un principio en la filosofía política, que no es otro que el de egalibertad [La proposition de l’Égaliberté]. Se parte de que la ciudadanía es conflictiva y contradictoria y que el capitalismo puede rechazar o quitar. La ciudadanía supone una lucha, supone la acción colectiva; pero dejemos hablar a Balibar: “Esto es debido, al hecho de que las luchas organizadas de la clase obrera (a través de todo el espectro de sus tendencias históricas, “reformistas” o “revolucionarias”) han entrañado el reconocimiento y la definición por la sociedad burguesa de algunos derechos sociales fundamentales, que el desarrollo del capitalismo industrial volvía a la vez más urgentes y más difíciles de imponer, contribuyendo por lo mismo al nacimiento de dicha  “ciudadanía social””.

Por consiguiente Ciudadanía-democracia puede ser y es otra pareja conceptual que supone una dialéctica conflictiva. Ya al comienzo de este libro nos dice que ver su relación antinómica permite una transformación de lo político. Existe una contradicción permanente entre ciudadanía y democracia, pero esto constituye una dialéctica que no nos va a dejar ya que en la misma concepción se producen dos ideas: “1) la idea de la tensión permanente entre lo positivo y lo negativo entre los procesos de construcción y de destrucción; y 2) la idea de la coexistencia entre un problema que nunca puede ser resuelto de manera  “definitiva” y la imposibilidad de hacerlo desaparecer”.

Desde Aristóteles hasta nuestros días se habla de la polis, de la civites. De la separación con respecto al Estado, de la constitución de la sociedad civil (término esencialmente burgués, recogido por el marxismo y particularmente por Gramsci), incluso hoy el movimiento altermundialista hablaba en sus Foros de la Sociedad Civil global. Pero la ciudadanía también pasa por la constitución de la  “igualibertad” que “identificaremos esta huella como factor diferencial entre insurrección y constitución, que de manera incesante plantea el tema de la institución de lo universal en la forma (y los límites) de una comunidad organizada por el Estado”.

Lo que sucede es que después de “edad de oro” (desde la postguerra hasta la “crisis del 73”) la ciudadanía social, aquella que reconocía y respetaba los derechos sociales y económicos, ha caído en quiebra, está moribunda (en la UVI) y si no lo remedia nadie, a punto de escribir su epitafio. La edad de oro ya no volverá por dos razones que se interrelacionan: a) la derrota del stalinismo (el bloque del glacis soviético) y su otra cara que no es más que el social- liberalismo que hegemoniza la socialedmocracia; b) la burguesía internacional no necesita ningún pacto social ya que gracias a aquella derrota está constituyendo una fuerza de trabajo mundial que ha supuesto la aparición de los nuevos pobres y la precarización  de la sociedad a nivel mundial. Esta ha sido la respuesta neoliberal.

Pero Balibar junto a los Nuevos Movimientos Sociales se enmarcan en la constitución de una nueva politeia entendida tal y como lo entendió la democracia ateniense: una democracia participativa donde el ciudadano sea activo. Se trata de volver al sentido primigenio de la res pública. Se trata de “pensar como las dos caras de un mismo problema -y entonces finalmente bajo un solo concepto que podría llamarse “constitución de ciudadanía”- los dos aspectos que se superponen estrechamente en la noción griega de politeia. Se trataba, por una parte, de la reciprocidad, la distribución y la circulación del “poder”, de la “autoridad” entre los titulares del derecho de ciudadanía y, por otra parte, de la organización de las funciones de administración y de gobierno (o “magistraturas”) en un sistema de instituciones jurídicas”.

El libro de Balibar trata de estos temas, desde la fundación de la sociedad civil por los burgueses hasta lo que supone el Estado y la ciudadanía en nuestra contemporaneidad. Supone ver los dos lados de la ciudadanía -las dos caras- y la violencia que supuso y supone el conflicto político…Un libro filosófico que va a las fuentes clásicas [Spinoza, Marx] para ver la raíz de los problemas contemporáneos en un momento de  “crisis sistémica”.

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