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Viernes, 12 Septiembre 2014 15:56

REPUBLICANISMO

Escrito por  Javier Méndez-Vigo
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¿Qué sentido tiene hablar de República? ¿De qué tipo de República hablamos? ¿Tiene que ver algo que la democracia representativa- liberal que se pactó a la salida de la dictadura? ¿Cuál es su contenido social? De esto y muchas cosas más nos habla Alberto Garzón en el libro que tenemos en las manos. Y para eso nos remite a la filosofía del republicanismo que tiene sus fuentes en la democracia ateniense. Por esto mismo, ya en la introducción nos dice que ante un régimen en quiebra de legitimidad (La Constitución de 1978), nos ofrece “una alternativa constituyente republicana. Con una ruptura democrática. No hay vuelta atrás, y la sociedad va a transformarse hasta el punto de ser irreconocible en unos pocos años… Queremos una sociedad democrática con nuevas reglas políticas y con conquistas sociales que reflejen la obtención del poder político por parte de los abajo”.

Para defender esta tesis hay que recurrir a la “tradición política republicana” que la encontramos en la Atenas de Pericles y que sintetiza Aristóteles al defender que el individuo sólo puede desarrollarse en la comunidad, y que la participación política es clave en ese desarrollo. A partir de ahí el republicanismo y todos los demócratas han defendido esos dos valores. Sin participación activa del sujeto político no existe la democracia. Y la clave de este hecho en el Reino de España reside en la Toma de las Plazas en el 15M: “Y es que el 15 de mayo de 2011 decenas de miles de ciudadanos salimos a la calle para poner de relieve nuestra frustración con el sistema. Exigimos soluciones y denunciamos que estábamos siendo tratados como “mercancías en manos de políticos y banqueros”. Aquél estallido de rabia cristalizó en asambleas ciudadanas que, ocupando plazas, sirvieron como foros políticos en los que debatir sobre los problemas que más acuciaban”.

El 15M  supuso un salto cualitativo en las masas que acabaría cristalizándose con las Marchas por la Dignidad (22M). Ambos acontecimientos ya por sí mismo suponen una ruptura con el régimen del 78. Nada puede volver a ser lo mismo y de ahí la lucha por la República. Pero lo mismo que el liberalismo (filosofía de la burguesía) que sólo quiere una democracia oligárquica y representativa, el republicanismo (es la filosofía del pueblo, de las masas) que “siempre ha defendido la inclusión de todos los sectores en la vida civil”. El objetivo del republicanismo es muy simple y a la vez lleno de contenido: luchar por la libertad real (y no solo formal) de los ciudadanos, lo que sólo es posible si tienen cubiertas las condiciones materiales de existencia. Es volver a Robespièrre y defender el derecho a existir  frente al derecho a la propiedad. El único derecho incuestionable es el de existir y todos los demás deben estar supeditado al mismo. ¡Qué diferencia con respeto a esta democracia que envía a la miseria a millones de personas! Que desahucia y lleva al suicidio a miles de personas, mientras banqueros y oligárquicas viven a sus anchas.

Todo el libro es un repaso a las distintas propuestas. Pero existe un capítulo clave para entender la propuesta: la Crítica al régimen del 78. Inmerso en su Crítica a la Democracia Liberal. Democracia donde la representatividad queda difuminada ya que “la democracia representativa toma la forma de una pirámide con diferentes niveles o escalones. Así, las llamadas democracias modernas, como la nuestra, tienen un diseño institucional- unas reglas de juego- que les otorga un carácter esencialmente jerárquico…”.

Ese orden jerárquico supone y afianza el camino hacia la burocracia y, por consiguiente, hacia la corrupción política. Ya que los representantes pueden perfectamente no dar razones de lo que hacen o dejan de hacer. Cumpliéndose de esa forma la “ley de hierro”; pues las distintas burocracia niegan (y luchan contra el cambio), se enquistan y se cierran sobre si mismas negando la democracia incluso en las organizaciones políticas; llegando incluso a cambiar las  “resoluciones congresuales” cuando van en contra de sus propios intereses como burocracia. Y por último la democracia del 78 tiene un fenómeno un fenómeno que las hunde en el abismo: las puertas giratorias y “según la cual muchos cargos políticos pasan a formar parte del consejo de administración de las grandes empresas una vez terminan su mandato público”

En fin entre las manos tenéis un libro fundamental para entender un régimen en crisis y cuáles pueden ser las alternativa. Pero no quisiera acabar si decir que entre las manos tenemos un gran libro de filosofía política que debería entrar en la escuela y ayudar a entender la ciudadanía en el Reino de España.

Es necesaria la alternativa republicana frente al capitalismo senil y neoliberal dirigido desde la UE y la Troika ya que debido a estas instituciones “estamos sufriendo un verdadero proceso constituyente, dirigido por las élites políticas y económicas, que tienen como objetivo construir otro tipo de sociedad ampliamente regresiva. El horizonte político de esta tendencia dibuja un lugar inhóspito donde la crisis será estructural y permanente para una gran parte de la población Los recortes en derechos civiles, laborales y económicos en general no serán temporales sino parte consustancial del nuevo diseño institucional, pues es la penúltima carta que tiene el sistema para intentar sobrevivir”.

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