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Lunes, 20 Mayo 2013 19:05

Yo, Claudio. (1976 TV)

Escrito por  VJMonC
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Quizás si muchos de los que hoy se sorprenden con los escándalos que rodean a los famosos, políticos, gobernantes o deportistas de élite hubieran atendido más en el colegio a ciertas asignaturas que aún hoy en día se ponen en duda, no haría falta esta recomendación. Historia y filosofía son no solo necesarias, si no imprescindibles. Sin letras no habría conocimiento.

Hay que reconocer que cuando afortunadamente la influencia del dictador con un solo testículo nos abandonaba, aunque no del todo, mucha gente logro aproximarse a estos conocimientos gracias a esta serie. Y digo serie porque eso recomiendo: “Yo, Claudio” una serie de televisión.

Pero no es esta serie, que quizás junto con la moderna “ROME” sea la que mejor reproduce el mundo de la antigua Roma del que todos nosotros descendemos. La brillante interpretación de Derek Jacovi como “Claudio” nos ofrece un recorrido por la perversión, corrupción y miserias del poder en el palacio imperial, que bien podría ser un palacio presidencial. Un senado que se asemeja a un parlamento, donde lo único que importa es congraciarse con el poderoso. Y una sociedad corrupta que solo aspira a parecerse a quien idolatra, antes de bajarlo del altar a base de mamporros. Más que bien, como ahora mismo.

Una brillante adaptación de la obra de Robert Graves, que como suele ser habitual supera a su traslación en imágenes por su complejidad. Pero una gran forma no solo de entretenimiento, si no de actualización: porque desde la administración, al derecho, a la religión o a la sociedad somos, para bien o para mal, descendientes de romanos.

1 comentario

  • Enlace al Comentario MARCA E$PAÑA ? Martes, 04 Junio 2013 11:52 publicado por MARCA E$PAÑA ?

    Hombre, si usted en su casa o en la de sus familiares busca fotos antiguas de sus ancestros, se dará cuenta que se conservan muchos de los rasgos propios de los musulmanes, es evidente, para los más ortodoxos somos hijos de Adan y Eva, para los heterodoxos somos hijos del mono (no confundir con el anís) y ahora resulta que lo somos de romanos, en resumen, somos como un vulgar chucho callejero. Si en vez de perder el tiempo viendo series hubiese atendido a ciertas asignaturas del colegio.

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